Capítulo 13 #2
Bajo la palma, Eleanor sintió el corazón de Tavish.
Latía deprisa.
Aquello la sorprendió más que su respiración alterada.
Había pensado en él durante tantos meses como en un hombre seguro de lo que quería, capaz de entrar en una habitación y cambiar con su presencia lo que ocurría en ella.
Ahora notaba aquel latido y veía el cuidado con que permanecía quieto, esperando.
No se había enfadado.
Tampoco había bajado los ojos con lástima ni empezado a hablarle como a una enferma. La miraba con el mismo deseo de unos instantes antes, aunque había retirado el brazo en cuanto ella lo necesitó.
Eleanor respiró despacio.
La presión había desaparecido. Detrás de ella quedaba la cubierta abierta; a unos pasos estaba el banco. Podía sentarse, bajar a su camarote o permanecer donde estaba. Tavish no parecía dispuesto a decidirlo por ella.
Deslizó la mano hasta el cuello de su camisa.
Él bajó los ojos hacia sus dedos.
—¿Así está bien? —preguntó Eleanor.
Tavish volvió a mirarla. La sonrisa que apareció en su boca tenía algo de incredulidad.
—No voy a ser yo quien proteste.
La respuesta le permitió sonreír también.
Se acercó un poco. Tavish no la rodeó de nuevo ni levantó las manos para sostenerla. Esperó a que Eleanor se pusiera ligeramente de puntillas y buscara su boca de nuevo.
Él respondió enseguida.
El beso tuvo una intensidad que le hizo cerrar los dedos sobre la camisa. Eleanor sintió el roce de su barba, el calor de sus labios y la sorpresa de descubrir que ya no aguardaba a que terminara. Quería prolongarlo. Cuando Tavish se apartó para dejarla respirar, levantó de nuevo el rostro.
Él soltó una respiración baja junto a su mejilla.
—Inglesa...
No terminó. Eleanor le acarició el rostro y Tavish volvió a besarla.
Esta vez sabía qué contacto esperaba. Reconocía la pausa antes de que sus labios volvieran a encontrarse y la forma en que él seguía el movimiento cuando ella giraba un poco la cabeza. No tenía que hacerlo bien ni adivinar qué deseaba el capitán.
Tavish le estaba mostrando con claridad cuánto le agradaba que permaneciera cerca.
Su mano se posó sobre el hombro de Eleanor, sin cerrarse alrededor de ella. Después le acarició el cabello, apartándolo del cuello con una lentitud que la hizo estremecerse.
Él se detuvo.
Eleanor alzó los ojos.
—Esto sí me gusta.
La expresión de Tavish cambió de una manera que le produjo calor en las mejillas.
—Lo recordaré.
Le deslizó los dedos entre el cabello y volvió a besarla. Eleanor sintió que podía abandonarse un poco a aquella cercanía, no porque hubiera dejado de importar lo que ocurriera después, sino porque él acababa de escucharla.
Le había bastado decir dos palabras para que la soltara.
Ahora podía quedarse sin temer que la siguiente caricia se convirtiera en una obligación.
Cuando se separaron, Eleanor mantuvo la mano junto a su mejilla. Tavish giró un poco el rostro y le besó los dedos.
Ella sintió una emoción tan repentina que tuvo que bajar los ojos.
—¿Qué ocurre? —preguntó él.
Eleanor negó, todavía sonriendo.
—Nada malo.
Tavish le acarició una vez más el cabello.
—Eso me alegra bastante.
Ella apoyó la frente un instante contra su pecho. Lo hizo despacio, sorprendida por su propio deseo de permanecer allí. Tavish no la estrechó. Su mano descansó suavemente sobre el hombro y Eleanor cerró los ojos, escuchando cómo su respiración iba calmándose.
Desde proa llegó una voz. Un marinero respondió algo que no consiguió entender, y el agua golpeó el casco con un sonido familiar.
No deseó estar en otro lugar.
Después levantó la cabeza. Tavish la estaba mirando con una atención que la hizo ruborizarse.
—No debería parecer tan satisfecho.
Él arqueó una ceja.
—¿Pretende que lo disimule?
—Un poco de modestia no le haría daño.
—No me ha pedido nada sencillo esta noche.
Eleanor soltó una risa, pequeña al principio, más libre cuando vio la expresión de indignación fingida con que la observaba.
—Todavía no le he dicho qué me ha parecido.
Tavish le rozó la mejilla con los nudillos.
—He procurado prestar atención.
—Podría haberse equivocado.
—Entonces tendrá que corregirme.
