La subasta del amor (Club de los cincuenta fabulosos nº 3) Capítulo sesenta y nueve
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Capítulo sesenta y nueve

Blake

Cierro el maletero de golpe y me pongo al volante. Joey y su madre dicen adiós con la mano. Flo observa desde su porche. Echo un último vistazo a mi césped. Sin malas hierbas, verde esmeralda, bordes perfectos. Espero que los nuevos dueños lo cuiden bien.

—Abróchate el cinturón, cariño.

—¿Tenemos que irnos?

Le digo por décima vez que va a ser genial, que irá al campamento de verano y hará nuevos amigos. Que la estaré esperando en nuestro antiguo pueblo, en nuestro barrio de siempre.

Por la expresión de su cara, voy a tener que repetírselo otras diez veces antes de que empiece a escucharme.

Sam y yo llevamos casi una semana sin contacto. Flo dejó caer que Sam y sus hijos están fuera de la ciudad.

Tengo el corazón hecho un nudo, pero la cabeza me dice que es lo único sensato.

Me había convencido de que Vivi estaría mejor lejos de donde vivíamos como familia con Bonnie. Pero ahora sé que mudarme a Nueva York fue un error colosal.

He barajado la idea de llamar a Sam para decírselo, pero he decidido evitar una despedida incómoda.

Sam tenía razón. No hay sitio en su vida para alguien como yo. Soy un desastre. E incluso si lo hubiera, ¿qué le aportaría aparte de mis propios problemas?

Aun así, este dolor en el pecho no se ha desvanecido desde la última vez que hablamos.

—Adiós —grita Vivi por la ventanilla.

Arranco el motor, me despido de los vecinos con la mano y me alejo.