La última casa de Water Mill (Turno de noche 2) 30
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Definitivamente, esta maldita arpía tiene más vidas que un gato.

Resulta que a primera hora de la mañana nuestro nuevo vecino ha venido a vernos. Ni más ni menos que el flamante senador Carcetti en persona.

Esa zorra ha debido de jugar bien sus cartas. Luego dice que Connor no es su novio, que solo son amigos, que no hay nada entre ellos... pero bien que ha conseguido que el desgraciado mande a su padre a mediar por ella.

La observo desde el sofá mientras el senador habla con Anthony. Avery se ha quedado a unos metros de la puerta, encogida sobre sí misma y con esa expresión de no saber muy bien qué está ocurriendo.

Detesto a la gente así.

Detesto a quienes esconden su verdadero yo y se pasan la vida interpretando el papel que más les conviene. Si eres un ser despreciable, al menos ten el valor de mostrarte tal y como eres.

Yo no me avergüenzo de lo que soy, aunque reconozco que no fue hasta el final cuando le mostré a Natalie quién era yo realmente.

Sin embargo, hay montones de personas como Avery. Personas que van por la vida creyéndose dignas, buenas y decentes. Personas que se autoengañan pensando que están por encima de gente como yo.

Lo cierto es que muchas de ellas son incluso peores.

Respiro hondo y trato de contener las ganas de levantarme del sofá, rodearle el cuello con las manos y apretar hasta que deje de poner esa cara de mosquita muerta. Podría hacerlo. Después solo necesitaríamos encontrarle un hueco junto a los verdaderos Luke y Natalie en el sótano.

Por desgracia, no puedo matarla.

Y ahora tampoco podemos despedirla como habíamos planeado.

No después de esto. Necesitamos llevarnos bien con el senador Carcetti y, si el hombre ha venido personalmente hasta nuestra casa para pedirnos que le demos una segunda oportunidad a la protegida de su hijo, no nos queda más remedio que concedérsela.

Ya hemos intentado echarla dos veces y no ha podido ser.

Así que tendremos que encontrar una tercera manera de conseguir que se marche.

El problema es que ahora mismo estoy demasiado cabreada para pensar. Mi creatividad funciona mucho mejor cuando no estoy imaginando las distintas formas en las que podría acabar con la vida de alguien. Será mejor dejar reposar el asunto un par de días. Tarde o temprano se me ocurrirá algo.

Siempre se me ocurre algo.

Lo que tengo claro es que no pienso volver a ser Natalie de momento. No podría sonreírle a Avery, preguntarle qué tal ha dormido o sentarme a desayunar con ella fingiendo que me cae bien sin terminar clavándole un tenedor en la garganta.

Así que seré Quinn hasta nueva orden.

Y pienso hacerle la vida imposible.

Para eso no necesito ningún plan.