La última luna 27
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Nil

Los carroñeros de cristal son bestias con placas óseas reforzadas por la cristalización lunar. Se alimentan de cadáveres congelados y pueden manipular su propio cuerpo, desprendiéndose de fragmentos de su caparazón para ocultarse con destellos de luz. No son agresivos, pero sí muy territoriales.

Fragmento del Manual del Saqueador Lunar

No debería dolerme verla así, pero lo hace.

Incluso me hace sentir culpable. He pensado cosas horribles sobre ella y todo por dejarme llevar al buscar un responsable de la pérdida de Vik.

Ver el nombre de Draven en su ordenador de muñeca me ha nublado el juicio y mis emociones han tomado el control.

Un fallo que siempre me ha jugado malas pasadas en los simulacros.

«La misión termina donde empiezan las emociones».

Cuarta norma del Reglamento de los Saqueadores Lunares.

Seguimos muy juntos y noto cada sacudida de su llanto bajo mi cuerpo.

No puede cubrirse, sin embargo, evita mirarme a toda costa.

Avergonzada y vulnerable. Asustada y frágil.

¿Y si me he empeñado en verla como la mala de todo esto y en realidad es una víctima más?

¿De qué? Dijo que el brazo mutado, que aún sostengo —ahora con suavidad— sobre su cabeza, se debía a un accidente, pero... ¿y si...?

Joder. Si es un experimento más, la he cagado.

No tiene sentido. ¿La buscan para eliminarla precisamente por...? Siento una ligera náusea en la boca del estómago.

«Viva o muerta».

Muerta no podría hablar y viva seguiría siendo útil.

—Lo siento, Izz.

Libero su brazo y llevo la mano al casco de ella, queriendo llevarme las lágrimas con los dedos.

Borrarlas de su rostro y permitir que sus pecas brillen de nuevo.

Apaciguar esta pena que parece partirla en dos.

Ella me devuelve la mirada, aceptando mis disculpas, y nos perdemos uno en los ojos del otro.

Tiene los labios hinchados y húmedos, invitándome a probar la sal que los recubre.

Mi otra mano sube hacia su cuello en una caricia que me gustaría prolongar hacia ellos.

Su cuerpo se estremece y esta vez sé que sí he sido yo quien se lo ha provocado.

Se arquea debajo de mí buscándome. Tentándome a saborearla.

A buscar ese olor a frambuesas, vainilla y lirios.

Hundirme en su cuello, perderme en sus labios.

Y la necesidad me golpea con una fuerza inesperada: necesito besarla.

Y a juzgar por cómo sus ojos van hacia mi boca, sé que ella también lo desea.

Nuestros rostros se acercan sin darnos cuenta hasta que nuestros visores impactan con una sacudida que rompe el hechizo que nos tenía hipnotizados.

Maldigo el jodido casco que nos separa.

Me siento tan ridículo que suelto una carcajada a la que ella se suma.

La magia se ha roto, pero algo ha nacido entre nosotros. Le tiendo la mano y ella la acepta. De pie, uno frente al otro, unidos por una conexión prohibida.

No debería estar sintiendo esto. Lo que ha pasado no puede repetirse.

Independientemente de que al final decida entregarla al Alto Comisionado, si soy capaz de hacerlo.

«El equipo Centauri murió por cumplir esta misión. Si no la cumples, les habrás fallado».

No puedo fallar. Soy un saqueador lunar y de mí depende mi familia.

Me llevo la mano al pecho, acaricio los eslabones del colgante que me dio mamá.

La recuerdo con los dolores antes de poder permitirse la medicación.

Los largos días en el núcleo, sobreviviendo a duras penas cambiando la comida por remedios para ella.

El corazón me da un vuelco. Tengo que cumplir mi objetivo.

Pero antes averiguaré lo que les pasó a Drevan y a mi hermano.

Nos fijamos en dos osos polares que están a tan solo unos metros. Por instinto me acerco a ella, protegiéndola e instándola a mantenerse quieta.

—No te muevas —le susurro.

Ella obedece en silencio y cuando volvemos a quedarnos solos recupero mi pistola, que pongo en el cinturón del traje antes de consultar el ordenador de muñeca. El mapa se despliega ante mí y muestra el rumbo hacia el fragmento.

—¿A por el nexenol?

—A por el nexenol —responde con firmeza.

Emprendemos juntos la marcha en el más absoluto de los silencios. Pero solo puedo pensar en una cosa: un saqueador lunar y la delincuente más buscada de Iberion viajando juntos y atravesando los peligros del Desierto Polar.