Capítulo 29
Capítulo Veintinueve
RIA
E stoy en casa de May, esperando noticias. Trent prefirió que no fuéramos al hospital, y lo entiendo. Quiere muchísimo a Shamira; forman una pareja cerrada que vive en una burbuja, satisfecha con mantenerse independiente del resto de la familia y al margen de las reuniones de May.
Por lo atento que estuvo cuando ella se desplomó, deduzco que aún no se lo ha contado todo.
Me alegro. Necesita tenerlo a su lado para afrontar lo que sea que le ocurre.
Fue aterrador verla inconsciente en el suelo y después cómo se la llevaban los sanitarios.
De eso hacía cincuenta y cinco minutos y, aunque Trent le ha escrito a May para decirle que Shamira ha recobrado el conocimiento, no sabemos nada sobre el motivo por el que se desmayó.
—Las niñas están muy calladas —dice May, mirando su teléfono en vez de a mí.
—Están viendo vídeos en internet.
Por norma general, no dejo que Shelby los vea, pero Jessie vive pegada a su móvil y ahora mismo me conformo con mantener la calma.
Quería llevarme a Shelby a casa, pero ella no quería que la velada terminase tan pronto, así que, para evitar una escena, accedí a quedarnos otra hora.
Seguro que para entonces ya tendremos noticias de Shamira.
Como si mi deseo la hubiera hecho sonar, el teléfono de May empieza a sonar. Ella lo agarra al vuelo y se lo lleva a la oreja.
Su expresión es grave al responder. —Trent, ¿cómo está Shamira?
Christine entra corriendo en la habitación, con un profundo ceño surcándole la frente. Aunque no nos vemos a menudo, me alegro de que esta vez se haya quedado más tiempo. A mi hija le viene bien pasar tiempo con su tía y aprender a valorar a la familia aunque su padre ya no esté.
Las cejas de May se disparan hacia el nacimiento del pelo. —¿Estás segura? —dice, abriendo y cerrando la boca como un pez, con los ojos desorbitados por la conmoción—. Ajá. De acuerdo. Bueno, dale un beso de mi parte. Ria y Christine también te mandan cariño.
Asentimos mientras May continúa: —Si necesitáis algo, no dudéis en llamar, sea la hora que sea.
Cuelga y deja caer el teléfono sobre la mesa con un golpeteo, como si hubiera perdido toda sensibilidad en los dedos.
—¿Qué pasa? —Me inclino hacia delante, cada vez más preocupada al ver que May no responde.
—¿Mamá? —Christine se encarama al brazo del sillón de May y le pone una mano en el hombro.
May sacude un poco la cabeza, como si intentara despejarse. —Trent ha dicho que le hicieron pruebas a Shamira en el hospital y que el informe toxicológico indica que tenía una concentración elevada de algún tipo de analgésico en sangre.
—Eso no es bueno. ¿Quizá se tomó unas cuantas pastillas antes de la presentación e interactuaron con algo que bebió?
Al decirlo me parece muy cogido por los pelos, porque Shamira lleva años preparando brebajes y sabría qué remedios herbales interactúan con los medicamentos.
Es muy meticulosa en ese sentido: siempre recomienda a sus clientes que consulten con su médico antes de consumir sus mezclas si están tomando alguna medicación.
May niega con la cabeza, con la boca fruncida por la preocupación. —No, no ha sido eso. Encontraron restos del analgésico en su botella, la que utiliza siempre para su mezcla energética.
Christine se endereza y viene a sentarse a mi lado, frente a May. —¿Qué estás diciendo?
Sé la respuesta antes de que May abra la boca y aprieto los labios para no soltar que cómo no se dan cuenta de que alguien está atacando a esta familia.
—Parece que alguien intentó hacer daño a Shamira deliberadamente. —La voz de May suena aguda y ella se aclara la garganta—. No me lo puedo creer.
Christine me lanza una mirada incrédula, como si dudara de la cordura de su madre. —¿Estás segura?
May asiente, con surcos de preocupación en torno a la boca. —Se pondrá bien. Trent ha dicho que la dejarán ingresada esta noche en observación y que mañana volverá a casa.
—Me alegro de que esté bien. —Sueno banal, pero ¿qué puedo decir? ¿Que creo que está ocurriendo algo siniestro? ¿Que cada vez me preocupa más que Shamira sea la tercera mujer de esta familia a la que atacan y que me aterra poder ser la siguiente? O, peor aún, ¿que lo sea mi hija?
