LA ÚLTIMA VERSIÓN DE NOSOTROS CAPÍTULO 35 (Naia)
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CAPÍTULO 35 (Naia)

En la sala B, el silencio tras mi confesión fue tan espeso que podía cortarse con un bisturí. Maka me miraba con los ojos abiertos de par en par, encajando las piezas a toda velocidad con la agilidad mental que la caracterizaba como abogada.

—¿Que Aritz... que el perito es tu hermano? —articuló Maka en un hilo de voz, dejando caer la carpeta de la demanda sobre la mesa—. ¿El chico que lleva tres semanas sacando fotos milimétricas para nuestro informe pericial es de quien me hablabas el otro día?

—Sí —asentí, pasándome las palmas de las manos por los pómulos para secarme el rastro invisible de una tensión que amenazaba con romperme—. Llevamos diez años distanciados. Yo no sabía que colaboraba como perito externo para el bufete. Ha sido un choque absoluto para los dos.

Maka se dejó caer en una de las sillas de cuero de la sala de reuniones, pasándose una mano por el pelo con gesto abrumado.

—Vaya por Dios... Con razón el caso del taller se nos está volviendo tan complejo. ¿Y qué ha pasado? ¿Habéis hablado?

—Hemos vuelto a discutir —susurré, mirando fijamente el borde de mi libreta—.

Me ha dicho que soy juez y verdugo. Que analizo las situaciones, dicto sentencia y cierro la puerta con llave para no mirar atrás.

Que mi familia de sangre le estorbaba porque no encajaba en la foto perfecta que quería enseñarle al mundo.

Maka se quedó callada unos segundos. No intentó defenderme con argumentos jurídicos ni quitarle hierro al asunto como solía hacer con las tensiones del despacho. Simplemente estiró el brazo y me dio un apretón firme en la mano.

—¿Y tiene razón, Naia? —preguntó con suavidad.

La pregunta me cayó como una losa. Quería haberme defendido, haberme escudado en mis razones, en el miedo acumulado de años de desastres, pero las palabras de Aritz —«para la familia de Mikel sí hay agenda»— volvieron a resonar en mi cabeza con una crudeza inapelable.

—No lo sé, Maka —admití con un hilo de voz—. Ya no sé qué parte de todo esto es verdad y qué parte es la muralla que construí para no sufrir.