TRES SOBRES
A las siete y veintitrés de la mañana tengo seis fotografías nuevas en el teléfono. Daniel no escribió ningún mensaje antes de enviarlas.
Abro la primera. Un sobre amarillento ocupa casi toda la pantalla. Mi nombre está escrito en el centro con la letra de mi padre.
CLAIRE BENNETT
Debajo aparece la dirección de la casa de Bellwether. La correcta.
Amplío la esquina superior derecha. El sello está cancelado y el matasellos lleva una fecha:
8 OCT 1996
En el frente hay una marca rectangular, descolorida pero todavía legible.
DEVOLVER AL REMITENTE — RECHAZADO
La segunda fotografía muestra el reverso. El papel se levantó en los bordes y una esquina tiene una pequeña rotura, pero la solapa sigue pegada. El sobre nunca fue abierto.
Paso al siguiente.
Otra vez mi nombre. La misma dirección.
17 FEB 1998
También tiene matasellos y la misma marca de devolución.
DEVOLVER AL REMITENTE — RECHAZADO
Está cerrado.
El tercer sobre es diferente. El papel es más blanco y mi nombre vuelve a ocupar el centro, pero no hay matasellos ni ninguna marca del correo. Tiene un sello pegado en la esquina que nunca fue cancelado. La solapa está abierta y dentro se alcanza a ver una hoja doblada.
Daniel me llama antes de que llegue a la última fotografía.
—¿Las viste?
—Sí.
—Los dos primeros son los que recordaba.
—¿Estás seguro?
—Ahora que los veo, sí.
—Fueron devueltos.
—Sí.
—Los dos sin abrir y dirigidos correctamente.
—Eso parece.
No necesito hacerle decir nada más sobre ellos. Vuelvo al tercero.
—¿Qué es éste?
—El que me confundió ayer.
—¿Por qué?
—Porque cuando te dije que había mandado una carta durante aquel verano, estaba pensando en ésa.
Miro otra vez la fotografía.
—Pero no la mandaste.
—No.
—No tiene matasello.
—Lo sé.
Hay algo extraño en escuchar a una persona corregir un recuerdo mientras tengo la prueba delante.
—¿Cuándo la escribiste?
—Mi esposa no quiso sacar la hoja después de lo que le dijiste.
—Hizo bien.
—El sobre ya estaba abierto. Le pedí que moviera el papel apenas para ver la fecha de arriba y sacara una foto sin desplegarlo. Es la última imagen.
La abro. Sólo se ve la parte superior de la hoja. La fecha está escrita a mano.
10 de septiembre de 1999.
Tres días antes de que Sophie desapareciera.
—¿Te acordás de escribirla?
—Ahora sí.
No dice que recuerde cada palabra.
—Fue después de hablar con Sophie.
—La última llamada.
—Sí.
—¿Por qué no la mandaste?
Daniel exhala al otro lado.
—Porque pensé que podía empeorar las cosas.
—Eso no explica nada.
—Sophie iba a hablar con vos primero.
Me quedo mirando la fecha.
—¿Ella te pidió que no la mandaras?
—No exactamente. Me dijo que quería hablar con vos y que después iba a intentar que me llamaras. Escribí la carta esa misma noche porque no confiaba demasiado en que eso fuera a pasar.
—Pero después decidiste guardarla.
—Sí.
—¿Por qué?
—Porque si Sophie conseguía que hablaras conmigo, pensé que ya no hacía falta. Y si no lo conseguía, una carta mía apareciendo de golpe podía provocar otra pelea en tu casa.
—Así que no hiciste nada.
Daniel no intenta defenderse.
—No la mandé.
El tercer sobre nunca cruzó ningún estado ni pasó por una oficina de correo. Nunca llegó a Bellwether.
—Entonces ayer estabas equivocado cuando dijiste que habías enviado una carta ese verano.
—Sí.
—La escribiste, pero no la mandaste.
—Exacto.
La diferencia queda resuelta.
—Quiero los tres sobres.
—Mi esposa puede enviarlos hoy.
—Que no abra el tercero.
—No lo va a hacer.
—Y que no escriba nada encima.
—Claire, entiende perfectamente que ahora pueden importar.
—Que los mande con seguimiento.
—Lo hará.
Vuelvo a mirar las fotografías. Los dos primeros sobres fueron enviados, devueltos y permanecieron cerrados. El tercero fue escrito el 10 de septiembre de 1999 y nunca salió de manos de Daniel.
No son tres versiones de una misma historia. Son tres objetos con recorridos distintos.
—Mandale también las fotos a Ortiz.
—Ya lo hice.
—¿Cuándo?
—Antes de llamarte.
Eso me ahorra una tarea.
Antes de cortar pregunto:
—¿Hay algún otro sobre con mi nombre?
—No encontró ninguno.
—¿Y cartas dirigidas a Sophie?
—Hay postales, algunas tarjetas, papeles viejos. Nada parecido a estos tres.
—Que no tiren nada.
—No pensábamos hacerlo.
Corto.
Sobre la mesa siguen las hojas del expediente. Durante unos minutos vuelvo a mirar las fotografías de los sobres devueltos.
En octubre de 1996 yo tenía ocho años. En febrero de 1998, diez. Las dos veces alguien rechazó correspondencia dirigida a mí.
Ya sé cuál es la explicación más obvia, pero esta vez no necesito construirla. Ortiz me había prometido la declaración completa de mi madre.
Llega a mi correo a las nueve y cuatro.
La entrevista es del 19 de septiembre de 1999, seis días después de la desaparición. No está centrada en las últimas horas de Sophie, sino en las preguntas que la policía empezó a hacer después de hablar con Daniel.
