CAPÍTULO 02 — LA CABINA DEL AIRBUS H135 Y EL APOYO DE PATÍN EN PAGOMAKURRE #3
A las doce y cuarenta y cinco de la noche, el sargento Mendizabal colocó las cintas de izado cruzadas sobre el chasis de aluminio del trineo Akja , dejando la camilla suspendida en posición neutra.
A la una de la madrugada del trece de febrero, Mikel confirmó a la mesa de crisis que la extracción del tercer herido comenzaría en los próximos veinte minutos.
A la una y media de la madrugada, los vecinos del valle compartieron jarras de sidra caliente especiada con clavo y corteza de naranja, celebrando la resistencia de los rescatadores.
A las dos de la madrugada, las campanas parroquiales de Areatza tañeron a gloria anunciando el avance imparable de las labores de salvamento en las entrañas del Gorbeia.
A las dos y quince de la madrugada, la doctora Otxoa comprobó el funcionamiento del manguito térmico EnFlow , que mantenía el flujo de suero cristaloide a cuarenta grados directamente en la cáncula de infusión del tercer paciente.
A las dos y veinte de la madrugada, los médicos de urgencia realizaron una ecografía abdominal rápida FAST con sonda sectorial portátil conectada a una tableta blindada, descartando líquido libre intraabdominal o rotura esplénica en el herido.
A las dos y veinticinco de la madrugada, se instaló una válvula unidireccional de Heimlich en el tubo torácico del segundo paciente para permitir el escape de aire y sangre sin riesgo de neumotórax a tensión durante la descompresión del izado vertical.
A las dos y treinta de la madrugada, el camión cisterna 4x4 de la Dirección de Emergencias transfirió seiscientos litros de combustible diésel de invierno a los tanques auxiliares de los generadores y calefactores del puesto de mando.
A las dos y treinta y cinco de la madrugada, el sensor cerebral adherido a la frente del primer paciente en la UCI de Cruces reflejó un valor de cuarenta y cinco, indicando un nivel óptimo de protección celular hipometabólica bajo hipotermia terapéutica inducida.
A las dos y cuarenta de la madrugada, doña Arantza sirvió en el caserío una nueva fuente de bizcochos de nuez recién horneados y chocolate espeso para los conductores del convoy de relevo de la Ertzaintza.
A las dos y cuarenta y cinco de la madrugada, los montañeros veteranos de Bizkaia renovaron los cirios ante el retablo de la ermita, agradeciendo que la ventana de viento hubiera permitido el éxito de los dos primeros vuelos del helicóptero.
A las dos y cincuenta de la madrugada, los enfermeros de rescate colocaron dos paneles radiantes de infrarrojos sobre el área de triaje del refugio de Pagomakurre, asegurando un ambiente térmico constante de veintiséis grados centígrados para la recepción de los heridos.
A las dos y cincuenta y cinco de la madrugada, la doctora auscultó ambos hemitórax del tercer espeleólogo, confirmando una ventilación simétrica y ausencia de ruidos sobreañadidos tras la aspiración de secreciones.
A las tres de la madrugada, se inyectó una ampolla de diez mililitros de gluconato de calcio al diez por ciento por vía intravenosa lenta para estabilizar la membrana de los miocardiocitos frente al riesgo de arritmias por hiperpotasemia en fase de recalentamiento.
A las tres y cinco de la madrugada, Mikel Goikoetxea y dos rescatadores limpiaron con palas de zapa el canal de gravilla de la galería baja, evitando que el agua de filtración anegara el lecho de las camillas.
A las tres y diez de la madrugada, se envolvió al paciente con una manta térmica activa conectada a un acumulador de litio, que suministraba un flujo de calor radiante suave y continuo de treinta y ocho grados sobre el tórax y abdomen.
A las tres y doce de la madrugada, Maite conectó los cuatro electrodos cutáneos del monitor NICOM , verificando un gasto cardíaco continuo de cuatro litros por minuto que aseguraba la oxigenación de los órganos nobles.
A las tres y catorce de la madrugada, don Xabier extendió sus manos en el atrio parroquial de San Bartolomé, bendiciendo el metal de bronce de las campanas que custodiaban el reposo del valle bajo la nieve.
A las tres y dieciséis de la madrugada, doña Arantza y don Joseba compartieron con los enlaces de radio una fuente de bizcochos de soletilla bañados en café aromático en la mesa noble de castaño del caserío.
A las tres y dieciocho de la madrugada, los rescatadores revisaron en el hangar de Pagomakurre el pistón neumático del dispositivo de masaje cardíaco LUCAS 3 , dejando listas las baterías de repuesto para cualquier eventualidad.
A las tres y veinte de la madrugada, los sanitarios comprobaron que el valor de EtCO2 se mantenía estable en treinta y dos milímetros de mercurio, confirmando un intercambio gaseoso alveolar impecable.
A las tres y veintidós de la madrugada del trece de febrero, el manto blanco de nieve virgen resplandecía bajo la luna que se filtraba entre los claros de la ventisca.
Mikel Goikoetxea, en el fondo de la sima de Supelegor, ajustó su frontal y se preparó para la fase decisiva del rescate.
En el Capítulo 03 ( La Apertura del Ojo de Atxular y el Rastreo K9 en la Caliza ) , los secretos ocultos en el corazón kárstico de la montaña saldrán a la luz.