Capítulo 24 #3
Compatibilidad, no identificación exclusiva.
Eso sí podían defenderlo.
El instructor leyó el texto.
—Así se sostiene.
—Con esos límites.
—Siempre con los límites.
—Son parte del resultado.
Andrés señaló una línea.
—Yo mantendría que el material aparece en varios puntos protegidos. Es importante.
—Sí. Ayuda a distinguirlo de una transferencia superficial aislada.
Noelia añadió:
—Y podemos mencionar que las muestras de la Curva no reproducen el mismo conjunto.
Mara pensó.
—En la integración general, sí. Pero no lo redactes como si hubiéramos reconstruido un trayecto directo entre ambos lugares solo a partir de los materiales.
Noelia corrigió.
El resultado quedó más sobrio.
Y más fuerte.
Daniel fue informado, a través de su representación, de que la inspección había terminado y de que varias muestras quedaban pendientes del informe definitivo.
No hubo nueva declaración aquel día.
Mara no quería confrontarlo con datos preliminares cuando ya había dado una versión clara sobre la pista. Primero necesitaban que Criminalística cerrara la comparación.
Andrés no parecía convencido.
—Ya sabemos bastante.
—Lo suficiente para seguir avanzando.
—Y para preguntarle qué explicación tiene.
—Ya nos dio una antes de conocer el resultado. Trabaja por caminos y estuvo en la pista hace meses.
Andrés se quedó pensando.
—Entonces tendremos que comprobar si esa explicación aguanta.
—Eso es distinto.
—¿Y si no podemos descartarla?
—La compatibilidad material seguirá siendo una pieza, pero no una prueba exclusiva de que estuvo allí el martes.
Andrés sonrió.
—Nunca me das la frase que quiero.
—Te doy la que podemos defender.
El informe definitivo de Criminalística llegó al final de la tarde y no cambió lo esencial.
El material recuperado en varios puntos protegidos de los bajos y pasos de rueda de la furgoneta presentaba características compatibles con las muestras tomadas en el acceso de la pista del molino viejo: fracción terrosa rojiza, pequeños fragmentos laminares de pizarra y materia vegetal de borde.
La comparación no permitía establecer un origen geográfico exclusivo.
Las muestras correspondientes a otros accesos recientes documentados para Daniel no ofrecían, dentro de lo analizado, una correspondencia de conjunto equivalente.
Mara leyó esa última frase dos veces.
Ahí estaba el verdadero peso del resultado. No en que el molino tuviera un barro único, sino en que las alternativas recientes que podían haber explicado el hallazgo no ofrecían la misma combinación.
Andrés leyó por encima de su hombro.
—Ahora sí tenemos una pieza seria.
—Sí.
—Y detrás está su negación.
—También.
Mara guardó el informe junto a la declaración de Daniel.
Por separado, ninguno de los dos documentos demostraba que hubiera estado en la pista el martes. Juntos reducían el espacio de una explicación inocente.
Noelia abrió la cronología.
En la de Daniel figuraba el cierre de Los Barreros a las 17:18:32, la salida poco después según el encargado y una llegada posible al entorno del molino alrededor de la mitad de la media hora siguiente. A las 19:06, el repostaje lo situaba en la estación de servicio.
Entre ambos puntos constaba su negación expresa de haber utilizado la pista ese mes, durante la semana de la muerte o el martes.
En la cronología de Teresa, el servicio en casa de Mateo terminaba a las 17:14.
Poco después, Mateo había visto el coche salir en una dirección compatible con el molino y el recorrido permitía una llegada posible alrededor de las 17:25.
A eso se añadían ahora los materiales compatibles encontrados en su calzado y en el coche, además de la lesión mortal anterior al episodio de la Curva.
Mara incorporó la furgoneta de Daniel a la misma hoja.
El conjunto material compatible con la pista aparecía también en varios puntos protegidos de su vehículo.
La investigación seguía sin disponer de una prueba única que resolviera el caso, pero empezaba a reunir indicios de naturaleza distinta que se reforzaban entre sí: tiempos, recorridos, vehículos, declaraciones y forense.
Cada uno tenía sus límites.
Juntos reducían las alternativas.
—¿Qué nos falta? —preguntó Noelia.
Andrés señaló las facturas.
—Saber exactamente qué podía perder Daniel.
Mara asintió.
Hasta entonces conocían la revisión de pagos, los problemas de kilometraje y las facturas pendientes. También sabían que Daniel era consciente de parte de aquella revisión.
Todavía necesitaban determinar hasta dónde había llegado Teresa y qué consecuencias concretas podía prever él si ella continuaba.
—Y después tendremos que integrar toda la secuencia —añadió Noelia.
—Sí.
Mara cerró el informe.
La furgoneta no había ofrecido una huella perfecta ni una prueba espectacular. Había hecho algo mucho más verosímil: conservar, en zonas protegidas, una combinación de tierra, pizarra y restos vegetales compatible con un lugar en el que Daniel había asegurado no haber estado recientemente.
Eso no bastaba para demostrar el crimen.
Pero hacía que su negación resultara mucho más difícil de separar del resto de la evidencia.