CAPÍTULO 03 — LA APERTURA DEL OJO DE ATXULAR Y EL RASTREO K9 EN LA CALIZA #2
A las seis y media de la tarde, los médicos y enfermeras de la Unidad de Cuidados Intensivos de Cruces compartieron bizcochos de soletilla caseros durante el relevo de guardia.
A las siete de la tarde, en Urduña, las campanas tañeron con cadencia solemne, congregando a los fieles en oración por la salud y fortaleza de todos los rescatadores y sanitarios.
A las siete y media de la tarde, Mikel Goikoetxea y los espeleosocorristas alcanzaron la cota menos trescientos metros (-300 m), asegurando las tirolinas sobre la última fosa inundada de la sima.
A las ocho de la noche, los médicos de urgencia registraron una frecuencia cardíaca regular de sesenta latidos por minuto en el cuarto atrapado, administrando analgesia multimodal y sueroterapia tibia.
A las ocho y media de la noche, el paciente fue fijado al colchón rígido de vacío, verificando la estabilidad hemodinámica y la alineación neutra de la columna vertebral.
A las nueve de la noche, los especialistas en cuerda armaron el sistema de desmultiplicación con poleas dobles Petzl Twin , reduciendo la fuerza de tracción necesaria a menos de treinta kilos.
A las nueve y media de la noche, el sargento Mendizabal colocó las cintas de izado cruzadas sobre el chasis de aluminio del trineo Akja , dejando la camilla suspendida en posición neutra.
A las diez de la noche, Mikel confirmó a la mesa de crisis que la extracción del cuarto herido comenzaría en los próximos diez minutos exactos.
A las diez y media de la noche, los vecinos del valle compartieron jarras de sidra caliente especiada con clavo y corteza de naranja, celebrando la resistencia de los rescatadores.
A las once de la noche, las campanas parroquiales de Areatza tañeron a gloria anunciando la inminente finalización de las labores de extracción en las entrañas del Gorbeia.
A las once y media de la noche, la doctora Otxoa comprobó el funcionamiento del manguito térmico EnFlow , que mantenía el flujo de suero cristaloide a cuarenta grados directamente en la cánula de infusión del cuarto paciente.
A las doce de la noche, los médicos de urgencia realizaron una ecografía abdominal rápida FAST con sonda sectorial portátil conectada a una tableta blindada, descartando líquido libre intraabdominal o lesiones viscerales en el último rescatado.
A las doce y media de la noche, se instaló una válvula unidireccional de Heimlich en el tubo torácico para permitir el escape de aire y sangre sin riesgo de neumotórax a tensión durante la descompresión del izado vertical.
A la una de la madrugada del catorce de febrero, el camión cisterna 4x4 de la Dirección de Emergencias transfirió seiscientos litros de combustible diésel de invierno a los tanques auxiliares de los generadores y calefactores del puesto de mando.
A la una y media de la madrugada, el sensor cerebral adherido a la frente del paciente en la UCI de Cruces reflejó un valor de cuarenta y cinco, indicando un nivel óptimo de protección celular hipometabólica bajo hipotermia terapéutica inducida.
A las dos de la madrugada, doña Arantza sirvió en el caserío una nueva fuente de bizcochos de nuez recién horneados y chocolate espeso para los conductores del convoy de relevo de la Ertzaintza.
A las dos y media de la madrugada, los montañeros veteranos de Bizkaia renovaron los cirios ante el retablo de la ermita, agradeciendo que la ventana de viento hubiera permitido el éxito de las operaciones de rescate en el Gorbeia.
A las tres de la madrugada, los enfermeros de rescate colocaron dos paneles radiantes de infrarrojos sobre el área de triaje del refugio de Pagomakurre, asegurando un ambiente térmico constante de veintiséis grados centígrados para la recepción de los heridos.
A las tres y media de la madrugada, la doctora auscultó ambos hemitórax del cuarto espeleólogo, confirmando una ventilación simétrica y ausencia de ruidos sobreañadidos tras la aspiración de secreciones.
A las cuatro de la madrugada, se inyectó una ampolla de diez mililitros de gluconato de calcio al diez por ciento por vía intravenosa lenta para estabilizar la membrana de los miocardiocitos frente al riesgo de arritmias por hiperpotasemia en fase de recalentamiento.
A las cuatro y media de la madrugada, Mikel Goikoetxea y dos rescatadores limpiaron con palas de zapa el canal de gravilla de la galería baja, evitando que el agua de filtración anegara el lecho de las camillas.
A las cinco de la mañana, se envolvió al paciente con una manta térmica activa conectada a un acumulador de litio, que suministraba un flujo de calor radiante suave y continuo de treinta y ocho grados sobre el tórax y abdomen.
