La Ruta de los Manuscritos (El Secreto de San Millán: Tomo VI) BLOQUE 3
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Las copias de trabajo eran peores de lo que esperaban.

Precisamente por eso resultaron útiles.

No formaban un inventario limpio.

Había numeraciones provisionales y correcciones.

Una pieza podía aparecer con una referencia en un borrador y con otra distinta en un listado posterior.

Sebastián se sintió cómodo de nuevo.

No estaban discutiendo derechos familiares.

Tenían delante papel administrativo intentando seguir objetos.

Irene trabajó con las descripciones materiales.

Mauro comparaba lotes y fechas.

Sebastián reconstruía equivalencias.

Después de varias horas apareció una lista de materiales restituidos tras la campaña técnica.

El código del conjunto coincidía con el que ya habían vinculado al volumen.

Eso no era nuevo.

Lo nuevo estaba en una columna lateral:

Destino de restitución

En la fila correspondiente aparecía una abreviatura.

Dos letras y un número.

También una marca posterior a lápiz.

Sebastián buscó una tabla de equivalencias.

Las letras no aparecían.

Mauro revisó otras filas.

La misma abreviatura figuraba en varios lotes.

En algunos casos podían asociarla con instituciones conocidas.

En otros, no.

Irene señaló la marca.

—¿Qué significa?

—Todavía nada.

Buscaron otros ejemplos.

La misma anotación aparecía en varias entradas donde el destino inicialmente previsto había sufrido una modificación posterior.

Eso permitía una hipótesis limitada.

Quizá la abreviatura no designara el destino final, sino una instancia de redistribución.

Sebastián escribió:

RESTITUCIÓN DEL CONJUNTO: DOCUMENTADA

Debajo:

DESTINO INMEDIATO: CODIFICADO

Y después:

POSIBLE REASIGNACIÓN POSTERIOR — NO DEMOSTRADA PARA EL VOLUMEN

Mauro miró.

—Estamos otra vez ante un movimiento.

—Todavía no. Tenemos una restitución del conjunto y una marca que, en otros casos, aparece asociada a cambios posteriores.

La diferencia seguía siendo necesaria.

Otra copia contenía una relación de equivalencias.

Una de las abreviaturas coincidía parcialmente.

El encabezado decía:

Remisiones recibidas para redistribución según procedencia declarada.

Sebastián se quedó quieto.

Procedencia declarada.

No destino arbitrario.

Si el conjunto relacionado con el volumen había ingresado en ese proceso, podía haber sido redistribuido de acuerdo con la procedencia que alguien atribuía a los materiales.

Irene hizo la pregunta inmediata:

—¿Procedencia del volumen o del conjunto documental?

—No sabemos.

Ahí estaba el peligro.

Podían estar siguiendo una devolución de papeles mientras el objeto había tomado otro camino.

O una atribución administrativa que no se correspondía con su procedencia material.

Sebastián buscó una relación de contenido.

No apareció.

En cambio encontró una instrucción general:

Cuando los materiales lleguen acompañados de expediente de procedencia, se remitirá cada unidad conforme a la adscripción que resulte de la documentación revisada.

Cada unidad.

Eso significaba que un lote podía separarse.

Un expediente y un volumen no tenían por qué seguir juntos.

Irene se inclinó.

—Entonces solo una recepción material posterior puede resolverlo.

—Sí.

Necesitaban volver a encontrar el cuerpo del manuscrito.

No una referencia.

No una copia.

Una descripción producida por alguien que hubiera tenido delante el objeto.

Mauro localizó referencias a inventarios de recepción posteriores.

Estaban en otras series.

Una relación final mencionaba materiales remitidos a instituciones de procedencia:

recuperada o atribuida durante los trabajos de revisión

Sebastián no trazó ninguna línea sobre el mapa.

Todavía no podían decir hacia dónde.

Mucho menos hablar de La Rioja.

El sistema administrativo estaba devolviendo determinados materiales hacia procedencias reconstruidas.

Eso era todo.

Mauro insinuó:

—Si alguna procedencia hubiera sido riojana...

Sebastián lo detuvo.

—Todavía no.

Irene entendió.

No existía una sola prueba de que el manuscrito hubiera regresado hacia el sur.

Podían estar siguiendo documentación asociada.

También una atribución incorrecta o una unidad diferente del mismo conjunto.

Sebastián escribió:

NO CONFUNDIR DEVOLUCIÓN DOCUMENTAL CON REGRESO MATERIAL DEL VOLUMEN

Irene añadió:

EXIGIR DESCRIPCIÓN MATERIAL EN LA RECEPCIÓN

Ése sería el criterio.

Si una fuente posterior volvía a registrar la falta inicial y la cubierta oscura, junto con la depresión y la reparación del cosido, podrían hablar otra vez del objeto.

Hasta entonces tenían únicamente un mecanismo administrativo de redistribución.

Mauro cerró una carpeta.

—Hay referencias a inventarios receptores.

Sebastián comprobó las fechas.

Eran posteriores, pero servían.

—Los pedimos.

Una de las instituciones receptoras aparecía bajo una denominación administrativa amplia.

No había nada que permitiera relacionarla con San Millán.

Tampoco con La Rioja.

Y así debía permanecer.

Sebastián guardó las copias.

La jornada terminaba con una dirección documental nueva.

Todavía sin geografía.

Eso bastaba.

Irene se quedó unos segundos mirando las cajas antes de salir.

Alguna de las series siguientes podía contener un lugar preciso.

Quizá una referencia capaz de conducirlos a una nueva presencia material del manuscrito.

Antes habría sentido únicamente urgencia.

Ahora había otra conciencia.

Cada paso que los acercara al Códice también reducía el margen para equivocarse sobre qué hacer con la información.

Sebastián la esperaba junto a la puerta.

—¿Venís?

Irene asintió.

Habían pasado meses preguntándose hasta dónde podía seguirse una historia.

Ahora comprendía que existía otro límite.

No el límite de la investigación.

El de la responsabilidad que empezaba cuando una investigación dejaba de perseguir únicamente documentos y comenzaba a acercarse a aquello que esos documentos podían poner en riesgo.