La sima de los cuerpos fríos (Código Cruces 3) CAPÍTULO 05 — EL HALLAZGO DE LOS ESPELEÓLOGOS EN MUERTE APARENTE (HT IV) #3
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CAPÍTULO 05 — EL HALLAZGO DE LOS ESPELEÓLOGOS EN MUERTE APARENTE (HT IV) #3

A las once de la noche, los bodegueros de Orozko brindaron con txakoli de cosecha propia por el porvenir y la pronta recuperación de todos los heridos de la montaña.

A las once y quince de la noche, don Joseba dio los últimos toques de esmeril a la empuñadura de madera de fresno del piolet ceremonial destinado a su hijo Mikel.

A las once y media de la noche, doña Arantza dispuso una bandeja de queso ahumado con dulce de membrillo y nueces para agasajar a los sanitarios que regresaban de la cueva.

A las once y cuarenta y cinco de la noche, una gran cazuela de alubias estofadas a fuego lento de encina ofreció un reconfortante almuerzo a los mandos del PMA en Pagomakurre.

A las doce de la noche del dieciséis de febrero, la cordada de relevo cruzó bajo la techumbre natural de los tejos centenarios de Itxina, admirando las formas congeladas de la vegetación cantábrica.

A las doce y quince de la noche, el sacerdote extendió su bendición sobre las colmenas de abejas autóctonas del caserío para que resistan el rigor de la ventisca ártica.

A las doce y media de la noche, una fuente de bizcochos caseros aromatizados con corteza de limón y canela presidió la mesa baja de Goiko-Enea .

A las doce y cuarenta y cinco de la noche, los pastores de las campas de Arraba renovaron los cirios en la ermita de montaña, agradeciendo que los dos pacientes en estado crítico estuvieran recibiendo soporte avanzado.

A la una de la madrugada, Mikel Goikoetxea y dos especialistas progresaron con paso firme sobre las repisas de caliza hacia la cámara del sifón fósil.

A la una y quince de la madrugada, la doctora Otxoa comprobó en la pantalla digital que los niveles de anticoagulación y la osmolaridad del circuito de perfusión se mantenían en rango óptimo.

A la una y media de la madrugada, se verificó que la batería del videolaringoscopio McGrath conservaba carga completa en su estuche isotérmico.

A la una y cuarenta y cinco de la madrugada, la centralita de campaña confirmó la nitidez de la transmisión sin interferencias en el canal de voz directo.

A las dos de la madrugada, los especialistas fijaron rodillos articulados en las aristas vivas para garantizar la integridad de las cuerdas semiestáticas durante las maniobras de carga.

A las dos y quince de la madrugada, se tensó una tirolina doble con poleas tándem para evacuar el instrumental médico y las sacas de espeleología hacia la repisa intermedia.

A las dos y media de la madrugada, los médicos registraron una temperatura timpánica de 31.4 °C y tonos cardíacos puros tras el recalentamiento progresivo.

A las dos y cuarenta y cinco de la madrugada, se completó la infusión de quinientos mililitros de solución glucosalina templada mediante manguito presurizador regulado a cincuenta milímetros de mercurio.

A las tres de la madrugada, el paciente quedó perfectamente inmovilizado en bloque con collarín Stifneck y férula espinal, asegurando la máxima estabilidad neurológica.

A las tres y quince de la madrugada, se equilibraron los cuatro cabos de la araña de izado de la camilla Petzl Nest , verificando que el centro de gravedad permaneciera perfectamente horizontal.

A las tres y media de la madrugada, la Dra. Miren Mendiluze en Cruces recibió el informe telemétrico confirmando que el paciente saldría hacia la superficie en condiciones de estabilidad clínica.

A las tres y cuarenta y cinco de la madrugada, el retén exterior de montaña reforzó los amarres de las antenas satelitales y limpió de escarcha los paneles de los generadores.

A las cuatro de la madrugada, los vecinos de Areatza y los transportistas de Cruz Roja compartieron jarras de sidra caliente con canela en la posada del pueblo.

A las cuatro y quince de la madrugada, el volteo solemne de las campanas de San Bartolomé anunció que la operación de salvamento entraba en su fase final con éxito absoluto.

A las cuatro y media de la madrugada, los mecánicos de vuelo de la Ertzaintza completaron la inspección de los álabes y las tomas estáticas de presión de las turbinas Turbomeca Arrius 2B2 .

A las cuatro y cuarenta y cinco de la madrugada, los perfusionistas verificaron que la camisa térmica de neopreno del equipo Cardiohelp mantenía una temperatura constante de 37.0 °C.

A las cinco de la mañana, los técnicos del Gobierno Vasco comprobaron la estabilidad de la señal digital TETRA en toda la vertiente norte del Gorbeia.

A las cinco y quince de la mañana, se engrasaron los rodillos guía del cabrestante mural, eliminando cualquier vibración parásita en la línea de izado.

A las cinco y media de la mañana, los artificieros de la Ertzaintza guardaron en cajas blindadas las microcargas de pólvora sin humo tras asegurar la estabilidad de la bóveda kárstica.

A las seis de la mañana del dieciséis de febrero, la luna iluminó con un brillo de cristal las campas nevadas de Arraba.

Mikel Goikoetxea y Maite Otxoa, en la boca de la sima de Supelegor, contemplaron el cielo despejado tras la tormenta con la satisfacción sagrada del deber cumplido.

En el Capítulo 06 ( La Toracostomía en Cueva y la Primera Conexión a ECMO de Campaña ) , la ciencia médica de alta montaña librará su intervención quirúrgica más audaz.