La respuesta le hizo mirar su boca. Tavish lo vio y sonrió antes de inclinarse otra vez.
Eleanor lo recibió sin esperar a que él terminara de acercarse.
Tavish se obligó a apartarse después de aquel beso.
No porque hubiera dejado de desearla. La certeza con que Eleanor empezaba a corresponderle hacía más difícil recordar que estaban en cubierta.
Le recogió el chal del banco.
—Venga. Antes de que la señora Bell concluya que he olvidado cómo tratar a una dama.
Eleanor aceptó su mano y se acomodó en el banco. Él dejó el chal sobre sus hombros y se sentó a su lado.
Ella miró sus dedos todavía unidos.
Tavish esperó a que retirara la mano. No lo hizo.
Durante unos minutos observaron el agua.
La luna dejaba una claridad desigual sobre las pequeñas ondulaciones y algunas luces se distinguían en la costa.
No había nada extraordinario en aquel fondeadero.
Tavish había pasado noches semejantes en lugares más hermosos, pero sabía que recordaría aquel banco y la mano de Eleanor mucho después de olvidar sus nombres.
—Ha cumplido su palabra —dijo ella.
Él giró el rostro.
—Procuro hacerlo.
Eleanor lo miró de reojo.
—Aunque no pienso decirle que lamento haberlo hecho esperar.
Tavish reconoció su propia provocación y sonrió.
—Tendría que escucharme durante horas si empezáramos a enumerar todas las cosas arrogantes que he dicho.
—No creo que bastara con horas.
—Es posible.
Ella acarició distraídamente una marca de su mano.
—Esta noche quería venir —añadió, más bajo.
Tavish cerró suavemente los dedos alrededor de los suyos.
—Me he dado cuenta.
—No quiero que piense que lo he hecho porque ha sido bueno conmigo.
La sonrisa desapareció de su rostro, pero no apartó la mano.
—Nunca he confundido su gratitud con una invitación a besarla —Eleanor asintió. Tavish inclinó la cabeza para encontrar sus ojos—. Y yo no he pasado estos meses deseando ser únicamente un hombre útil para usted.
El rubor volvió a sus mejillas.
—Eso también lo he comprendido.
Él le besó la mano. Eleanor lo observó hacerlo y después volvió a mirar el mar, con una expresión que Tavish habría querido aprender a reconocer sin tener que preguntarle.
—¿En qué piensa?
Ella tardó en responder.
—En mañana.
Tavish sintió que la preocupación regresaba antes de poder evitarlo.
—¿Qué ocurre mañana?
—Tendré que sentarme frente a usted con los documentos y fingir que consigo prestar atención.
La confesión lo dejó callado un instante.
Después sonrió.
—Por fin empieza a comprender mis dificultades.
Eleanor se rio, llevándose la mano libre a la boca para no hacerse oír desde el otro extremo de la cubierta. Tavish habría querido besarla otra vez solo por aquella risa.
No necesitaba hacerlo para retener el momento.
Se quedó junto a ella hasta que la brisa se volvió más fría. Entonces Eleanor recogió el chal y él se levantó para acompañarla. Caminaron despacio hacia la entrada de los camarotes, con las manos unidas durante unos pasos antes de que ella las separara al acercarse a la luz.
Tavish no se sintió rechazado. Eleanor lo miró enseguida, con una vergüenza que no ocultaba la sonrisa.
—La señora Bell va a notar algo.
—Es una mujer bastante perspicaz.
—Podría ayudarme a disimular.
Él la observó con evidente falta de arrepentimiento.
—No estoy seguro de querer hacerlo.
Eleanor se detuvo junto a la entrada. Desde abajo llegaba el ruido discreto de la viuda guardando sus cosas para la noche.
—¿Qué piensa hacer, entonces?
Tavish se acercó lo suficiente para que no tuviera que alzar la voz.
—Cortejarla.
Ella lo miró, sorprendida.
—Lleva días haciéndolo.
—Con unos antepasados de por medio. Pienso prescindir de ellos cuando no sean necesarios.
Eleanor bajó los ojos hacia la mano que él tenía apoyada en el pasamanos.
—Mañana habíamos quedado en caminar.
—Lo recuerdo.
—No me refería solo a mañana.
Tavish dejó de sonreír.
Él sintió cuánto valor podía haberle costado decir aquello y le contestó sin rodeos.
—Cuando lleguemos a Escocia, seguiré queriendo verla.
Eleanor tragó saliva.
—Aunque ya no necesite su barco.
Tavish le acarició la mejilla y vio cómo se inclinaba hacia su mano para besarla.
—Sobre todo entonces, inglesa.