La Ruta de los Manuscritos (El Secreto de San Millán: Tomo VI) BLOQUE 2
15%

BLOQUE 2

Reconstruir la procedencia del inventario resultó mucho más difícil que reconocer los rasgos materiales del volumen.

El documento había sido incorporado a un fondo administrativo junto con papeles procedentes de otras casas. La ordenación moderna no conservaba de forma evidente la estructura original.

Sebastián volvió a las equivalencias de signaturas.

Había dos reorganizaciones intermedias.

Una referencia conducía a otra y después se interrumpía.

Mauro trabajó sobre las fechas.

Irene comparó las manos de las distintas anotaciones.

Sebastián siguió las referencias administrativas.

Poco a poco apareció una secuencia.

El inventario no se había producido en Burgos.

Tampoco pertenecía a Santo Domingo.

Había llegado junto con papeles vinculados con una institución intermedia que recibía documentación procedente de diferentes puntos del Camino.

Otra vez aparecía la misma figura.

Un lugar de recepción y redistribución.

No necesariamente un destino.

Una copia posterior permitía desarrollar finalmente la abreviatura.

No correspondía a un gran monasterio ni a una institución cuya sola identificación pudiera resolver la ruta.

Era una casa con funciones administrativas de recepción y remisión dentro de un circuito eclesiástico ordinario.

Mauro levantó la vista.

—Entonces el volumen pasó por ahí.

Sebastián levantó una mano.

—El inventario pasó por ahí.

—Pero el inventario describe el volumen.

—Sí.

—Y parece escrito por alguien que lo tuvo delante.

Irene intervino:

—Podemos decir algo más preciso. El inventario fue producido en un contexto donde ese volumen estaba materialmente disponible para ser examinado.

Sebastián asintió.

Eso sí estaba respaldado.

La combinación de observaciones era demasiado material para tratarla como una mera fórmula heredada sin más.

Buscaron otros libros del mismo inventario.

Había varios volúmenes grandes.

Otros estaban escritos sobre pergamino.

También aparecían libros con cubiertas de cuero e incluso alguno cuyo cosido había sufrido reparaciones.

Pero solo un asiento combinaba el conjunto de características que ellos seguían.

Sebastián escribió:

PERFIL MATERIAL DEL VOLUMEN

Y debajo registró los rasgos:

GRAN FORMATO — PERGAMINO

PÉRDIDA DE LAS PRIMERAS HOJAS

CUBIERTA DE CUERO CON SEÑAL ANTIGUA

COSIDO ANTIGUO REHECHO EN PARTE

Mauro observó.

—Eso empieza a ser más útil que cualquier nombre.

—Probablemente.

Los títulos podían desaparecer o cambiar.

Las descripciones documentales también podían deformarse.

Pero una pérdida física seguía viajando con el objeto.

Lo mismo podía ocurrir con una reparación.

Irene explicó:

—Un cosido rehecho puede dejar huellas que duren mucho tiempo. Perforaciones antiguas reutilizadas, tensiones diferentes entre cuadernillos, refuerzos posteriores… Si alguna fuente vuelve a describir esa reparación, podríamos vincular las etapas con mucha más fuerza.

Sebastián entendió.

Aquello podía ser más valioso que una etiqueta.

El manuscrito podía cambiar de denominación muchas veces.

Su materia no podía reinventarse en cada archivo.

Mauro dijo:

—Estamos empezando a reconocerlo por los daños.

Irene lo miró.

—Por los daños y las intervenciones.

—Es menos poético.

—También más exacto.

Sebastián sonrió.

La investigación estaba cambiando de forma.

Habían seguido durante mucho tiempo nombres y funciones.

Después tuvieron que reconstruir la genealogía de las copias.

Ahora empezaban a trabajar sobre la continuidad física del libro.

Al final del inventario apareció una nota general.

Algunos de los volúmenes revisados habían sido remitidos posteriormente a depósitos diferentes según su estado y las necesidades de guarda.

Sebastián buscó una relación de salida.

No estaba allí.

Solo encontraron una referencia:

Véase relación de distribución posterior.

Mauro señaló.

—Ahí debería estar el movimiento siguiente.

Sebastián corrigió:

—Ahí debería estar un documento que puede registrarlo.

—Eso.

Irene miró la fecha.

—Si sobrevivió.

La archivera confirmó que la relación de distribución había dejado aquella serie durante otra reorganización.

Sebastián ya casi podía anticipar el problema.

El documento que describía el estado del libro había terminado separado del documento que podía indicar adónde fue enviado después.

No porque alguien hubiera intentado ocultar la historia.

Porque los papeles se reorganizaban según su función.

Cuando cambiaba la función administrativa, cambiaba también el lugar donde se conservaban.

Mauro preguntó:

—¿Hay destinos posibles?

La archivera les mostró varias referencias generales.

Una permanecía dentro del ámbito burgalés.

Otra conducía hacia documentación remitida más al norte.

Había además un grupo cuya redistribución no podía reconstruirse con detalle suficiente.

Sebastián no eligió.

Todavía no sabían cuál correspondía al número de inventario del volumen.

Necesitaban algo que permitiera separar los caminos.