CAPÍTULO 2 (Naia)
Aquella mañana respondí cuarenta y tres correos antes de las once. Todos tenían algo en común: alguien esperaba una respuesta exacta, un número que cuadrara, un cierre limpio.
Pero en mi cabeza seguía rebotando el eco del audio de Liam, filtrándose entre las celdas de Excel como una interferencia molesta.
Lo aparté con un movimiento mental seco y cerré la pestaña de golpe.
Maka llegó doce minutos tarde.
Como siempre.
Me vio desde la otra punta de la cafetería y levantó una mano, desafiante, antes de cruzar el umbral.
—No pongas esa cara.
—¿Qué cara? —contesté, cruzando los brazos sobre la mesa con una rigidez que contradecía mi tono neutro.
-La de "he llegado antes para poder echarme la bronca con razón".
No pude evitar sonreír.
-Llevo doce minutos esperando.
-Eso ya es una victoria.
La última vez fueron veinte.
Dejó el bolso sobre la silla de al lado y llamó al camarero antes incluso de sentarse.
-Un café.
El camarero levantó una ceja.
-¿Solo?
—No. Si me trae una hipoteca pagada, también me sirve.
El hombre soltó una carcajada.
-Hoy solo tenemos café.
-Pues café.
Esperó a que se marchara.
-He salido del juzgado hace diez minutos.
-Pensaba que hoy no tenías juicio.
-No tenía.
Suspiró.
-Mi cliente ha decidido confesar justo cuando íbamos a entrar.
-Eso está bien, ¿no?
-Para él seguramente.
Para mí significa dos horas preparando una estrategia para absolutamente nada.
Negué con la cabeza.
-Nunca entenderé cómo puedes decir eso tan tranquila.
-Porque mañana otro hará exactamente lo mismo.
—Aunque hay un asunto que no consigo quitarme de la cabeza —añadió, girando la cucharilla dentro de la taza—.
Un procedimiento de familia. Una madre y un niño en medio de una guerra que ninguno de los dos ha elegido.
Todavía no sé qué parte de lo que me cuentan es verdad, y eso me irrita más de lo que debería.
Así funcionaba mi trabajo, pensé. Y, de algún modo, también el suyo: buscar verdades donde solo quedaban escombros.
La miré unos segundos.
Maka siempre hablaba como si la vida no pudiera sorprenderla con nada peor de lo que ya había visto. Y, aun así, seguía riéndose de casi todo.
Y, aun así, seguía riéndose de casi todo.
Pidió un trozo de tarta que no pensaba compartir.
Yo pedí un café.
-¿Qué tal la semana?
-Bien.
-¿Y Mikel?
-Bien.
-¿Y el trabajo?
-Bien.
Apoyó los codos sobre la mesa.
-¿Sabes cuál es tu problema?
Negué con la cabeza.
—Que podrías resumir tu vida entera utilizando una sola palabra: «bien».
Sonreí.
—Porque todo está bien.
Maka sostuvo mi mirada durante largos segundos, impertérrita.
—Ojalá te creyeras la mitad de lo que dices.
No respondí.
Nunca sabía qué contestar cuando alguien intentaba mirar un poco más allá de lo que yo estaba dispuesta a enseñar.
Hablamos de las vacaciones que llevaba meses organizando, de una compañera que acababa de separarse y de lo absurdo que resultaba encontrar aparcamiento en cuanto salían dos rayos de sol.
Entonces vibró el móvil.
Lo miré de reojo.
Aritz.
No lo abrí.
Seguí escuchando a Maka.
-¿No vas a responder?
-Luego.
Negó despacio.
-Naia.
-¿Qué?
-Un día se te va a acabar el luego.
No supe qué responder.
Abrí el mensaje.
Era una foto.
Liam sujetaba una cámara réflex casi tan grande como él. La llevaba al revés. Como si el objetivo estuviera buscando el suelo.
Debajo había un mensaje.
"Dice que quiere hacer fotos como su padre. Pobrecillo 😂."
