La Vasca: El Caso Hans CAPÍTULO 51
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CAPÍTULO 51

Pepe el alicates se está bebiendo una copa de orujo en un vaso con hielo, lleno hasta arriba del licor.

Carroña se está liando un porro junto con Godoy , y Guillermo está jugando a un juego en el teléfono móvil.

En ese momento, el Samsung de Pepe comienza a sonar.

Se alegra al ver que es Garriga, el policía que los está ayudando.

Solo espera que tenga buenas noticias y se sepa algo sobre el paradero de Sandra Vega.

—Dime, Garriga —le dice al descolgar.

—Tengo algo bueno, Pepe.

—Pues suéltalo, cojones.

—Una de las veces que se ha visto a la Berlingo ha sido en el peaje de la AP-6 cerca de Madrid.

Hemos llegado ahí porque el ocupante de la furgoneta ha tenido un problemita con su tarjeta de crédito en un área de servicio en la M-40 —explica—.

Al parecer le han dicho que no tenía dinero y se ha cabreado un poco.

Ha sido grabado y después al retroceder lo hemos visto cogiendo el peaje.

—¿Qué más, Garriga?

—Hemos metido en el sistema el retrato obtenido por la grabación. Es cuestión de minutos que sepamos quién es.

—Así me gusta, cojones, a eso se le llama eficacia policial. Esas cosas me la ponen dura. Me llamas de seguida que sepas algo, ¿estamos?

—Hecho.

Pepe corta la llamada y se lleva la mano a sus partes en señal de satisfacción. Sabe que terminar el trabajo será mucho más rápido de lo previsto. Desbloquea de nuevo el teléfono y busca en la agenda a Gabriel Requena para informarle.

—Dime, compadre —dice el gitano al responder.

—Estamos cerca de la paya, Gabriel.

—Bien, no esperaba menos. ¿Qué tienes?

—Una cara, una furgoneta y una matrícula. En unas horas tendremos una dirección, seguro.

—Olé, tú, Pepe. De seguida que sepas algo me dices.

—Así será, Gabriel.

—Por cierto, Pepe, de lo que estuvimos hablando de lo de los Montoya… ¿cómo lo ves? Quiero saber tu opinión.

—Yo lo veo bien.

—Vale. Tenme informado.

Cuando Gabriel Requena cuelga el teléfono, lo primero que se le viene a la cabeza además de lo del clan de los Montoya, es la deuda que Raúl Cuadras, el novio de Sandra Vega, tiene ahora con él.

Es feliz porque sabe que en cuanto encuentren a la paya, podrá cobrarse la deuda sin ningún problema.

Desde un inicio ya supo el gitano que es lo que quería del chaval.

Llevaba semanas buscando a un tonto que hiciera el trabajo, y mira por donde, Raúl llegó pidiendo ayuda y era perfecto para hacer lo que tiene que hacer.

Y lo hará, porque las deudas del gitano Requena se acaban pagando, pero a un precio muy alto.