LA ÚLTIMA VERSIÓN DE NOSOTROS CAPÍTULO 5 (Naia)
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CAPÍTULO 5 (Naia)

Me levanté temprano, me preparé un café y seguí editando las fotografías del fin de semana.

Siempre me había gustado ampliar las imágenes hasta que dejaban de parecer fotografías. Buscar un gesto que nadie había visto, una mirada perdida, una mano al fondo sujetando otra. Un detalle era capaz de cambiar por completo una historia.

Por eso nunca entendía cuando alguien decía que una fotografía mostraba la realidad.

La realidad dependía de quién mirara.

Últimamente lo hacía más por Liam que por mí.

Hacía tiempo que no conseguía una fotografía que me hiciera sentir orgulloso. No sabía si había perdido el ojo, la paciencia o las ganas.

Quizá un poco de las tres.

El teléfono vibró sobre la mesa.

Audio de Naia (0:50).

Me quedé mirándolo unos segundos antes de pulsar el play.

-Hola, Liam. Qué ilusión me ha hecho que hayas decidido hacer el trabajo sobre mí. Perdona por no responderte antes, estos días he ido un poco liada con el trabajo.

Sonreí.

Seguía pidiendo perdón antes de explicar nada.

-Sí, tu padre tiene razón. Mi comida favorita era el kebab. Ahora diría que es el sushi.

Sushi.

No tenía ni idea.

Cuando había dejado de ser el kebab tampoco lo sabía.

Supongo que así era como uno descubría que habían pasado demasiados años.

-No sé si soy divertida contando historias. Solo las de tu padre, supongo. Era un trasto y hacía cosas muy raras. A mí me encanta recordárselas...

Se quedó en silencio un instante.

Después soltó una risa.

Una de esas risas pequeñas que solo aparecían cuando intentaba hablar en serio y acababa riéndose de sí misma.

-...o me encantaba.

Fruncí ligeramente el ceño.

Había corregido la frase sobre la marcha.

No sabía por qué.

O quizá sí.

-Y, por cierto, para que lo sepas, tu padre lleva toda la vida mintiendo. Nunca he llevado el pelo azul.

No pude evitar echarme a reír.

Había caído en mi propia broma durante veinte años.

Hasta llegué a retocarle una foto con Photoshop para demostrarle que sí. No coló.

Nunca colaba.

-Puedes escribirme siempre que quieras y preguntarme todo lo que se te ocurra. Estaré encantada de ayudarte. Un beso enorme.

El audio terminó.

Lo dejé unos segundos más sin moverme.

Qué bien le hablaba.

Qué fácil le salía querer a Liam.

Volví a reproducir el final.

"Puedes preguntarme siempre que quieras..."

Liam estaría encantado.

Tenía exactamente lo que necesitaba para el trabajo: respondía a la comida, a las historias, al pelo azul.

Tres respuestas. La cuarta seguía sin estar.

"¿Por qué nunca vienes a casa?"

No había dicho una sola palabra sobre eso.

Y, de algún modo, tampoco me sorprendió.

Seguía siendo Naia.

Respondía a todo aquello que sabía responder.

Lo demás...Lo dejaba en silencio.

Reenvié el audio a Ane.

Yo: Las respuestas de Nai para el trabajo de Liam. Si necesita cualquier otra cosa, me dices o que le escriba directamente a ella.

La respuesta llegó enseguida.

Ane: Gracias. Liam va a estar feliz. ¡Qué rápido ha contestado! 😊

Sonreí.

Yo: Sí...

Yo: Viniendo de ella, sí.