La subasta del amor (Club de los cincuenta fabulosos nº 3) Capítulo Quince
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Capítulo Quince

Sam

Vivi está sentada a la mesa de la cocina con los deberes, una taza de leche con chocolate a su lado. Se muerde el labio inferior y deja el lápiz.

—No puedo con esto.

Chloe se acerca y mira por encima de su hombro.

—Matemáticas, ¿eh? Yo también las odiaba.

—¡Yo las odio!

—Empecé a verlas como un rompecabezas. Ahora me encantan.

—¿En serio?

Chloe se sienta a su lado y, antes de que me dé cuenta, la está ayudando —no haciéndole los deberes, sino explicándole con paciencia cómo encontrar las respuestas por sí misma. Estoy orgullosa.

—¡Mamá!

—Aquí estoy, Ethan.

Mi hijo entra.

—Huele bien.

—Albóndigas. Ve a lavarte las manos y podrás comer.

Coge una manzana, se la mete entre los dientes y sube hacia las escaleras sin reparar siquiera en la niña sentada a la mesa.

Hombres.

Chloe se levanta.

—Voy a estudiar a casa de Penny. Vuelvo a las nueve.

—Vale, llévate unas albóndigas para el camino.

Le preparo unas cuantas enseguida y añado algunas más para la amiga de Chloe.

—Adiós, Vivi. Nos vemos pronto.

Vivi está concentrada en los deberes con renovado interés, pero levanta la vista.

—Adiós, Chloe.

—¿Y si vamos de compras algún día? ¿A ver las últimas tendencias juntas?

A Vivi casi se le salen los ojos de las órbitas.

—¡Sí, eso sería genial!

Chloe se despide con la mano y se marcha. Ya no sé quién es la verdadera adulta en esta casa. Puede que sea ella.

Estoy doblando la ropa en el cuarto de Ethan cuando oigo que se abre la puerta principal. Vivi está en el jardín dando volteretas. Chloe no debería haber vuelto todavía.

—¿Chloe?

Bajo las escaleras y me quedo paralizada en mitad de los peldaños. En mi salón hay un hombre enorme, vestido de payaso de pies a cabeza, con un destornillador en la mano.

Grito.

Ethan aparece a mi lado en un instante.

—Llama al 911 —le digo a mi hijo.

El payaso levanta la mano y blande el arma.

—Hola, chicos.