CAPÍTULO 13
EL EXPEDIENTE QUE NO CERRÓ
Carme Borrell guardaba una caja con recortes de casos antiguos.
—No debería —dijo mientras la sacaba de un armario—. Prometí que, cuando me jubilara, tiraría todo esto.
—¿Por qué no lo hizo?
—Porque una se pasa treinta años creyendo que los papeles no pesan y luego descubre que pesan mucho cuando intenta tirarlos.
No tenía documentos oficiales. Solo fotocopias de prensa, notas personales sin datos protegidos y una libreta con fechas. Clara ocupaba nueve páginas. Laura vio su propio nombre una vez: «L.S. - lesión. No fiable primeras 48h.» Le dolió más de lo esperado.
—No fiable.
Carme captó el tono.
—No significaba mentirosa. Significaba herida.
—Pero a partir de ahí todos pudieron hablar por mí.
—Sí.
Carme no lo suavizó. En otra página había horas. 22:10 aprox. grupo sale zona casa.
22:30-23:00, cala.
23:15 L. herida. 00:08, Elena llega / contradicción. 01:47 primera llamada formal.
Laura señaló.
—Casi dos horas.
—Dependiendo de qué hora fuera correcta, sí.
—¿Nadie lo consideró raro?
—Muchísimo.
—¿Entonces por qué no pasó nada?
Carme cerró la libreta.
—Porque raro no siempre es demostrable. Porque el mar estaba movido.
Porque había jóvenes asustados. Porque un padre dijo que había pasado una hora buscando antes de llamar.
Porque la chica no apareció. Porque a veces una investigación puede saber que algo huele mal y no tener una sola prueba que explique de dónde viene el olor.
Laura miró a Daniel.
—¿Tu declaración?
Carme lo observó.
—Daniel dijo desde el principio que oyó a Clara en el agua.
—¿Y Àlex?
—Dijo que no.
—¿Mireia?
—Dijo que estaba con Laura cuando ocurrió.
Laura pensó en la llamada de Mireia. En su miedo.
—¿Mi padre?
—Dijo que llegó después.
Tres personas. Tres versiones que se protegían mutuamente sin coincidir del todo. Carme pasó otra página. Había un nombre subrayado: Mercè.
—La madre de Clara nunca creyó la versión del accidente.
—¿Por qué?
—Porque conocía a su hija. Eso no sirve en un atestado, pero a veces es un dato importante.
—¿Dijo algo concreto?
—Que Clara había descubierto algo sobre su padre.
Laura sintió un escalofrío.
—¿Sobre el padre de Clara?
Carme la miró.
—Eso entendimos.
—¿Sabían quién era?
—El hombre que figuraba como padre había muerto cuando Clara era pequeña. Mercè nunca explicó a qué se refería.
Daniel y Laura se miraron.
—Mi padre conocía a Mercè —dijo Laura.
Carme no cambió de expresión.
—Lo sé.
—¿Cómo de bien?
—Eso tendrás que averiguarlo tú.
Antes de marcharse, Carme le devolvió la foto de los cinco.
—Hay una cosa que siempre me molestó de las fotografías de aquel verano.
—¿Qué?
—En casi todas, tu padre aparece mirando a Clara cuando cree que nadie lo mira a él.