Capítulo 19 #2
—Por prudencia y porque aquí estamos haciendo una maniobra controlada, sin la dificultad añadida de una persona herida o fallecida en el interior y con luz y condiciones distintas.
Andrés guardó silencio unos segundos.
—Cinco minutos, entonces.
Mara asintió.
No pretendía presentar aquella cifra como un dato pericial. Solo necesitaba evitar que el cálculo redujera artificialmente una maniobra que en la situación real habría tenido más dificultades.
De vuelta al coche, Andrés preguntó:
—Entonces, con las 17:45, ¿dirías que no cabe?
—Diría que resulta incompatible con una secuencia completa y razonable.
—Sabía que no ibas a decir «imposible».
—Porque no puedo demostrarlo.
Noelia añadió los cinco minutos a la reconstrucción.
La primera versión de Daniel quedaba aún más ajustada.
Salida a las 17:45. Llegada a la pista alrededor de las 18:00. Desplazamiento hasta la Curva en torno a las 18:16. Cinco minutos de margen operativo llevarían la secuencia hasta aproximadamente las 18:21.
Después vendría el regreso a pie, la recuperación del vehículo, la salida de la pista y el trayecto hasta la estación. Con todas las horquillas favorables, el cálculo podía llevarlo a la gasolinera poco antes de las 19:06.
Andrés señaló el final.
—Todavía podría llegar.
—Si suponemos que en la pista no ocurrió nada que consumiera tiempo —dijo Mara—, que todos los tramos caen en su mejor extremo y que la maniobra de la Curva se resuelve dentro de esos cinco minutos.
Noelia entendió el problema.
—En cuanto añadimos un encuentro real con Teresa, una discusión o una agresión, la primera hora deja de funcionar.
Mara asintió.
Eso sí podían sostener como conclusión de trabajo.
La versión de las 17:45 hacía parecer que Daniel disponía de muy poco tiempo para cualquier secuencia compleja entre Los Barreros y la estación. En cambio, una salida próxima al cierre de las 17:18 abría casi media hora adicional.
La diferencia podía tener una función.
—Ya tenemos una posible razón para que esa hora le resulte útil —dijo Andrés.
—Posible —recalcó Mara—. Todavía falta demostrar que fuera deliberada.
Andrés aceptó la precisión.
Noelia volvió a la tabla temprana.
Con la salida de referencia próxima a las 17:21, había margen para alcanzar la pista sobre las 17:35, permanecer allí durante un tiempo, desplazarse después hacia la Curva, regresar a pie, recuperar la furgoneta y llegar a la estación antes de las 19:06.
La secuencia dejaba de estar comprimida.
Eso no significaba que hubiese ocurrido.
Solo que el territorio ya no la excluía.
El instructor de la UOPJ leyó la reconstrucción al final de la tarde.
Noelia había dejado fuera cualquier formulación que sugiriera culpabilidad. La hoja recogía tiempos, trayectos, horquillas y las limitaciones de cada cálculo.
—¿Habéis repetido los tramos? —preguntó.
—Los recorridos por carretera, sí. La pista y el regreso a pie los hemos hecho en condiciones prudentes y con apoyo territorial —respondió Mara.
—¿Y los cinco minutos de la Curva?
—Solo como margen de trabajo. No los presentaría como una medición pericial.
—Bien.
El instructor señaló la reconstrucción que partía de las 17:45.
—Con esta hora, la secuencia completa queda demasiado ajustada.
—Sí, y eso sin incluir un encuentro previo ni una agresión en la pista.
—Con una salida temprana, en cambio, cabe.
—Cabe con margen. No sabemos cuánto porque todavía no podemos fijar bien la llegada de Teresa.
El instructor dejó la hoja.
—Entonces el siguiente paso es ella.
—Sí.
—¿Mateo?
—Mateo.
Hasta ese momento, los movimientos de Daniel empezaban a adquirir forma. La cronología de Teresa seguía dependiendo demasiado de aproximaciones.
Sin una referencia mejor podían demostrar que Daniel tenía tiempo.
No podían demostrar que ambos hubieran coincidido.
—Y después —añadió Mara— tendremos que volver a la pista.
El instructor la miró.
—¿Ya como posible escena?
Mara tardó un segundo.
—Todavía como hipótesis que necesita evidencia.
La tarde terminó con una lluvia fina.
Noelia guardó las tablas y Andrés recogió las copias del mapa. Mara se quedó con una sola hoja delante.
17:45.
19:06.
Durante días, aquellas dos horas habían contribuido a presentar la tarde de Daniel como un intervalo bastante estrecho. Después de recorrer físicamente la zona, la lectura era distinta.
Si Daniel hubiera salido realmente a las 17:45, aún podía alcanzar la Curva y regresar hasta la estación, pero solo si se reducía al mínimo cada tramo y apenas se dejaba tiempo para cualquier hecho relevante entre ambos puntos.
En cuanto se incorporaba un encuentro con Teresa, una discusión, una agresión o cualquier demora razonable en la pista, la secuencia dejaba de sostenerse con comodidad.
Una salida bastante anterior cambiaba por completo ese margen.
Mara dobló la hoja.
El terreno no les había dicho quién mató a Teresa. Les había permitido formular una pregunta mucho más concreta: por qué Daniel había situado tan tarde su salida de Los Barreros cuando esa hora hacía parecer mucho más difícil cualquier recorrido que lo relacionara con lo ocurrido después.