Capítulo 21. La Revolución Amarilla #4
Alan: [emocionado] ¿Ves, mi pequeño fantasma? El calor del Sol sigue dentro de nosotros.
Kael, divisó todo el campo de batalla en el que se convirtió el Nivel III, era el momento de que aquellas gentes fuesen un único ser. Se subió sobre una carreta volcada y se dirigió a las gentes.
Kael: [con solemnidad] Pueblo de la montaña, la era del dolor, del sufrimiento y la opresión ¡Ha terminado!
Durante treinta años, esta montaña sirvió para hacernos olvidar lo que somos, hoy, aquí mismo, ante todos vosotros, ¡lo reclamo!
, reclamo recordar, exijo conocer quién y qué somos.
Somos humanos, y si pudimos sobrevivir en este agujero, podremos hacerlo en cualquier sitio, pero como lo que somos. [silencio prolongado] Humanos.
Mientras Kael terminaba de hablar, los recolectores del Nivel II, se iban sumando a su público desde lo alto, mirándole como si se tratase de un actor romano en un anfiteatro.
El Internado que había roto sus puertas y enterrado bajo una nube de rocas al brujo que lo creo, se había quedado vacío.
Todas ellas salían por fin, sin cadenas, sin deberes, sin asignaciones y buscaban arriba y abajo, cualquier cara que les fuese conocida, alguien a quien abrazar, algo a que aferrarse.
Iris, permaneció inmóvil, aún no era consciente de lo que había sucedido con Kabil, era como si toda la emoción y rabia contenida durante veinte años hubiese explotado de repente. Se sentía mal, aún tenía las manos manchadas de sangre, pero también se sentía libre.
Estaba en cuclillas, con las manos en la cabeza, tratando de asimilar todo, cuando alguien tocó su hombro.
Rose: [llorando] ¿Iris? ¿Eres tú? ¿Realmente eres tú?
Rose, había estado viviendo durante todo este tiempo en el Nivel III, sirviendo comida en el Gran Comedor, había pasado todo tipo de penurias, estaba muy delgada y sus ojos ya no eran los de aquella muchacha a la que Iris amó, pero era ella, aún era ella.
Iris: [emocionada] ¿Rose?
ROSE: [girándose, sin creer] ¿Iris?
IRIS: [levantándose lentamente] Pensé... pensé que te habían...
Rose: Estuve aquí. Quince años. Le dije a Kabil que elegí salir. Así que me sacó. [risa amarga] al Nivel III.
Iris: [deteniéndose a metro de distancia] Yo... elegí quedarme. [pausa] Porque pensé que tú elegirías lo mismo. Pensé que podríamos... estar juntas.
Rose: [lágrimas cayendo] Y yo elegí salir porque pensé que tú querrías ser libre. Pensé que, si elegía libertad, tú también te atreverías.
Iris: [susurro] Ambas elegimos por la otra. [pausa] Y ambas nos equivocamos.
Rose: [sonrisa triste] Quince años de error. ¿Crees que podemos...?
Iris la abrazó llorando sobre sus hombros, no abrazaba a nadie desde hacía quince años…
Iris: No sé. Pero lo quiero intentar. [pausa] Si tú quieres.
Rose: [abrazándola más fuerte] Quiero. Esta vez... esta vez elegimos juntas.
Los Custodios, que muchos se habían escondido esperando las represalias de unos u otros. Entendieron que el día había llegado, el mesías había regresado. Y así como el Orden del Dogma le dio tranquilidad al inicio, reconocieron que se tornó genocida contra sí mismos.
Porque el orden puede anular al caos, pero el universo es vida y es caos. No se puede crear vida sin caos, no se puede ser humano sin el error.
Algunos Custodios como Amir Díaz o Elena Ramos se apresuraron a bajar por las escaleras del Nivel I cuando se percataron de que había un módulo cerrado con candado.
Amir: [nervioso] Elena, ese módulo es donde la guardia de Vorak arrestó a Kael. Estoy seguro, contemplé ese momento. Está con cadenas y candado… ¿Acaso…?
Elena: [sorprendida] ¿Acaso está ella dentro? ¿La reproductora por la que Kael fue degradado? … debieron arrestarla aquí cuando todo acabó. No podemos dejarla aquí dentro.
Amir y Elena cogieron una barra de metal de uno de los guardias y se emplearon a golpes con el candado que bloqueaba la cerradura del módulo.
Hasta que por fin... se rompe, ambos acceden, está todo oscuro, pero entonces… oyen una voz suave y apagada.
Amara: [susurrando] Kael… ¿Eres tú?
Elena: [cariñosa] No mi dulce niña, pero te llevaremos con él, tú eres el corazón del Halcón, tú le rompiste la piedra de su coraza, gracias a tu amor, él despertó y nos ha liberado a todos.
Amir: [con esperanza] ¡Todo ha terminado!
Amara entreabría los ojos como bien podía hacer, ¿sería cierto lo que le estaban contando esos Custodios? no quería soportar más decepciones, pero esta vez, todo parecía distinto, todos corrían de un lado para otro y el ambiente que se respiraba era distinto, parecía el final de algo.
Ambos Custodios acompañaron a Amara en el descenso hasta el Nivel III, y en su camino fueron contemplando como la montaña iba floreciendo entre amarillo y cantos de liberación, los seres humanos estaban despertando.
Y la montaña... La montaña que había sido prisión durante treinta años... comenzaba a respirar. Como si despertara de una larga pesadilla, como si recordara que alguna vez fue solo piedra.
Mientras sus prisioneros, finalmente... querían correr hacia la luz.