La Vasca: El Caso Hans CAPÍTULO 26
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CAPÍTULO 26

La consulta del doctor Fonseca está muy cerca de Gran Vía. Por lo que han leído Martín y Pedro, es un médico con muy buena reputación, y caro. Tiene la consulta en un edificio de oficinas y al parecer toda la sexta planta pertenece a la clínica.

—Joder, aquí hay nivel —suelta el subinspector Osorio.

—No hay nada como tener dinero, compañero —añade Pedro.

Una chica muy guapa y simpática les ha dicho que esperen en la sala de espera, la del fondo.

Hay siete butacas, dos plantas y una mesita en el centro con varias revistas para todos los gustos.

La puerta se abre y un hombre con una bata blanca se presenta como el doctor Fonseca. Los hace pasar a su despacho.

—Bueno, ¿es sobre Remedios, verdad?

—Así es —afirma Martín—. Su hija Amanda nos ha dicho que alguien entró en la consulta y robó su expediente médico.

—Pues sí —confirma el doctor—. La verdad es que no entiendo nada, tenemos una caja fuerte con dinero que ni siquiera tocaron, y los ordenadores son bastantes caros, pero lo único que se llevan es un expediente de una enferma de Alzheimer…

—¿Sabe por qué pudo ocurrir eso?

—En absoluto. En todos mis años de carrera he visto de todo, me refiero a robos. Algún cliente que le quita el monedero a una señora, robos de noche para llevarse dinero o medicinas… pero ¿un expediente? Por el amor de Dios.

—Verá, doctor Fonseca, esto es confidencial —le admite Martín—: pero alguien ha secuestrado a Remedios, y creemos que el responsable está relacionado con otro crimen ocurrido hace unos días.

Asesinaron a un tal Julián Herrero y se llevaron su cerebro.

Creemos que lo de su paciente y él está relacionado.

—¿Por qué lo creen?

—Por un nombre en común que ha aparecido entre ellos en la investigación: Felipe Carrera, ¿le suena?

—Espere… ¿ha dicho Felipe Carrera?

—Sí —le confirma Martín.

El doctor Fonseca enciende su ordenador y, sin decir nada, comienza a teclear.

—Otras cosas no lo sé, pero memoria tengo bastante —les explica el médico—. ¿Conocen las gafas de marca Carrera ?

Los dos subinspectores afirman con la cabeza, confusos.

—Bien —prosigue—, pues hace unos seis años perdí mis gafas de sol, bueno, realmente creo que alguien me las robó, delante de mis narices y no me di ni cuenta…

el tema es que quería comprarme unas nuevas y estaba decidiendo entre dos marcas, y una de ellas era precisamente Carrera .

Y un buen día vino ese tal Felipe, se presentó aquí para hacerse una radiografía.

Recuerdo escuchar su apellido y me pareció realmente curioso, pensé que todo era una especie de señal o de coincidencia.

Quizá les parezca una tontería pero, aquí está todo. Miren.

Pedro y Martín observan la pantalla del ordenador y comprueban que, efectivamente, un tal Felipe Carrera se visitó en la consulta en noviembre del noventa y dos para hacerse una radiografía. Justo meses antes de entrar en prisión.

—Doctor, ¿cuándo se visitó aquí por primera vez Remedios? —quiere averiguar Pedro.

—Pues… un segundo. —El médico vuelve a teclear en el ordenador y a los poco segundos encuentra la información que busca, pero se queda bastante sorprendido—. Qué curioso…

—¿Qué ocurre, doctor?

—El día que vino ese tal Felipe Carrera a la consulta fue justo el primer día que Remedios se visitó aquí, incluso coincidirían en la sala de espera. Por lo que veo en la ficha vino con su hija Amanda recomendada por un primo suyo.

—Mucha coincidencia —suelta Martín—. Pero nosotros…

—No creemos en las coincidencias —prosigue Sierra.