La torre de los vivos y de los muertos (Empires of Dust 2) Capítulo veintidós
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Capítulo veintidós

Érase una vez, hace mucho, mucho tiempo, un joven rey en busca de una esposa.

La mujer que eligieron para él se llamaba Marissa, y era la hermana del rey de Ith.

Tenía el cabello rubio, los ojos grises, y era de carácter dulce y gentil, bondadoso y justo, sabio y noble.

El joven rey, Illyn, cruzó el mar oscuro como el vino para llegar hasta ella.

En la fortaleza de su hermano, celebraron una fastuosa boda, y después la llevó de regreso a su reino.

Allí, la coronó reina, y colocó sobre su cabeza una diadema de diamantes y plata.

El rey Illyn no quería casarse con ella.

No la conocía de nada. No la amaba. Había una mujer en su corte a la que sí amaba, y pensaba que quizá, si hubiera sido libre de elegir, se habría casado con ella.

Pero era joven, su padre había muerto tras perder una batalla, y necesitaba aliados poderosos para ayudarlo a mantener su trono.

Así pues, se casó con una princesa ithish, cuya familia siempre había sido aliada de la suya.

Y fueron felices, dentro de lo que cabe.

Marissa dio a luz a un niño, fuerte, sano, radiante de belleza.

Fue una madre buena, excelente. Illyn estaba encantado.

Amaba al niño. Envió a Elayne lejos, aunque con tristeza.

Marissa quedó embarazada de nuevo. Perdió el niño. Marissa murió.

Bien, ahora el corazón del rey estaba roto, como lo estaría el de cualquiera al perder a una esposa de tal manera.

Pero tras unos meses, sus consejeros le dijeron que el niño necesitaba una madre, que él necesitaba una reina y el reino, más de un heredero.

Y pensó en la mujer que había amado, Elayne Murade, Elayne de los Cabellos Dorados.

Se casó con ella. Y fue más feliz con ella de lo que lo había sido casado con la princesa ithish, porque amaba a Elayne y ella lo amaba a él.

Y Elayne amaba al hijo de Marissa. Era hermoso, fuerte y encantador: ¿cómo podría alguien no amar a tal niño? Quizá amaba más a su propio hijo; al fin y al cabo, era su madre. ¿Tan difícil es de entender? Vio crecer a los niños y los amó a ambos, e Illyn los amaba y los valoraba profundamente.

Sin embargo, temían al hijo de Marissa. A veces lo observaban con una mezcla de temor y cautela.

Era radiante, pero había algo en él que los aterrorizaba.

Las sombras parecían rodearlo, y sus manos daban la impresión de estar manchadas de sangre.

Un día se enfrentó a ellos, con los ojos desquiciados, arruinado, destrozado.

Lo intentaron todo, le rogaron, le suplicaron, lloraron, gritaron, lo consolaron en su dolor, lo odiaron por su rabia.

Él estaba perdido, destruido, atrapado en sí mismo y lleno de autodesprecio.

No había nada que no hubieran intentado para ayudarlo, pero no podían.

Y un día, finalmente, les dijo que ellos habían matado a su madre, que sabía que ellos querían matarlo a él, y que los odiaba y quería matarlos también.

¿Qué se dice cuando tu hijo te odia? ¿Qué puedes hacer?

Un niño hermoso, pero su sombra huele a sangre derramada.

¿Qué haces entonces?