Capítulo treinta y seis
Blake
Envuelvo las sobras y las guardo en la nevera, limpio la encimera y busco lo que queda del Merlot. Me sirvo otra copa mientras repaso lo que ha pasado esta noche. O más bien lo que casi pasó con Sam.
La parrilla, la charla, las copas, las risas. Con la mente relajada, algo más se apoderó de mí.
No tiene vuelta de hoja. Estuve a punto de besar a mi vecina.
Cuando nuestras miradas se cruzaron, con Sam sonriendo de esa manera tan franca y abierta, el impulso de besarla fue irresistible.
Hasta que Vivi llegó a casa en el peor momento posible y Sam se marchó a toda prisa.
Me costó verla marchar.
Subo las escaleras y me asomo al cuarto de mi hija, que duerme plácidamente en su cama. Me pregunto qué pensaría Vivi si empezara a salir con alguien. Que yo sepa, Sam le cae bien.
Cuando Bonnie y yo nos casamos, imaginábamos un hogar bullicioso lleno de niños. Las cosas no salieron así.
Cierro con cuidado la puerta de Vivi. Susurro:
—Sé que estás de acuerdo con esto, Bonnie.
Algo se está cociendo entre Sam Bennett y yo. Después de esta noche, pienso llegar hasta el final.