La sombra del progreso (Mateo Rivas 2) 15 . El operativo en Fuengirola
71%

15 . El operativo en Fuengirola

18 de abril de 1966, 16:30

Cuando comenzaron los registros, algunas personas intentaron hacer desaparecer papeles antes de que llegaran los agentes.

Eso confirmó una parte de mis sospechas, pero no todas.

Bezares no era el único que podía beneficiarse de que desaparecieran documentos.

Los libros contables mostraron pagos a intermediarios y movimientos que no coincidían con la versión inicial de la empresa.

Mulo, finalmente localizado, confirmó que había conducido el coche negro.

Pero negó haber recibido órdenes directas de Bezares.

—¿Entonces de quién?

No respondió.

Aquello abría otra puerta.

No todo conducía hacia arriba.

Parte del dinero podía estar bajando desde arriba sin que los hombres de la costa conocieran el origen.

El despliegue de la Guardia Civil sobre la nave de Inversiones Costa Azul en Fuengirola se ejecutó sin estridencias, a la hora del bochorno, cuando los obreros sesteaban a la sombra de los sacos de cemento.

Mateo observó la escena desde el interior del vehículo del comandante Prieto, aparcado al otro lado de la carretera nacional.

Cuatro guardias de paisano cruzaron el portón de tela metálica. El encargado Manuel, sorprendido con un albarán en la mano, no ofreció la menor resistencia. Señaló con el pulgar hacia el cobertizo de madera del fondo.

En el despacho interior sorprendieron a Emilio Bezares vaciando un archivador metálico en una papelera de lata para prenderle fuego.

Los agentes actuaron con rapidez: sujetaron los brazos del promotor antes de que pudiera acercar la cerilla a los legajos e incautaron las carpetas comerciales, los talonarios de cheques de cuentas en Tánger y el libro de contabilidad bilingüe de la urbanización.

Bezares fue conducido esposado hacia el furgón sin su habitual arrogancia.

Al pasar junto al coche de Prieto, reconoció la silueta de Mateo a través del cristal.

Su mirada no albergaba ira, sino un desprecio frío y cansado, el de un hombre que sabía que la caída de una pieza pequeña en la costa no detendría el tablero entero.