La última apuesta 10 #3
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10 #3

—¿Peli de miedo? ¿Con Savannah? Me apunto —acepta Gia, emocionada—. ¿Tú qué dices? —Antes de que pueda responder, ella añade—: Si quieres venir, claro… —Y lo suelta con una sonrisa inocente que no engaña a nadie.

Frunzo el ceño, ofendido de mentira.

—¿Perdona? ¿«Si quieres venir»? —Le doy un golpecito en la nariz con el dedo—. Yo estoy invitado desde el principio. A ese idiota —digo, señalando con la cabeza a Chase— le acojonan las pelis de miedo y necesita refuerzos.

Ella se ríe, se acerca y me da un beso lento.

—Eh, tío, ¿por qué le cuentas mis debilidades? —protesta Chase con voz dramática.

—Tranquilo, Chase, no le diré nada a Sav —dice Gia, riendo—. Será nuestro secreto.

—Además, necesito ver cómo te asustas y saltas encima de mí en medio de la peli —le digo a Gia, dándole un beso suave en la muñeca.

—¿Eso me lo estás diciendo a mí? —pregunta Chase a mi espalda.

Gia y yo nos reímos a carcajadas.

—¡ N o ! —exclamamos al unísono.

Chase chasca la lengua y pone los ojos en blanco.

—Joder, vais a provocarme diabetes con tanta dulzura —se va diciendo mientras se aleja—. ¡Y recordad, será nuestro pequeño secreto!

—¡Eres supervaliente, Chase! —grita Gia.

—¡Yo te llevo los pañales, colega! —añado, girando mi cabeza hacia él.

—Me estáis cayendo fatal… —susurra Chase, aunque lo escuchamos perfectamente—. ¡Cabrones! —Y sale por la puerta riéndose.

Cuando terminamos de comer, la acompaño a la salida. Nos reímos por el camino, nos besamos sin mucha vergüenza. Me importa una mierda quién mire. Ella es mía ahora.

—Entonces, ¿a qué hora paso por ti? —le pregunto al llegar al coche.

—Cuando estés listo, señor —dice, abriendo la puerta del copiloto—. Yo te estaré esperando.

—Perfecto. Te dejo en casa, tú te pones guapísima y yo voy a mi entrevista.

—¿Y vas a ir así? —Me escudriña de arriba abajo.

—¿Así cómo? —pregunto, alzando una ceja.

—Con esa pinta de «me he comido a una diosa y no he tenido tiempo de pensar un look de entrevista».

—Bueno, técnicamente, es lo que ha pasado. —Le guiño el ojo y ella se ríe.

La dejo en la puerta de su edificio. Antes de bajarse, me dedica una expresión juguetona.

—No tardes mucho, quarterback . Que esta noche quiero que grites más que en el partido.

La veo desaparecer por la puerta y me quedo con esa sonrisa estúpida en la cara. Luego arranco el coche, camino a mi entrevista, pensando que la vida, de repente, sabe demasiado bien.

El set está montado en una terraza con vistas al estadio. Me habían dicho que iba a ser una entrevista corta, algo informal, con preguntas sobre la temporada que estaba a punto de co menzar. Me siento en la silla alta y espero a que enciendan las cámaras.

—Listo, Xander —me dice la reportera con una sonrisa—. Vamos allá.

La primera parte es lo típico. Cómo me siento, qué expectativas tengo.

—Estoy ilusionado —respondo, con sinceridad—. Esta temporada me siento distinto. Me veo con más ganas, más centrado. Y el equipo también. Creo que este va a ser nuestro año.

—Se nota en tus estadísticas, y también en tu actitud. ¿Ha habido algún cambio para que estés así?

Me encojo de hombros, sonriente.

—Digamos que hay una motivación extra, sí.

Ella se ríe y levanta las cejas.

—¿Algo… o alguien?

—Puede ser —contesto, jugando con el borde de la botella de agua—. Puede que alguien tenga algo que ver. Trabajo con un equipo fantástico que me está ayudando.

—Porque hace tiempo que no te vemos saliendo por ahí, con escándalos, chicas distintas en cada fiesta…

—Bueno, eso ya no me interesa —respondo, sincero.

—Entonces, ¿confirmamos que Xander Cole está… pillado?

Me río un poco, sin responder directamente. Solo miro a cámara con una media sonrisa. Que interpreten lo que quieran.

La entrevista termina pocos minutos después. Me despido, le doy las gracias al equipo y salgo de allí, aún con cierta electricidad corriéndome por dentro. Me subo al coche con una extraña mezcla de calma y nerviosismo.

Estoy a punto de arrancar cuando suena mi móvil. Es Chase.

—¿Has visto los titulares?

No me da tiempo ni de reaccionar.

—¿Qué titulares?

—¡Todos! ESPN , Bleacher Report , hasta una cuenta de cotilleos de Instagram. Están diciendo que Xander Cole ha caído. Que estás pillado. Que tienes pareja.

—¿Todo eso por una entrevista?

—Tío, creo que lo has dejado caer demasiado claro. Y con la racha que llevabas, eso ya es noticia nacional.

—Joder… —murmuro, aunque por dentro me río.

Siempre me ha dado igual lo que la gente piense y diga de mí. Pero en este caso, no sé por qué, me da más igual aún.

—¿Y? ¿Vas a confirmarlo o desmentirlo?

—No lo sé. No somos pareja. — Todavía —. Pero que piensen lo que quieran.

—Pero vas camino de eso, ¿no?

—Creo que es lo que quiero. —No me cuesta admitirlo. Ni siquiera me asusta.

—Entonces, no te rayes. Si no tienes nada que ocultar…, que hablen.

—Exacto —respondo, aunque en el fondo, sé que sí tengo algo que ocultar. Y que debo enfrentarlo.

Cuelgo y me recuesto en el asiento por unos segundos. Luego suspiro, pongo en marcha el motor y me dirijo a casa para prepararme. Esta noche tengo una cita, y me encanta la idea.

Entro en casa y voy directo al vestidor. No me lo pienso demasiado, pero tampoco quiero parecer que no me importa. Es con ella. Y eso lo cambia todo.

Cojo un jersey negro, ancho, de esos que a Gia le quedarían genial sin nada debajo. Vaqueros claros, reloj y un poco de perfume. Me paso la mano por el pelo, y me lo echo hacia atrás frente al espejo.

Listo. Me veo bien. Relajado. Seguro. Pero por dentro, estoy un poco más nervioso de lo que voy a admitir.

No es por el cine, es porque va a estar ella y esta noche sabrá la verdad.

Aparco frente a su edificio y le mando un mensaje.

Yo: Estoy abajo.

No pasan ni dos minutos cuando la puerta se abre y ella aparece.

Y joder.