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Si te caes, no te ayudo
Océane
Una entrevista.
Querían que realizásemos una entrevista y reportaje fotográfico de una marca deportiva con la que ya había trabajado en numerables ocasiones y la simple idea me revolvía el estómago.
Habría preguntas sobre Reef, obviamente y ni siquiera sabía si estaba preparada para responderlas, menos aún para admitir al mundo entero que le había encontrado un sustituto apenas dos años después, cuando tenía muy presente que no era así.
Kingsley no sustituiría jamás a mi hermano por mucho que el mundo quisiera verlo así e incluso mi padre pudiera creer que era posible. Y no pensaba alimentar todo ese morbo que mi regreso pudiera generarles.
—Recházalo —dije sin pensarlo demasiado—. Es demasiado pronto, está en fase de prueba y aún no queda claro si somos compatibles o no.
A fin de cuentas era cierto, ¿no?
Sentí la mirada de Kingsley sobre la mía.
Serio. Con una fijación absorta y amenazante.
¿Ese era el modo en el que esperaba sacar pasta?
, ¿Tan seguro estaba de que las colaboraciones por parte de multitud de marcas nos lloverían?
Desde luego solo habían bastado dos horas desde la salida de la noticia para que ya tuviéramos una muy jugosa sobre la mesa.
—Somos perfectamente compatibles. Tú misma admitiste que soy tu mejor opción, ¿O ya no lo recuerdas?
Jamás le había dicho algo ni remotamente similar, pero entendía a la perfección que se refería a nuestro infernal acuerdo y estaba claro que intentaría presionarme con ello.
—Que seas la mejor opción no nos convierte en compatibles, no tergiverses mis palabras.
—Si la rechazáis creará aún más expectativa y tendréis a la prensa pendiente de vuestros movimientos.
Coincido con que es demasiado pronto, pensé que tendríamos algunas semanas para ver como os compenetráis en equipo, pero tendréis que hablarlo entre vosotros —intervino mi padre haciendo que tanto Kingsley como yo nos quedáramos en silencio—.
Bien. Ahora volved al agua, quiero ver un full split antes de que acabe el día.
Fui la primera en regresar al mismo punto antes de que mi padre nos llamara y me coloqué de frente, esperando que me rodeara desde atrás y colocara las manos en mi cintura. Me agarró con firmeza y se inclinó hacia mí.
—¿Qué demonios es un full split? —murmuró como si no quisiera que mi padre lo escuchara.
Casi no pude contener la risa.
«Sí que debe estar desesperado por ganar dinero para meterse en este berenjenal sin entender absolutamente nada sobre acrobacias»
Eso jugaba a mi favor lo suficiente para presionarle y que cambiaran las tornas.
Giré el rostro sutilmente y comprobé que aún permanecía con la cabeza inclinada hacia mí, por lo que sus labios estaban a escasos dos centímetros de los míos. Podía notar su exhalación rozando mi piel y sentí un temblor recorrer mi cuerpo.
—Una apertura completa de piernas —murmuré siendo muy consciente del tono sensual que empleaban mis palabras.
Era una provocación y funcionó. No hubo ningún comentario mordaz o incitación para molestarme.
Minutos después, mi padre acabó metido en el agua junto a nosotros guiando a Kingsley sobre como colocar las manos y dándole los mismos consejos por los que estábamos discutiendo justo antes de que él llegara, solo que en su caso los siguió a rajatabla y le dio las gracias.
Antes de que acabara la mañana no solo hice el split, sino también logró sostenerme con una sola mano y poder hacer varios giros a pesar de no tenerlos del todo controlados.
En el momento que Kingsley se fue a por la tabla me quedé a solas con mi padre y me senté sobre la arena sintiendo cada uno de mis músculos arder.
Era impensable no reconocer ese cansancio como algo conocido y al mismo tiempo lejano, hacía tanto que no me sentía del mismo modo y resultaba inevitable al mismo tiempo pensar en que todo había cambiado.
—Me recuerda mucho a tu hermano —dijo mi padre atrayendo mi atención.
—No se parecen en nada —refunfuñé—. Kingsley no sabe lo que es la humildad y mucho menos sabría pedir excusas. Es un interesado que solo piensa en sí mismo y en crecer su ego.
—Reef no era un derroche de humildad precisamente, pero no puedes discutir que es tan perseverante como lo era tu hermano. Dice mucho de él que no le importe comenzar una disciplina desde cero y trabajar duro en ello.
—¿Y no te parece raro que alguien como él cruce el continente para iniciar una nueva modalidad?
—Todos tenemos intereses, Océane. Incluso tú tienes el tuyo, ¿no? Quieres marcharte cuando acabe el verano y por eso estás haciendo esto, pero si aún sigues persistiendo en esa idea, tal vez Kingsley pueda ayudarte a irte con los bolsillos llenos.
—¿De qué hablas? —inquirí a mi padre.
