Capítulo 7
La primera mentira
L a llave dejó de girar.
Durante unos segundos, Daniel y Clara permanecieron inmóviles en el centro de la habitación, mirando la puerta como si esperaran que alguien entrara en cualquier momento.
El teléfono seguía sobre la mesa, con la pantalla apagada y el cable desconectado.
Sin embargo, Daniel no podía dejar de pensar en la voz que acababa de escuchar.
No era una voz parecida a la de aquel hombre.
No era una coincidencia. La conocía demasiado bien.
La cerradura volvió a moverse.
Daniel hizo una señal a Clara para que se apartara de la puerta. Después tomó la pesada lámpara que había sobre la mesa y se colocó junto al armario. Clara agarró la grabadora y retrocedió hasta la pared. Ninguno de los dos sabía qué podían encontrar al otro lado.
La puerta se abrió lentamente.
No entró nadie.
El pasillo estaba vacío.
Daniel salió primero y miró hacia ambos lados. Las luces del corredor parpadeaban y, al fondo, una puerta se cerró con suavidad. Corrió hacia ella, pero cuando llegó ya no había nadie.
Regresó a la habitación con el corazón acelerado.
—No puede haber desaparecido así —dijo Clara.
Daniel cerró la puerta y comprobó la cerradura.
—No ha desaparecido. Quería que supiéramos que podía entrar cuando quisiera.
Clara miró la grabadora que todavía sostenía entre las manos.
—Entonces Elena sabía que esto iba a ocurrir.
Daniel no contestó. Volvió a mirar la caja metálica. El número 17 seguía allí, escrito en la tapa. La fotografía que habían encontrado dentro estaba boca abajo sobre la mesa.
Daniel la tomó.
Al darle la vuelta, sintió que el aire de la habitación desaparecía.
Era una fotografía de diez años atrás.
Aparecían Elena, Laura y Clara junto al coche de Daniel. Todos estaban mirando a la cámara, excepto una persona situada unos metros detrás de ellos.
Era el mismo rostro que había aparecido en la fotografía de la casa de verano.
El hombre que, según todos los documentos y recuerdos de la familia, había muerto aquella noche.
Pero había algo todavía más inquietante.
En la parte inferior de la fotografía aparecía una fecha escrita a mano.
No correspondía a diez años atrás.
Era de hacía tres días.
Clara se acercó lentamente.
—Eso es imposible.
—Lo sé.
—Entonces alguien ha vuelto a hacer fotografías de nosotros.
Daniel observó el fondo de la imagen. Detrás del grupo se veía una ventana del hotel.
La misma habitación 24.
Entonces entendió algo.
La fotografía no demostraba que aquel hombre estuviera vivo diez años después.
Demostraba que alguien había estado reconstruyendo aquella noche.
Alguien quería que ellos recordaran una historia concreta.
Clara abrió el cajón de la mesa y encontró un pequeño sobre negro. Dentro había varias hojas dobladas. La primera contenía una frase:
“La primera mentira no fue que Laura había desaparecido.”
Daniel continuó leyendo.
“La primera mentira fue decir que aquella noche terminó.”
Debajo había una serie de nombres y horas.
Daniel reconoció inmediatamente el suyo, el de Elena y el de Clara. También estaba el nombre de Laura.
Pero había un quinto nombre.
El mismo que ninguno de los dos había querido pronunciar desde que comenzaron a investigar.
Clara leyó la hoja por encima de su hombro y se quedó paralizada.
—Daniel...
—Ya lo he visto.
—¿Por qué está aquí?
Él no respondió.
En la última línea aparecía una hora: 02:17.
Junto a ella había una anotación.
“A las 02:17, uno de ellos salió de la habitación. Los otros cuatro permanecieron dentro.”
Daniel sintió que una imagen atravesaba su mente.
Laura llorando.
Elena sujetándolo.
Clara junto a la ventana.
Una puerta cerrándose.
Y alguien corriendo por el pasillo.
La imagen desapareció antes de que pudiera reconstruirla.
Daniel apoyó una mano contra la pared.
—Yo salí de esta habitación.
Clara lo miró.
—¿Cómo lo sabes?
—Porque recuerdo la puerta.
—¿Y adónde fuiste?
Daniel cerró los ojos.
Durante varios segundos intentó recuperar el recuerdo. Cuanto más esfuerzo hacía, más dolor sentía en la cabeza. Entonces apareció una imagen mucho más clara.
Un coche.
La carretera.
La lluvia.
Y Laura sentada en el asiento trasero.
Daniel abrió los ojos de golpe.
—Laura no desapareció en este hotel.
Clara palideció.
—¿Entonces dónde?
Daniel miró la fotografía una vez más.
—La llevamos a otro sitio.
El silencio que siguió fue más aterrador que cualquier respuesta.
Clara negó lentamente con la cabeza.
—No. Yo habría recordado algo así.
Daniel la miró.
—Ese es precisamente el problema.
En ese momento, la grabadora volvió a encenderse sola.
Ambos se giraron.
La voz de Elena llenó nuevamente la habitación.
—Si habéis llegado hasta aquí, ya sabéis que vuestra memoria no es fiable. Pero todavía no sabéis quién decidió qué debíais recordar.
Daniel se acercó a la grabadora.
La voz continuó:
—No fue una persona desconocida. Fue alguien que estuvo con vosotros aquella noche. Alguien en quien confiabais.
La grabación terminó.
Clara respiró profundamente.
—¿Quién?
Daniel no respondió.
Porque acababa de comprender algo que le resultaba mucho más difícil de aceptar.
Elena no había preparado aquellas pistas para encontrar a Laura.
Las había preparado para encontrar al culpable.
Y, si las pistas eran correctas, el culpable había estado sentado con ellos durante aquella noche.
Quizá incluso había sido la persona que cerró la puerta de la habitación 24.
Daniel volvió a mirar la fotografía.
Entonces vio algo que no había notado antes.
En el cristal de la ventana, reflejada detrás de ellos, aparecía una sexta persona.
Alguien que no estaba en la habitación cuando se tomó la fotografía.
Alguien que estaba mirando directamente a la cámara.
Y debajo de la imagen, escrito con tinta negra, había una última frase:
“Daniel fue el primero en mentir.”