La Riqueza del Amor Capítulo 54
71%

Capítulo 54

Mi grito estrangulado se mezcla con el de Damián y es secundado por el de todos los agentes. Los rizos rubios y despeinados del que se convirtió en mi confidente y amigo en esta aventura que pretendía ser una vuelta al mundo se sacuden cuando cae de rodillas al suelo, entre alaridos.

—¡¡QUIETOS O LA MATO!! —exige Wil, y todos los agentes se detienen en seco de nuevo.

Su brazo sigue rodeando mi cuello, pero en ningún momento me estrangula con él; es solo una especie de abrazo que me retiene pegada a su cuerpo.

—Wil… —suspiro en un sollozo lleno de incomprensión—. ¿Por qué?

Ignora mi pregunta y nos obliga a avanzar hasta llegar a la altura de Damián. El cañón del arma se posa en su frente.

—Mírala. —No lo hace—. ¡¡HE DICHO QUE LA MIRES!! —vuelve a exigirle Wil a Damián y finalmente este levanta el rostro.

Cuando sus ojos se encuentran con los míos, un amargor desagradable recorre mi garganta.

—Esto está mal —sentencio.

—¿Mal? —Wil ríe con ironía y siento que ahora mismo no queda nada del hombre que me hacía el amor en la playa, bajo el sol del Caribe—. Mira lo que le has hecho. Delgada, con su piel quemada, llena de cicatrices y, lo que es aún peor, de heridas en su interior que dejarán una marca para siempre.

Damián me observa y cuando empieza a llorar, no tengo claro si lo hace por el dolor que le provoca el balazo en la pierna o por el hecho de verme en el estado en el que estoy.

—No mereces ni respirar el mismo aire que ella. —Wil toma con más firmeza el arma y la realidad me golpea.

Si no hago nada ahora, las vidas de todos los que estamos aquí quedarán marcadas por la desgracia para siempre.

—Nunca más volverás a destrozarle la vida a ninguna de ellas —sentencia Wil, bajando el arma a la altura del corazón de Damián.