No pude evitar reírme.
-¿Qué?
Giré el teléfono hacia Maka.
-Mi sobrino.
Observó la fotografía unos segundos.
-¡Qué mayor está!
Volví a mirar la imagen.
Sí. Yo tampoco lo recordaba tan mayor.
Bloqueé el teléfono.
No respondí.
-¿Y tu hermano?
-Bien.
-¿Has contestado?
Miré el móvil.
-Todavía no.
Maka bebió un sorbo de café.
-Naia...
-¿Qué?
-¿Hace cuánto no le llamas tú?
Silencio.
Cambié de tema y ella me entendió.
Al volver a casa pasé por delante del kebab.
Seguía allí.
Sin darme cuenta levanté el pie del acelerador.
Solo un instante.
Después seguí conduciendo.
Cuando llegué a casa encontré a Mikel sentado en el suelo del salón.
Había repartido todas las piezas del mueble como si fueran un puzle imposible.
Los tornillos por un lado, la madera por otro.
Y el manual completamente doblado. Como si estuviera allí solo para decorar la caja.
Me quedé observándolo unos segundos.
Levantó la vista.
-¿Qué?
Señalé una tabla.
-Está al revés.
Frunció el ceño.
-No puede ser.
Me agaché, aflojé cuatro tornillos, giré la pieza, volví a apretarlos.
Cinco minutos.
No hizo falta más.
Mikel me miró sonriendo.
-No sé cómo lo haces.
Me encogí de hombros.
-Solo hay que seguir las instrucciones.
Miró el manual.
Después volvió a mirarme.
-Pues yo debo de haber comprado otro mueble.
Me reí. Él también.
Pero aquella frase siguió conmigo el resto de la tarde.
Porque durante mucho tiempo había vivido convencida de que existía un manual.
Que si hacías lo correcto, si elegías bien, si aprendías a marcharte antes de que todo doliera demasiado.
La vida terminaba pareciéndose a aquello que habías imaginado.
Y yo siempre había seguido las instrucciones.
Antes de acostarme cogí el móvil una última vez.
Abrí la conversación con Aritz.
Volví a mirar la fotografía.
Liam seguía sujetando la cámara al revés.
Sonreía exactamente igual que su padre cuando era pequeño.
Escribí.
"Qué mayor está."
Lo envié.
Los dos ticks aparecieron enseguida.
A los pocos segundos...
Aritz estaba escribiendo...
Sonreí sin darme cuenta.
😂 Ya ves. Dentro de nada me echa de casa.
Leí el mensaje.
Bloqueé el teléfono.
No respondí.
Subí la conversación con el dedo.
24 de diciembre de 2024
09:13
Aritz
Feliz Navidad, Nai ❤️
13:47
Yo
Feliz Navidad 😊
18 de noviembre de 2024
18:02
Aritz
Mira quién ha aprendido a montar en bici.
(Vídeo)
22:31
Yo
❤️ Qué bien.
5 de septiembre de 2024
20:48
Aritz
Me he acordado de ti 😂
(Foto del kebab.)
Al día siguiente
08:14
Yo
Qué horror de sitio jajaja.
21 de julio de 2024
17:09
Aritz
Hoy ha dicho "tita".
21:56
Yo
❤️❤️
3 de junio de 2024
16:24
Aritz
Escucha esta canción cuando tengas un rato.
(Spotify)
Dos días después
19:17
Yo
Luego la escucho.
14 de mayo de 2024
20:13
Aritz
Creo que Ane y yo lo hemos dejado.
23:41
Lo siento mucho.
16 de mayo de 2024
18:52
Aritz
Hoy Liam me ha preguntado por qué mamá ya no duerme en casa.
17 de mayo · 08:11
Pobrecillo ❤️
12 de abril de 2024
14:37
Aritz
Me han dado un trabajo muy chulo.
18:52
Yo
Me alegro mucho
Seguí subiendo.
Respondía.
Siempre respondía.
No encontré un solo mensaje que hubiera empezado yo.