La sombra del mayoral Capítulo 15
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Capítulo 15

En la actualidad

Carmen repite por tercera vez su apellido a la señora del mostrador:

—Santana. No, sin separar. Todo junto. Sin espacios. Sí, eso es, gracias.

Desde que se apuntó al gimnasio de su barrio, dos meses atrás, es la primera vez que lo pisa. No sabe cómo ha encontrado la motivación esa mañana para enfundarse el chándal y las deportivas, pero ahí está, frente a la recepcionista, que le está entregando el carné de socia.

Después de un rato en la cinta, unos veinte minutos de bici y la clase de zumba, Carmen considera que su cerebro ya ha liberado suficiente dopamina como para volver a casa con la determinación de deshacer algunas cajas.

Se dirige al vestuario y, nada más entrar, escucha el timbre de un móvil.

Avanza rápido a su taquilla, esquivando a una señora que acaba de salir de la ducha con una toalla que enseña más que tapa y que le sonríe, señalando en su dirección.

—Lleva un rato sonando —interviene la mujer mientras se seca.

Carmen busca apresurada la llave en el bolsillo de su pantalón y abre la puerta, sintiendo varias miradas en la nuca cuando el sonido se hace más fuerte. Descuelga al mismo tiempo que su mente procesa que se trata de Ernesto.

—¿Qué tal, Carmen? Espero no molestarte. Te llamo para decirte que la carta tiene más de dos siglos.

—¿Qué? —La voz de Carmen retumba en el vestuario.

—La carta de tu abuela —repite Ernesto, elevando la voz.

—Ah… —dice Carmen, que mira de reojo a las señoras del vestuario y baja el volumen de la llamada.

—Anoche estuve leyéndola y creo que es muy antigua. Si te parece, podemos quedar esta tarde a tomar algo y te lo cuento.

—Eh… Bueno —contesta sin pensar.

—¡Genial! Te veo a las ocho en Malasaña, en la Taberna del Abuelo. Hasta luego.

—Sí —acierta a decir ella, pero Ernesto ya ha colgado.

Carmen se da la vuelta, aún con el móvil en la mano, y se sienta en un banco junto a la señora de la toalla, que ya se ha vestido.

«La clase de zumba ha dejado mi cerebro más aplatanado de lo que imaginaba», piensa al darse cuenta de que acaba de quedar con Ernesto por primera vez fuera de un aeropuerto. Y eso la pone nerviosa. Abre la lista de contactos del móvil y hace una llamada de emergencia.