La sima de los cuerpos fríos (Código Cruces 3) CAPÍTULO 03 — LA APERTURA DEL OJO DE ATXULAR Y EL RASTREO K9 EN LA CALIZA #3
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CAPÍTULO 03 — LA APERTURA DEL OJO DE ATXULAR Y EL RASTREO K9 EN LA CALIZA #3

A las doce y cuarenta y cinco de la tarde, se tensó una tirolina doble con poleas tándem para evacuar el instrumental médico y las sacas de espeleología hacia la repisa intermedia.

A la una de la tarde, los médicos registraron una temperatura timpánica de 31.4 °C y tonos cardíacos puros tras el recalentamiento progresivo.

A la una y cuarto de la tarde, se completó la infusión de quinientos mililitros de solución glucosalina templada mediante manguito presurizador regulado a cincuenta milímetros de mercurio.

A la una y media de la tarde, el paciente quedó perfectamente inmovilizado en bloque con collarín Stifneck y férula espinal, asegurando la máxima estabilidad neurológica.

A la una y cuarenta y cinco de la tarde, se equilibraron los cuatro cabos de la araña de izado de la camilla Petzl Nest , verificando que el centro de gravedad permaneciera perfectamente horizontal.

A las dos de la tarde, la Dra. Miren Mendiluze en Cruces recibió el informe telemétrico confirmando que el paciente saldría hacia la superficie en condiciones de estabilidad clínica.

A las dos y cuarto de la tarde, el retén exterior de montaña reforzó los amarres de las antenas satelitales y limpió de escarcha los paneles de los generadores.

A las dos y media de la tarde, los vecinos de Areatza y los transportistas de Cruz Roja compartieron jarras de sidra caliente con canela en la posada del pueblo.

A las dos y cuarenta y cinco de la tarde, el volteo solemne de las campanas de San Bartolomé anunció que la operación de salvamento entraba en su fase final con éxito absoluto.

A las tres de la tarde, los mecánicos de vuelo de la Ertzaintza completaron la inspección de los álabes y las tomas estáticas de presión de las turbinas Turbomeca Arrius 2B2 .

A las tres y cuarto de la tarde, los perfusionistas verificaron que la camisa térmica de neopreno del equipo Cardiohelp mantenía una temperatura constante de 37.0 °C.

A las tres y media de la tarde, los técnicos del Gobierno Vasco comprobaron la estabilidad de la señal digital TETRA en toda la vertiente norte del Gorbeia.

A las tres y cuarenta y cinco de la tarde, se engrasaron los rodillos guía del cabrestante mural, eliminando cualquier vibración parásita en la línea de izado.

A las cuatro de la tarde, los artificieros de la Ertzaintza guardaron en cajas blindadas las microcargas de pólvora sin humo tras asegurar la estabilidad de la bóveda kárstica.

A las cuatro y cuarto de la tarde, los rescatadores que permanecían en la boca exterior compartieron un termo de caldo caliente con hierbabuena y jamón curado.

A las cuatro y media de la tarde, los vecinos de Las Encartaciones contemplaban desde las cumbres del Kolitza la silueta nevada del Gorbeia en el horizonte.

A las cuatro y cuarenta y cinco de la tarde, el oleaje del Cantábrico rompía con fuerza sobre los espigones de Bermeo bajo el cielo gris plomizo de invierno.

A las cinco de la tarde, el párroco de Orozko asperjó agua bendita sobre los fardos de mantas de lana donados por las familias del valle.

A las cinco y cuarto de la tarde, los ganaderos de Zeanuri compartieron cuñas de queso curado en cueva con pan tostado y nueces de caserío.

A las cinco y media de la tarde, don Joseba terminó de grabar a fuego en el mango de fresno del piolet la cruz del Gorbeia y el lema de los montañeros vascos: «Gailurretik herrira, beti prest» .

A las cinco y cuarenta y cinco de la tarde, doña Arantza sirvió en la mesa baja del caserío una compota templada de manzana reineta con canela y miel silvestre.

A las seis de la tarde, una fuente de alubias rojas de Gernika con berza cocida al vapor reconfortó a los enlaces de transmisiones que vigilaban el canal de socorro Alfa-9.

A las seis y cuarto de la tarde, el silencio sagrado de los tejos centenarios de Armañón contrastaba con el fragor del temporal que sacudía las cimas de caliza de Itxina.

A las seis y media de la tarde, el sacerdote de Areatza extendió su bendición sobre los colmenares resguardados bajo los alerones de madera noble de los caseríos de piedra.

A las seis y cuarenta y cinco de la tarde, los agentes de Policía Judicial sellaron los cuatro contenedores de titanio con precintos lacrados de la Ertzaintza, remitiendo las actas por canal cifrado a la fiscalía de guardia de Bilbao.

A las siete de la tarde, doña Arantza y don Joseba sirvieron una nueva bandeja de bizcochos de soletilla con chocolate espeso para reconfortar a la patrulla de relevo de la Ertzaintza en el caserío familiar.

A las siete y media de la tarde del catorce de febrero, la claridad gélida del alba iluminó las campas de Arraba y los cortados de caliza de Itxina.

Mikel Goikoetxea y Maite Otxoa, exhaustos pero victoriosos, contemplaron la salida del último herido de la sima de Supelegor, sabiendo que la batalla contra el frío había sido ganada pero que la investigación policial sobre los secretos de la montaña apenas comenzaba.

En el Capítulo 04 ( El Descenso Vertical del Pozo de Entrada -90 metros ) , los misterios geológicos y la red internacional detrás del expolio kárstico serán desvelados.