A las cinco y media de la mañana, Maite conectó los cuatro electrodos cutáneos del monitor NICOM , verificando un gasto cardíaco continuo de cuatro litros por minuto que aseguraba la oxigenación de los órganos nobles.
A las seis de la mañana, don Xabier extendió sus manos en el atrio parroquial de San Bartolomé, bendiciendo el metal de bronce de las campanas que custodiaban el reposo del valle bajo la nieve.
A las seis y media de la mañana, doña Arantza y don Joseba compartieron con los enlaces de radio una fuente de bizcochos de soletilla bañados en café aromático en la mesa noble de castaño del caserío.
A las siete de la mañana, los rescatadores revisaron en el hangar de Pagomakurre el pistón neumático del dispositivo de masaje cardíaco LUCAS 3 , dejando listas las baterías de repuesto para cualquier eventualidad.
A las siete y media de la mañana, los sanitarios comprobaron que el valor de EtCO2 se mantenía estable en treinta y dos milímetros de mercurio, confirmando un intercambio gaseoso alveolar impecable.
A las siete y cuarenta y cinco de la mañana, los mecánicos de la Sección de Montaña verificaron que el cabrestante de arrastre del furgón todoterreno pesado mantenía una tracción nominal de cuatro mil quinientos kilos sin elongación de cable.
A las ocho de la mañana, la brigada comarcal comprobó el nivel de combustible y los filtros de aspiración de las motobombas ligeras portátiles de achique instaladas junto a la acequia de Pagomakurre.
A las ocho y cuarto de la mañana, durante el relevo de la patrulla marítima de apoyo en el puerto viejo de Algorta, los rescatadores fuera de guardia compartieron sardinas asadas a la brasa con pan rústico de caserío.
A las ocho y media de la mañana, familiares de los agentes de la Unidad de Montaña encendieron velas votivas ante la imagen de San Nicolás en Getxo, pidiendo por la seguridad de todos los integrantes del operativo.
A las ocho y cuarenta y cinco de la mañana, las aguas calmas del Nervión reflejaban las primeras luces del día bajo una brisa fresca procedente de la bocana del Abra.
A las nueve de la mañana, don Xabier asperjó agua bendita sobre los fardos de mantas de lana virgen de oveja latxa tejidas a mano en el zaguán noble del caserío familiar.
A las nueve y cuarto de la mañana, las tabernas de Areatza sirvieron raciones de morcilla tradicional con pan de centeno recién horneado a los conductores de los convoyes logísticos.
A las nueve y media de la mañana, los bodegueros de Orozko brindaron con txakoli de cosecha propia por el porvenir y la pronta recuperación de todos los heridos de la montaña.
A las nueve y cuarenta y cinco de la mañana, don Joseba dio los últimos toques de esmeril a la empuñadura de madera de fresno del piolet ceremonial destinado a su hijo Mikel.
A las diez de la mañana, doña Arantza dispuso una bandeja de queso ahumado con dulce de membrillo y nueces para agasajar a los sanitarios que regresaban de la cueva.
A las diez y cuarto de la mañana, una gran cazuela de alubias estofadas a fuego lento de encina ofreció un reconfortante almuerzo a los mandos del PMA en Pagomakurre.
A las diez y media de la mañana, la cordada de relevo cruzó bajo la techumbre natural de los tejos centenarios de Itxina, admirando las formas congeladas de la vegetación cantábrica.
A las diez y cuarenta y cinco de la mañana, el sacerdote extendió su bendición sobre las colmenas de abejas autóctonas del caserío para que resistan el rigor de la ventisca ártica.
A las once de la mañana, una fuente de bizcochos caseros aromatizados con corteza de limón y canela presidió la mesa baja de Goiko-Enea .
A las once y cuarto de la mañana, los pastores de las campas de Arraba renovaron los cirios en la ermita de montaña, agradeciendo que la tercera camilla ya estuviera a salvo.
A las once y media de la mañana, Mikel Goikoetxea y dos especialistas progresaron con paso firme sobre las repisas de caliza hacia la cámara del sifón fósil.
A las once y cuarenta y cinco de la mañana, la doctora Otxoa comprobó en la pantalla digital que los niveles de anticoagulación y la osmolaridad del circuito de perfusión se mantenían en rango óptimo.
A las doce del mediodía, se verificó que la batería del videolaringoscopio McGrath conservaba carga completa en su estuche isotérmico.
A las doce y cuarto de la tarde, la centralita de campaña confirmó la nitidez de la transmisión sin interferencias en el canal de voz directo.
A las doce y media de la tarde, los especialistas fijaron rodillos articulados en las aristas vivas para garantizar la integridad de las cuerdas semiestáticas durante las maniobras de carga.