LA ÚLTIMA VERSIÓN DE NOSOTROS CAPÍTULO 16 (Aritz)
20%

CAPÍTULO 16 (Aritz)

La luz de la mañana se filtraba sucia a través de los cristales del estudio.

Había pasado la noche en vela, sentado frente al flexo encendido, dándole vueltas al teléfono tras haber enviado aquel mensaje absurdo y desesperado en un arrebato de insomnio.

Por la mañana, Dani había aparecido temprano con un café humeante en la mano, me había mirado con una mezcla de advertencia y fatiga, y se había quedado trabajando en silencio en la parte delantera, vigilando de cerca que no hiciera ninguna tontería.

El susto de los días anteriores seguía flotando en el ambiente como una presencia incómoda.

Estaba intentando ordenar unos archivos en el ordenador cuando escuché el familiar repiqueteo de unos tacones en el pasillo de entrada.

No era Dani. Y tampoco era Maka.

Alcé la vista, con los músculos de la espalda tensos como resortes.

La puerta del estudio se abrió despacio.

Naia apareció en el umbral.

Llevaba el abrigo oscuro desabrochado, el pelo recogido con prisa y una expresión en los ojos donde se mezclaban la rabia contenida, el agotamiento y un miedo absoluto. No vestía la armadura perfecta de abogada; parecía tan frágil y descolocada como el primer día que dejamos de hablarnos.

Nos quedamos inmóviles, mirándonos a través de los pocos metros que separaban la mesa de trabajo de la puerta. El zumbido de la nevera parecía el único sonido en el mundo entero.

—¿Qué significa esto, Aritz? —su voz sonó firme, aunque le temblaba ligeramente en el tramo final.

Me levanté despacio de la silla, apoyando las manos sobre la madera de la mesa para no perder el equilibrio. Notaba la boca seca y el pulso desbocado.

—Significa... —empecé a decir, tragando saliva con dificultad— que hacía demasiado tiempo que nadie se atrevía a venir a buscarme de verdad.

Naia dio un paso al frente, cerrando la puerta a su espalda con un golpe seco. La distancia entre ambos, diez años de silencios y vidas paralelas, empezó a achicarse por fin.