La Vasca: El Caso Hans CAPÍTULO 56
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CAPÍTULO 56

La inspectora Garmendia sabe que detrás de todo eso hay algo muy oscuro, y más que nunca está convencida de ello.

Ahora está aparcada frente a la comisaría, sin saber si robar todo eso o no.

Rocío está en problemas, y está segura de que si no hace lo que le dicen, ella morirá.

El subinspector Osorio y Sierra le han dicho que haga todo lo que le piden, y que después ya se buscarán la vida para arreglarlo todo, pero que sobre todo no le hagan nada a la agente Contreras.

Pero ellos no saben que Amaia está muy involucrada sentimentalmente, demasiado quizá.

Nunca se lo ha dicho, y cree que nunca lo hará, pero está demasiado enamorada de esa chica, y por nada del mundo podría perderla.

La vasca se siente en una encrucijada, no sabe qué hacer.

Si pudiera hablar con su madre lo haría, en otras circunstancias sabe que así sería, pero no todo es como a ella le gustaría.

El único que quizá podría ayudarla ahora es el comisario Faustino Mendoza.

Él sabría que hacer en este momento, pero no quiere llamarle, no puede molestarle porque está recuperándose de un tiro en la cabeza, y lo más probable es que su médico la mandaría a la mierda.

Así que, después de varios cigarrillos y un par de copas, decide entrar en comisaría y llevarse todos los expedientes que le han indicado en el mensaje.

Esa es, probablemente, la única manera de salvar a Rocío.

Pero Amaia no piensa dejar que nadie la amenace con algo así, no piensa rendirse tan fácilmente ni, por nada del mundo, dejar que esos hijos de puta ganen. Por eso luchará hasta el final.