La sangre naranja (Del Olmo y Saavedra 2) Extraña pareja
24%

Extraña pareja

Cuando salimos de la comisaría, Esther Villanueva sigue apostada en la entrada. Lo malo es que está con el mismísimo Lorenzo Vilda; charlan en una actitud informal, algo que indica que esos dos tienen algún tipo de relación. La duda es saber de qué tipo.

Vilda es quien nos retiene en esta ocasión. Le pido a Toribio que avance un poco para ser yo el que hable directamente con él. Bajo la ventanilla y le dedico una sonrisa irónica.

—Buenos días, Lorenzo. ¿Has descansado?

—Regular, inspector. ¿Y vosotros?

—Regular también, ya sabe lo que dicen de las camas ajenas.

—Ya.

—Hemos interrogado a Manel.

—¿Y todo bien?

—Muy bien, en un rato mi compañero Luis le sube el informe al sistema, ha creado una carpeta compartida con el nombre del caso para que puedas acceder a ella.

—Y ¿cómo se llama el caso?

—Operación Cribado —digo. Descarto el pretencioso nombre de Operación Furtivo.

—De acuerdo, pero ¿no me vas a contar nada?

Miro a la periodista, que está a su lado, sonriente.

—No es el momento de llegar a conclusiones precipitadas. Cuando esté el informe subido, te aviso por mensaje y hablamos a la noche, si no es muy tarde para ti.

—Está bien.

Le pido a Toribio que acelere y me despido de periodista e inspector con un movimiento de cabeza.

—¡Vaya dos! —protesta Lucas.

—Hacen buena pareja —comento, y me gano una mirada de desdén de Olga y un reproche de Amaya.

—Tú siempre maquinando como un celestino, Del Olmo; el guion ese que estás escribiendo debería ser una comedia romántica mejor.

—Inspector jefe Del Olmo, si no es mucha molestia, oficial Solís.

Amaya mira hacia atrás, seria, no sé si se sigue tragando la broma o es ella la que me vacila. Me tira un beso, por lo que es más bien lo segundo. Yo le saco la lengua.

—¿Vamos al Tagu ese del que tan bien habláis? —sugiere Pleite.

—Pues sí, a ver si los desayunos son tan buenos como la comida —comenta Toribio.

Aparcamos justo en la puerta del restaurante porque un Toyota Blanco se acaba de marchar. Accedemos al local en procesión, cada uno envuelto en sus pensamientos y bajo una nueva llovizna.

Después de un copioso desayuno a base de tostadas de pan de hogaza, bocadillos de pan de hogaza, y una tortilla de patata con mucha cebolla, apuramos el café o el té comentando la operativa.

—¿Todos tenemos claro los siguientes pasos? —La pregunta es retórica, porque les he contado la declaración de Manel y, tras hablarlo con Olga, hemos organizado el procedimiento—. Ahora la inspectora Saavedra lo va a repetir para que no haya dudas.

—Bien, como les ha dicho el inspector Del Olmo, tenemos una lista bastante extensa de familiares de Manel García a los que hay que ir picando puerta por puerta, teléfono por teléfono, o, si carecemos de alguno de esos datos,

buscarlos hasta en el fondo de la ría —hace una pausa ante los bufidos de algún compañero—.

Luis tiene que recopilar la lista con toda la información que Manel García nos ha proporcionado, aunque hay varias personas de las que no ha podido facilitar el contacto.

El propietario de los restos de ADN que encontraron en los genitales de María Ostende es, por fuerza mayor, familiar lejano de Manel…

—Creo que tendré listo mañana por la mañana los datos de contacto que nos faltan, Olga —interrumpe Listín—, esta tarde podéis indagar entre los que tenemos, ¿no?

—Ese es el plan, inspector —responde Saavedra—.

Aparte de preguntar por el día del crimen, hay que indagar, de forma muy sutil si en el pasado han tenido algún coche blanco.

Aunque esto, Luis también te lo voy a encargar a ti que mires en bases de datos de la DGT.

—Listín levanta el pulgar—. Por otro lado, si podéis tantear si estarían dispuestos a hacerse prueba genética…

pero sin presiones, ¿vale? Y hablando de coches, hay que solicitar otro K y repartirnos.

Yo me voy con Pleite, y Toribio con Amaya.

—¡Anda!, ¿y yo? —pregunto sorprendido porque no me haya incluido en esas pesquisas.

—Tú deberías hacer algo más importante, de momento.

—¿Y qué es eso tan importante?

—Reunirte con Vilda primero, con la Villanueva después.