La última ruta (Los casos de Mara Valdés 1) Capítulo 21 #2
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Capítulo 21 #2

—Prepara para Criminalística las fotografías y muestras del coche de Teresa, además de ropa y calzado. Quiero que comparen, al menos, material de la Curva y de esta pista.

—Lo pido.

—Y deja claro que no estamos buscando confirmar el molino, sino comprobar diferencias.

—Sí.

Mara colgó.

La inspección duró más de dos horas.

No apareció ningún objeto que pudiera atribuirse a Daniel. Tampoco sangre visible ni una marca inequívoca de arrastre.

Mara no había esperado hallazgos así. Después de varios días, lluvia y tránsito, habrían sido excepcionales.

Lo que sí tenían era un espacio coherente con varias piezas de la investigación: Teresa podía alcanzar el ensanche desde la casa de Mateo; Daniel podía llegar desde Los Barreros; el lugar permitía detener dos vehículos; había superficies pétreas compatibles, en términos generales, con el tipo de traumatismo descrito por forense; el terreno difería del predominante en la Curva; existía una salida viable hacia el lugar donde apareció el coche y un regreso a pie hasta el punto donde podía haberse dejado otro vehículo.

Todo eso reforzaba una hipótesis.

Seguía sin ser una prueba.

Víctor terminó de etiquetar las últimas muestras.

—Hasta que comparemos, esto es tierra y pizarra.

—Lo sé.

—Te lo digo porque el lugar encaja muy bien con vuestra reconstrucción.

—Precisamente por eso necesito que la reconstrucción no os diga qué resultado tenéis que encontrar.

Víctor sonrió.

—Bien.

—¿Cuánto tardaréis?

—Podemos hacer una primera comparación relativamente rápido. Lo que no voy a darte es una identidad absoluta entre dos muestras de barro.

—No la necesito.

Mara buscaba otra cosa: una combinación de materiales presente en el coche, la ropa o el calzado de Teresa que la Curva no explicara bien y que resultara compatible con la pista.

Eso haría que el lugar dejara de ser únicamente posible.

Antes de marcharse, Mara pidió unos minutos para observar de nuevo el espacio.

Se quedó junto al borde del ensanche.

Desde allí veía el muro bajo, la curva de la pista, la salida y la vegetación.

Intentó reconstruir solo lo que podía sostener.

Teresa podía haber llegado primero. Tenía una conversación pendiente con Daniel y había dicho que estaba cerca. Para ella, acudir a un ensanche apartado de la carretera principal podía ser simplemente una forma práctica de detenerse unos minutos.

Daniel podía llegar después.

Hasta ahí, la secuencia era razonable.

A partir de ese punto empezaban las incógnitas.

Mara no sabía cómo había comenzado una posible discusión, qué palabras habían intercambiado ni si la violencia había surgido de forma súbita. Tampoco podía fijar todavía el punto exacto donde Teresa había recibido el golpe.

El terreno admitía varias respuestas.

No le daba derecho a elegirlas.

Andrés se colocó a su lado.

—¿Qué piensas?

—Que este lugar puede explicar varias piezas a la vez.

—¿Crees que fue aquí?

Mara tardó un poco en responder.

—Creo que la lesión mortal pudo producirse aquí. Para decir algo más necesito la comparación.

Andrés miró el muro.

—Entonces estamos más cerca.

—Estamos en un sitio que merece que sigamos trabajando.

De regreso, pararon unos minutos en la Curva del Castañar.

No necesitaban bajar del coche.

Mara observó el margen donde había terminado el vehículo de Teresa. A simple vista, el terreno tenía una composición distinta: más oscuro, con mayor presencia de materia vegetal y menos fragmentación de pizarra.

Andrés siguió su mirada.

—Se ven distintos.

—Sí, pero la comparación útil la hará Criminalística.

—La pista y la Curva.

—Eso es lo que hay que contrastar.

Arrancaron.

No necesitaban decidirlo desde la ventanilla.

Por la tarde, Noelia había preparado una matriz de comparación.

En las columnas figuraban:

CURVA DEL CASTAÑAR PISTA DEL MOLINO VEHÍCULO DE TERESA CALZADO Y ROPA

Había dejado espacio para suelo, fragmentos minerales, materia vegetal y otros restos.

—No añadas resultados hasta que los tengamos de Criminalística —dijo Mara.

—Por eso está vacía.

—Bien.

—También he repasado la última declaración de Daniel. Niega haberse desviado de la carretera principal o haber entrado en pistas secundarias.

Mara miró la hoja.

—Eso es una negación general.

—Sí.

—Todavía no le hemos preguntado por esta pista.

—No.

—Entonces, si la comparación le da relevancia al lugar, tendremos que preguntárselo de forma específica.

Noelia asintió.

El orden importaba.

Primero debían obtener la comparación sin condicionar su interpretación.

Después, si el molino adquiría peso material, preguntarían a Daniel por ese lugar concreto.

Solo entonces una negativa específica tendría verdadero valor y, llegado el caso, habría fundamento para orientar otras comprobaciones hacia su vehículo.

No podían convertir una buena hipótesis en una búsqueda de confirmación.

Alicia llamó a última hora.

Mara le resumió la inspección.

—¿Qué tienes? —preguntó la comandante.

—Un lugar que encaja bien con la reconstrucción temporal y territorial.

—¿Por qué?

—La dirección tomada por Teresa, los tiempos de ambos, espacio para dos vehículos, superficies de piedra compatibles en términos generales con el traumatismo, un terreno diferente al de la Curva y un recorrido de salida y regreso físicamente viable.

—¿Material que los sitúe allí?

—Pendiente.

Alicia guardó silencio.

—Entonces todavía tienes un lugar plausible.

—Sí. Más fuerte que ayer, pero todavía necesito evidencia independiente.

—¿Y tú qué crees?

Mara miró la matriz vacía de Noelia.

—Creo que Teresa recibió allí la lesión mortal.

—Eso es más de lo que puedes demostrar.

—Por eso no lo pondría así en una conclusión.

—Bien.

La llamada terminó poco después.

Noelia la observaba.

—¿Le has dicho que crees que fue allí?

—Sí.

—¿Y ahora?

—Esperamos la comparación.

Antes de irse, Mara volvió a abrir las fotografías generales de la pista.

El ensanche, el muro, el suelo rojizo, los fragmentos de pizarra y la salida formaban un conjunto que explicaba varias piezas a la vez: un encuentro discreto pero no necesariamente clandestino, un posible lugar para la agresión, la salida posterior hacia la Curva y el regreso hasta un segundo vehículo.

Precisamente por eso debía desconfiar de la facilidad con la que todo parecía encajar.

Las teorías más atractivas podían volverse peligrosas si empezaban a responder preguntas antes de tener pruebas suficientes.

En la hoja de trabajo escribió:

Escenario real probable como hipótesis de investigación.

Debajo añadió:

Necesita evidencia independiente. Comparar materiales de pista y Curva con vehículo, ropa y calzado de Teresa.

Cerró la carpeta.

La pista del molino ya no era únicamente un recorrido posible.

Ahora era un lugar que podía convertirse en escena.

La diferencia dependería de lo que dijeran las muestras.