Primero preguntan por la separación. Mi madre describe un matrimonio que ya conozco en sus líneas generales: discusiones, distancia, promesas incumplidas, problemas de dinero, el traslado de Daniel.
Después aparecen las cartas.
P: El Sr. Bennett manifiesta haber enviado correspondencia directamente a sus hijas. ¿Recuerda esos envíos?
R: Algunos.
P: Refiere que al menos dos fueron devueltos.
R: Sí.
Dejo de mover el mouse.
P: ¿Los devolvió usted?
R: Sí.
No hay rodeos. Mi madre se lo dijo a la policía en 1999.
P: ¿Por qué?
R: Porque en ese momento Daniel y yo estábamos teniendo problemas con las visitas y no quería que utilizara a las niñas para continuar discusiones que debía tener conmigo.
P: ¿Leyó las cartas antes de devolverlas?
R: No.
P: ¿Las niñas sabían que habían llegado?
R: Claire no. No recuerdo si Sophie llegó a saber de alguna.
Me detengo.
Claire no.
La policía vuelve sobre el tema.
P: ¿Por qué no entregó a Claire correspondencia dirigida a ella?
R: Era muy chica. Daniel podía hablar conmigo si quería comunicarse con las niñas.
P: ¿El Sr. Bennett sabía que usted devolvería esa correspondencia?
R: Después de la primera, sí. Discutimos por eso.
La conversación que Daniel me describió existía también en la versión de mi madre. Las palabras no son iguales, pero el hecho central sí.
Sigo leyendo.
P: ¿Cuándo fue la última vez que devolvió una carta?
R: Hace bastante. No este año.
P: ¿1998?
R: Puede ser.
La fecha del segundo sobre está frente a mí en el teléfono.
17 de febrero de 1998.
Hasta ahí, las dos versiones encajan mejor de lo que esperaba.
Después preguntan por 1999.
P: ¿Recibió correspondencia del Sr. Bennett dirigida a Claire durante los meses previos a la desaparición de Sophie?
R: No recuerdo ninguna.
P: Si hubiera llegado, ¿la habría entregado?
R: Sí. Ya no estábamos haciendo eso.
Sé a qué se refiere: devolver cartas, decidir qué debía llegar hasta mí. Pero también está marcando un límite temporal. Admite haberlo hecho antes y niega seguir haciéndolo en 1999.
La entrevista continúa.
P: Sophie manifestó a su padre creer que Claire desconocía parte de la correspondencia que él había enviado. ¿Sabe cómo pudo obtener esa información?
R: No.
P: ¿Conserva cartas antiguas del Sr. Bennett en el domicilio?
R: No que yo sepa.
P: ¿Sophie tenía acceso a documentos relacionados con el divorcio o la custodia?
R: Había papeles guardados en la casa. No sé qué podía haber visto.
Vuelvo a leer la respuesta. Después de un divorcio quedan documentos. Por sí solo no significa nada.
La policía hizo la pregunta siguiente.
P: ¿Dónde se guardaban?
R: En un armario del dormitorio principal y algunas cosas en el escritorio.
P: ¿Estaban cerrados con llave?
R: No.
P: ¿Sophie había revisado esos documentos?
R: No lo sé. Sophie revisaba todo cuando estaba buscando algo.
Eso también suena a ella.
La policía pregunta si entre esos papeles había cartas. Mi madre responde que podía haber correspondencia antigua entre Daniel y ella, documentos de abogados, acuerdos de visitas y facturas. No puede hacer un inventario exacto.
La casa fue revisada. Parte de esos documentos se incorporó al expediente. Ninguno fue identificado como el papel que yo describí el diecisiete.
La última sección vuelve a la correspondencia dirigida a nosotras.
P: ¿Considera posible que hubiera recibido correspondencia para Claire y no la recuerde?
R: Considero posible muchas cosas después de esta semana. Pero no recuerdo haber retenido nada de Daniel recientemente.
Cierro el archivo.
No llamo a mi madre. Todavía no.
A las once estoy otra vez frente a Ortiz. Le muestro las fotografías en el teléfono aunque Daniel ya se las envió.
—Los originales vienen por correo.
—Cuando lleguen, no los manipules más de lo necesario.
—¿Los quieren?
—Queremos documentarlos. Después veremos si necesitamos conservarlos temporalmente.
Señala el primer sobre.
—Éste coincide con lo que Daniel describió en 1999.
—Y con lo que admitió mi madre.
—Sí.
—El segundo también.
—Sí.
Paso al tercero.
—Éste nunca fue enviado.
—Eso parece.
—Daniel se equivocó cuando me dijo que había mandado una carta ese verano.
—Sí.
—La escribió el diez de septiembre.
Ortiz amplía la fotografía de la fecha.
—Tres días antes.
—Después de hablar con Sophie.
—Eso dice tu padre.
Abre en la computadora la declaración complementaria de Daniel del dieciocho de septiembre.
—Hay algo más acá que probablemente quieras ver.
Gira la pantalla.
Bennett manifiesta asimismo haber redactado una carta dirigida a Claire Bennett después de su última conversación telefónica con Sophie. Indica que no llegó a enviarla, ya que Sophie había manifestado su intención de hablar primero con Claire y procurar que ésta se comunicara directamente con él.
Vuelvo a leerlo.
—En 1999 sí recordaba que la había escrito.
—Sí.
—Y sabía que no la había enviado.
—Eso declaró.
Veinticinco años después necesitó volver a ver el sobre para separar lo que había escrito de lo que realmente había mandado.
—Entonces la policía sabía que esa carta existía.
—Sabía que Daniel decía haberla escrito y guardado. Como nunca salió de su poder, no podía explicar un papel que Sophie tuviera en Bellwether.