CAPÍTULO 31 Otra vez hacia San Millán
BLOQUE 1
La identificación institucional no apareció en un solo documento.
Primero consiguieron desarrollar una sigla en una copia administrativa. Después encontraron un convenio de utilización de espacios y, por último, una relación de trabajos donde figuraba el mismo equipo responsable de la campaña fotográfica.
Las tres piezas permitían sostener algo que hasta entonces habían evitado formular.
El Códice no había sido fotografiado en un depósito técnico ajeno a su procedencia.
La revisión se había realizado dentro de una estructura vinculada institucionalmente con San Millán.
Sebastián leyó varias veces la última hoja.
No dudaba del texto.
Lo que le costaba aceptar era que, después de meses conteniéndose para no cerrar el círculo por deseo, fueran los propios documentos los que empezaran a hacerlo.
Mauro permanecía de pie junto a la mesa.
—Entonces volvemos.
Sebastián levantó la vista.
—Volvemos a investigar San Millán.
—Eso dije.
Irene observaba la fotografía de la sala.
La ventana alta y la franja de piedra que aparecía junto al muro ya no eran detalles accidentales. También importaban la puerta abierta y la relación entre la mesa de trabajo y el espacio exterior.
El problema era que San Millán no podía reducirse a un único edificio.
Suso y Yuso tenían historias materiales distintas. Además, algunas dependencias vinculadas administrativamente con sus fondos podían haber funcionado fuera de los espacios históricos donde los manuscritos habían sido custodiados.
Sebastián escribió:
SAN MILLÁN — ENTORNO INSTITUCIONAL DEMOSTRADO
Debajo:
EDIFICIO DE LA FOTOGRAFÍA — PENDIENTE
Mauro señaló la segunda línea.
—Tenemos dos candidatos bastante evidentes.
—Tenemos dos nombres que conocemos demasiado bien.
—Suso y Yuso.
—Exacto. Y por eso no vamos a empezar comparando la fotografía con ellos.
Irene asintió.
Si buscaban semejanzas visuales desde el principio, probablemente las encontrarían aunque fueran débiles.
Necesitaban llegar al edificio mediante documentación independiente.
El convenio de utilización mencionaba una sala destinada temporalmente a clasificación y revisión de fondos.
No proporcionaba un número de dependencia, pero sí una ubicación relativa:
Dependencia de planta baja próxima al espacio de depósito, con acceso desde corredor interior.
Irene volvió a la fotografía.
—La ventana parece alta para una planta baja.
—Depende de la cota exterior —respondió Sebastián.
Otra hoja incluía un croquis administrativo.
No era un plano arquitectónico.
Las habitaciones aparecían como rectángulos relacionados por pasos y corredores. Una llevaba las iniciales R.F., correspondientes a revisión de fondos.
La sala estaba junto a un espacio mayor y cerca de un paso hacia una zona abierta.
Irene señaló la puerta visible en una de las fotografías.
—Eso puede encajar.
Podía.
Todavía no era suficiente.
Pidieron documentación de obras y distribución de dependencias correspondiente a la época de la campaña.
Las respuestas permitieron eliminar una posibilidad importante.
Una de las dependencias relacionadas con Suso no estaba habilitada para aquel tipo de trabajos durante el período de la fotografía. Determinadas condiciones de acceso y conservación habían obligado a realizar las tareas técnicas en otro lugar.
Mauro leyó la nota.
—Entonces Suso queda fuera.
Sebastián negó.
—Se debilita como lugar de la campaña. No es lo mismo.
Descartar un candidato no demostraba automáticamente el otro.
Podían haber existido salas auxiliares o espacios utilizados temporalmente dentro de la misma estructura administrativa.
La siguiente pista surgió de un inventario de mobiliario.
Una dependencia destinada a revisión tenía una mesa larga, armarios de madera y estanterías metálicas instaladas provisionalmente.
Irene comparó la descripción con las fotografías.
—Es compatible.
Mauro sonrió.
—¿Compatible o coincide?
—Compatible.
Sebastián siguió el código de aquella sala hasta otra relación.
Por primera vez apareció una denominación algo más precisa:
edificio bajo del conjunto de San Millán.
Mauro levantó la mirada.
—Bajo.
Sebastián lo frenó.
—No conviertas un adjetivo topográfico en un nombre propio.
Nadie necesitaba decir qué estaban pensando.
La palabra podía orientar.
Todavía no identificaba Yuso.
Pero el margen de búsqueda acababa de reducirse otra vez.