—No discuto el hecho de que aún es demasiado pronto para exhibiros. No estáis preparados, ni siquiera habéis subido a una tabla juntos, pero buscabas trabajo en Brisbane, así que aceptar algunos contratos con diferentes marcas podría proporcionarte una fuente considerable de ingresos.
—¿Por qué estás de su lado? —exclamé como si sintiera que mi propio padre apoyaba a ese chico del que apenas sabíamos nada.
—No estoy de su lado, Océane —murmuró conforme veíamos que Kingsley regresaba hacia nosotros—, solo intento que mires el lado positivo de esto que pareces negarte a ver.
Desde luego el dinero no me vendría nada mal, podría marcharme a Brisbane con una suma considerable, sobre todo si había que organizar una boda y Mason pretendía que no trabajase por un tiempo a pesar de que él cubriera todos mis gastos.
Escuchaba la voz de mi padre dando algunas pautas a Kingsley sobre la posición y el control.
—Océane. Ve con él —dijo mi padre y sentí que me bloqueaba.
No sabía que excusa dar. Como reaccionar. Ni siquiera me vino a la mente algo que justificara el hecho de impedir subirme a la tabla con Kingsley.
—Salimos hace dos días y la hice caer varias veces —intervino él—. Prefiero dominar un poco mejor la tabla antes de repetirlo —contestó con naturalidad y vi como me guiñaba el ojo con complicidad.
Mi padre me miró como si tuviera algo que añadir y yo solo asentí conforme le veía alejarse dando brazadas largas hasta perderle de vista a media distancia.
¿Por qué no aprovechar la situación para presionarme un poco más?
Había intervenido por mí para que mi padre no fuera testigo de la situación y, a pesar de saber que no podría alargar mucho ese momento, intercedió en mi nombre tal como me prometió que haría si accedía a ese acuerdo.
¿Tanto interés tenía en el dinero?, ¿Tal vez tenía deudas que saldar?
Decidí regresar sola a casa con la excusa de que Mason me esperaba y durante el trayecto no dejaba de pensar que quizá sí podía sacar beneficio de aquella situación aunque complaciera a Kingsley con ello.
¿Significaba eso que aceptaba la propuesta de Mason?
, ¿Que quería casarme con él y ser madre antes de lo que había previsto?
Él había pasado a mi lado esos dos años siendo paciente, preocupándose por mí en cada momento y a pesar de la distancia o las circunstancias nuestra relación se había fortalecido.
¿Era injusto no compensarle en el momento que él más me necesitaba?
Después de todo pensaba mudarme a Brisbane para iniciar una vida juntos, así que adelantar los acontecimientos no implicaba nada más que un mero trámite que sí o sí haríamos de todos modos.
Y aun así sentía la incomodidad en mi pecho al pensarlo, como si una parte de mí se negara en rotundo a ceder, pero no fuera capaz de expresarlo.
El coche de Mason no estaba cuando aparqué la camioneta y eso era extraño.
¿Se habría marchado sin despedirse? En mi teléfono solo tenía una notificación de Alana para vernos esa noche, pero nada sobre él y en mi habitación estaban sus cosas.
Le pregunté a mi madre y me dijo que lo había visto frente a su ordenador antes de que ella se marchara de casa, cuando regresó ya no estaba.
No le di mayor importancia, probablemente habría salido a hacer algunas gestiones y aproveché que estaba fuera para ducharme, cambiarme y ayudar a mi madre a preparar la comida.
Regresó poco antes de que lo hicieran mi padre y Kingsley, noté la confusión en su rostro al verme, como si no lo esperara.
—Pensé que te alegrarías de que terminase antes del entrenamiento para estar contigo —dije mostrando una sonrisa.
—Si me hubiera avisado me habrías encontrado aquí esperándote —terció acercándose a mi y rodeando mi cintura para acortar la distancia.
Sentí sus labios sobre los míos más firmes de lo habitual, como si hubiera cierta tensión en él o quizá era una sensación que acababa de tener.
—Tú nunca me avisas, pensé en darte el mismo tipo de sorpresa.
—Salí a comprar un par de cosas que necesitaba de higiene personal, tenía tantas ganas de volver a estar contigo que se me olvidó reponerlas.
Observé que no llevaba nada consigo y su afirmación no tenía ninguna sentido, pero era incapaz de formular lo que mi mente pensaba, como si no quisiera admitir que era capaz de mentirme o, porque necesitaba creer que si sus palabras ocultaban algo, solo podía deberse a que lo que fuese que estaba haciendo, sería por mí.
Mason era muy dado a regalos, sorpresas y viajes inesperados, ¿Es posible que su ausencia se debiera a que me preparaba algún tipo de sorpresa?
—¿Y has encontrado lo que necesitabas? —pregunté sin mencionar que llevaba las manos vacías.
—Desafortunadamente en Noosa no están las marcas que suelo utilizar, había olvidado que en este pueblo casi no tenéis de nada, pero mañana regreso a Brisbane, así que lo podré soportar. ¿Que te parece si nos alejamos esta tarde y pasamos la noche fuera?