Este es el momento perfecto para averiguar lo que sabe cada una, pero tengo que sacar el tema con delicadeza.
—¿No creéis que...? —Dejo la frase en el aire, consciente de que quizá parezca una loca al expresar mis sospechas en voz alta, pero quiero advertir a estas mujeres de que deben mantenerse alerta—.
Quiero decir, esta es la tercera Parker de la familia que acaba en el hospital en la última semana.
¿No os parece extraño? ¿Alguna de vosotras ha recibido correos o mensajes amenazantes, o algo parecido?
Christine niega con la cabeza y May me mira como si estuviera loca.
—Yo no he recibido nada. Además, tropecé después de que un ciclista irresponsable chocara conmigo y la mujer que lo presenció reaccionó de forma exagerada; y Ashlin se salió de la carretera.
¿Cómo pueden estar relacionados esos dos accidentes con lo que le ha pasado a Shamira?
Eso significa que sigo siendo la única mujer Parker que ha recibido esos correos.
No tiene sentido, y me molesta que May descarte tan deprisa mis sospechas.
También desdeñó lo que vio aquella mujer cuando el ciclista la arrolló.
Sé que es práctica y lógica en todo lo que hace, pero considerar otra posibilidad no es ninguna locura.
—Ashlin dijo que creía que alguien la había sacado de la carretera a propósito.
May resopla con desdén, pero Christine me mira con abierta curiosidad, como si estuviera sopesando mi teoría y no pudiera descartarla.
—Hasta que sepamos más sobre cómo ingirió Shamira esa mezcla de sustancias, no creo que debamos especular —dice May, mirándome con el ceño fruncido; la desaprobación ante lo que considera una idea descabellada le enciende aún más las mejillas—.
Por lo que sabemos, lo que le ha ocurrido también podría ser un accidente, y no tiene sentido buscar teorías conspirativas donde no las hay.
Quiero soltar la verdad: lo de las fotos reveladoras de esos correos, los secretos que esconde esta familia, todo. Pero aún no tengo pruebas y, hasta que las tenga, no puedo ir lanzando acusaciones disparatadas que harían que esta familia me diera la espalda justo cuando más la necesito.
Fingiendo docilidad, asiento, pero Christine sigue mirándome como si supiera que oculto algo.
Shelby entra corriendo en la habitación y frena en seco al ver nuestras expresiones sombrías. —¿Qué pasa?
No les hemos contado a las niñas lo de Shamira porque no queríamos preocuparlas sin necesidad. Pero yo no miento a mi hija y no voy a empezar ahora.
—La tía Shamira se ha desmayado en la presentación de su producto y ha ido al hospital para que le hagan una revisión, pero está bien. —Me levanto y rodeo los hombros de mi hija con un brazo—. Ahora nos vamos a casa, cariño.
Le ordeno mentalmente que no proteste, porque necesito volver a casa y ver si Grayson se ha puesto en contacto conmigo. Dado que May se niega a admitir que la familia está siendo atacada, es imprescindible que descubra quién está detrás de esos correos amenazantes, y necesito la pericia de Grayson.
Me fastidia haber tenido que recurrir al hombre que me ocultó toda una vida paralela antes de largarse y que ha sido un padre ausente al que su hija le importa un comino, pero es un hacha en internet y ahora mismo lo necesito.
Además, una pequeña parte de mí siente curiosidad por saber qué opina de todo esto: es el único de nosotros que lleva años fuera de la burbuja Parker y que, aun así, comprende lo que significa formar parte de ella.
Por mucho que me cueste admitirlo, su opinión podría resultar inestimable. Puede que May tenga razón y que estos tres incidentes no guarden relación, pero, después de esos correos, no lo creo. Estoy preocupada por mi familia.
En cuanto oí a May decir que habían envenenado a Shamira, una idea prendió en mi mente.
¿Y si alguien intentó hacerle daño a Ashlin y fracasó?
¿Y si esa persona está atacando a otros miembros de la familia porque su fracaso lo ha enfurecido?
¿Está intentando asustarnos? ¿O juega a algún otro juego retorcido?
Quizá esté jugando con nosotros, intentando distraernos de su verdadero objetivo. ¿Tal vez algo relacionado con la empresa?
Sea cual sea el motivo, tengo que hacer algo, y si para conseguir su ayuda tengo que perseguir a Grayson hasta el fin del mundo, lo haré.
Tengo miedo. Necesito proteger a mi hija y, si eso implica utilizar todos los medios posibles para encontrar a Grayson, lo haré.