Coincidencia positiva
Dos meses después.
Entro en mi despacho y me llevo una agradable sorpresa.
—Inspectora, qué bueno verte por aquí.
Saavedra tiene el brillo en la mirada propio del que está deseando decir algo que le quema por dentro.
—Hay una coincidencia.
—Joder, ni buenos días, eh.
—Del Olmo, hay una coincidencia positiva.
—A ver, que es que llego de vacaciones casi, me incorporé ayer. ¿Me estás hablando de Avilés?
—Pues claro, ¿de qué si no?
Alzo las cejas, de forma tan teatral que creo que voy a ponerme a la altura del metro noventa de la inspectora.
—¿No me digas que el asesino se presentó al cribado?
—¡Tus ganas! — Mi ironía no pasa desapercibida y me sonríe—. Un primo lejano.
—¿Cómo de lejano?
—Bastante, solo comparten un cinco por ciento de ADN.
Resoplo, una coincidencia del cinco por ciento con el ADN encontrado en los restos de semen que había sobre el cuerpo de María Ostende supone buscar una oveja en un rebaño sin ser el pastor.
—Eso no le va a hacer gracia a los de Asturias.
—Al que tiene que hacerle gracia es a ti, inspector, que vamos a pasar mucho tiempo juntos las próximas semanas.
Sonrío. Cómo me conoce esta chica. La echo tanto de menos que pasar un día con ella ya es suficiente, y que no me malinterprete mi mujer, solo que su energía es algo que cualquiera agradece.
—La verdad es que ya me había acostumbrado a esta panda de gañanes —digo para restarle importancia.
—Espero, entonces, que los ronquidos de Toribio formen parte de ese «acostumbramiento», porque nos vamos para Asturias esta misma tarde.
—¡No me jodas! ¿Tan pronto?
—Ya he avisado a Vilda.
—¿Por teléfono?
—Por mensaje, no me apetece que me ladre. Voy a intentar rebajar la tensión porque nos espera mucho curro allí y necesitamos su colaboración al máximo.
—Voy a hablar con el comisario, reúne al equipo.
—Ya están todos avisados, les he dado una hora para que hagan la maleta y se vengan a la Brigada.
—¿Y a mí no me avisas? Ahora tengo que volver a casa.
—Tu mujer viene de camino con una cesta como caperucita —sonríe.
—Vete al carajo…
—Que es verdad, la he llamado y está con tu maleta, he quedado con ella en Chamartín, el tren sale a las cuatro, también irán tus chavales.
—Qué detalle.
Tuerzo el gesto y le pido que me deje paso para encender mi ordenador.
—¿Qué ocurre, Del?
Callo, mientras espero que se encienda la pantalla, golpeo con los dedos sobre la mesa.
—¿Cómo llevas el caso de Aire?
—¿Qué dices ahora?
Me separo de la mesa y la miro de frente.
—¿Cuándo vas a dejar Fugitivos para volver a donde perteneces? Aquí a nuestro lado.
Ella es ahora la que tuerce la boca y se gira para darme la espalda. Debe de venirle a la mente nuestro último desencuentro en el tren de vuelta a Madrid y su posterior reunión con Alamillos. Su tono de hoy es muy diferente al de entonces, digo yo, motivado por la buena noticia.
Caigo en la cuenta de que me estoy tomando este caso como si fuera una excursión.
Un viaje de fin de curso escolar que junta a antiguos compañeros.
Y no puedo permitir que eso ocurra. Es un viaje de trabajo, en el que tenemos que dar caza a un depredador.
Me hace mucha ilusión compartir tiempo investigando con la inspectora Saavedra, pero no quiero que sea una cosa puntual.
Quiero que trabaje conmigo todos los días, y dentro de unos años, cuando yo me jubile, que ella se quede al mando de la Brigada de Delitos Contra las Personas.
—Llama al comisario, por favor. Tienes el informe en el sistema.
Dicho esto, sale de la sala.
No me importa haberla ofendido. De hecho, es lo que buscaba, golpear la boca de su estómago, que sepa que ella no tendría que estar buscando a Aire por los confines del mundo.
Que eso corresponde al grupo de Fugitivos en los que decidió alistarse seis meses atrás porque apenas dormía, todo el tiempo pensando en que Matilde Maturana y su compinche estarían viviendo a cuerpo de rey en algún país tropical.
Ella es una inspectora de Homicidios, de las mejores que puede haber, y cuando termine este caso, que resolveremos gracias a ella y a su idea del cribado masivo de ADN, pienso llevarla al rincón del cuadrilátero de su carrera profesional como policía.