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—Es su amigo —advirtió Valeria—. No puedes simplemente decírselo y esperar que te crea, debes asegurarte de tener pruebas para culparle.
Valeria tenía razón. Puede que ella hubiera encontrado esas fotos por simple casualidad, pero no podía limitarme a acusar a Cris solo por lo que ella había visto. Podía eliminar esas fotos de la cámara y ser simplemente su palabra contra la de él.
Debía idear una estrategia y en eso consistió el resto del almuerzo.
Entrenamos toda la tarde y tal como había acordado con Valeria, ella no hizo planes con Cris, por lo que Max y él se fueron a la playa.
En el momento que entré en la caseta con la copia de las llaves, mi corazón iba a mil porque si por algún motivo regresaban de forma imprevista no sabía que excusa iba a darles para hallarme allí.
Debía buscar el ordenador de Cris. Si realmente él había enviado esas fotos, tenía que encontrar los correos y las propias fotos para inculparlo.
Rebusqué entre las cosas que había en el salón, incluso encontré la cámara de fotos que había mencionado Valeria, pero al buscar entre las fotos, no había rastro alguno de ellas.
¿Es posible que las hubiera eliminado en apenas unas horas?
Estaba claro que mi amiga no iba a inventarse algo así, por lo que seguí buscando, pero el único ordenador que encontré en ese lugar era el del propio Max.
¿Y si había sido tan ruin de usar el propio portátil de su amigo?
Obviamente Max confiaba en él, por lo que lo encendí y vi que necesitaba clave de acceso.
Probé con su nombre, aunque pudiera ser bastante fácil.
Su fecha de nacimiento, tecnicismos de surf e incluso metí el nombre de Harmony, pero no funcionó nada.
Casi estaba por desistir sintiendo que aquel allanamiento sería infructuoso cuando hice un último intento: LoveH, así era como estaba registrada en su teléfono, ¿no? Y entré.
Me metí en el navegador para ver el historial, quizá las podría haber cargado desde una web de archivos y así no dejar rastro.
Efectivamente vi el acceso a una web de ese tipo la madrugada después de que nos hicieran las fotos.
¿Probablemente pudo aprovechar que Max pasaba la noche en mi casa?
Entré en el buscador del ordenador para ver si había archivos eliminados.
Si los había cargado desde allí, existiría un rastro.
No es que fuera precisamente experta, pero si que tenía nociones básicas para tratar de encontrarlos.
Me metí en los archivos recientes, en las descargas y entonces me resultó extraño encontrar un documento referido a una transferencia bancaria. La fecha databa del día anterior y el beneficiario era Maximilian Kingsley.
Aquello no significaba nada. Podía ser incluso una suma cuantiosa proveniente de un familiar, pero el concepto era claro: reportaje fotográfico.
Y quise morir. No podía creer que él pudiera estar detrás de aquello, como si lo que veían en ese momento mis ojos no fuese verídico.
Abrí el correo electrónico con la intención de enviarme ese documento y vi todos los emails recientes que había en su bandeja de entrada.
Mis dudas se terminaron de disipar cuando vi que entre los últimos correos había una conversación con lo que parecía ser su representante advirtiéndole del acuerdo con la revista que publicaba las fotos, la transacción económica y la oferta de una entrevista para ambos doblando la cantidad y que aún estaban esperando una respuesta por nuestra parte.
No me lo podía creer.
No podía ni siquiera respirar al sentir la sensación de ahogo repentina en mi pecho.
—¡Mentiroso de mierda! —exclamé sintiendo una ira visceral.
¿Qué había regresado por mí?, ¿Qué me quería?, ¿Qué quería estar conmigo y gritarlo al mundo entero?
—¡Maldito hipócrita! —bufé mientras iniciaba a reenviarme todos aquellos correos sin importarme las consecuencias de invadir su espacio personal.
Le había metido en mi casa. En mi vida. En mi cama.
¡Y el muy cabrón solo se había aprovechado de la situación para beneficiarse económicamente!
, ¿Qué parte de todo lo que me había dicho o hecho era real?
, ¿Hasta qué punto pensaba realmente en hacer equipo conmigo?
, ¿Era solo una actuación demasiado buena como para habérmela tragado desde el principio?
, ¿Tan pusilánime era que después de descubrir que mi novio me engañaba, él lo hacía aun peor jugando con mis sentimientos?
Comprobé que tenía en mi teléfono el justificante de pago de la transacción, los emails y aunque no tuviera las fotos, desde luego era material suficiente para plantarle cara.
Dejé el ordenador abierto, sin molestarme en cerrarlo o apagarlo, quería que se diera cuenta que había descubierto absolutamente todo y que podía incriminarlo.
Me marché cerrando con llave y sintiendo como mis manos temblaban sin dejar de hacerlo hasta que llegué a casa, me metí en la habitación y no pude evitar que las lágrimas de absoluta decepción y traición me ahogasen.