Capítulo 21. La Revolución Amarilla
La Revolución Amarilla
Novecientos ochenta y tres Extractores esperaban. Habían escuchado la purga arriba, los gritos, los golpes. Sabían que venían, habían bloqueado entradas con mesas, con carretas, con cualquier cosa. Sostenían sus picos, sus palas y sus corazones que levantaban sus cuerpos doloridos y famélicos.
Frente a ellos había trescientos guardias con bastones de acero.
Máquinas entrenadas y alimentadas para cumplir la misión del Dogma del Acero.
Los Guardias bajaron, en formación de falange, con los escudos improvisados al frente y sus bastones golpeando en ritmo.
Levantando el polvo gris a cada paso y aterrando a los pobres extractores que, a medida que los guardias avanzaban, iban teniendo más miedo que rabia en sus venas.
Clang. Clang. Clang.
Como una legión romana, y con el arrojo de trescientos espartanos, avanzaba la disciplina contra la desesperación.
Guardia Capitán: [gritando] ¡FORMACIÓN CUÑA! ¡PENETRAD, CENTRO! ¡SIN PIEDAD!
Los extractores, situados línea tras línea y amontonados sin un orden concreto, algunos con polvo de tiza que habían tomado de algún sol del fantasma, tratando de pintar su rostro.
Y el choque fue inevitable; la batalla se tornó brutal y desigual, mientras que los extractores lanzaban lo que podían, incluidos sus picos y algunas piedras, los guardias mantenían su formación, golpeando con precisión quirúrgica.
Un guardia bien alimentado, entrenado, disciplinado... valía por cinco Extractores hambrientos, cansados, desesperados. La cuña penetró rompiendo la línea y comenzó una masacre, mientras que Vorak contemplaba con orgullo la determinación de su falange.
Hoy era el principio de un nuevo Orden en el que él y solo él sería todo, la fe, la ley y el poder.
Cuatro Horas Antes — 04:00 horas
Una presencia descendía por el montacargas del Pozo Oscuro.
Solo, sin autorización y posiblemente traicionando todo lo que había sido hasta ahora.
Se trataba de Dante, cumpliendo la última misión que le atribuyó Oñara, salió corriendo hacia donde sabía que estaba encadenado Kael, hacia los braseros.
Dante: [gritando susurro] ¡Kael!
Alan, Jassim, Emro y Kael, todavía encadenado, levantaron sus cabezas.
Kael: [reconociéndolo] Dante. ¡Has venido!
Dante: [jadeando, acercándose] No tengo mucho tiempo.
Vorak y Kabil planean una operación masiva.
Esta mañana. Van a purgar todos los niveles.
Eliminar los soles y arrestar a cualquier portador de memoria.
Y luego... van a quemar esto, lanzarán bombas incendiarias por la brecha.
Pólvora y fuego; van a matar a todos aquí, Oñara me lo contó todo…
Jassim: [levantándose] ¿Cuándo?
Dante: Ocho de la mañana. Tal vez antes. [pausa] Tienen cuatro horas, quizás menos.
Kael: [tirando de cadenas] Suéltame. Necesito subir. Necesito detener esto.
Dante: [acercándose con llaves] Ya voy. [desbloqueando cadenas] Pero Kael... no puedes detenerlo solo. Son trescientos Guardias. Todos obedeciendo a Vorak.
Kael: [frotando muñecas cuando cadenas caen] Entonces no pelearé solo. [mirando a Alan, Jassim, Emro] ¿Cuántos hombres hay en el Pozo?
Alan: [mirando perplejo alrededor] Veintisiete. Incluyéndonos.
Kael: [negando] No es suficiente. Necesitamos un plan mejor que la fuerza bruta.
Jassim: [mente trabajando] El túnel 12. [mirando a Alan] Tu cámara secreta. El pasaje que excavamos.
Alan: [comprendiendo] Podemos ampliarlo y hacer que todos en el Pozo escapen antes de que caiga el fuego.
Emro: [añadiendo] Pero eso solo nos salva a nosotros. No detiene la purga arriba.
Jassim: [sonrisa lenta formándose] No. Pero nos da una posición estratégica. Si escapamos por túnel 12... podemos abrirlo desde afuera. Darle a los Extractores una ruta de escape cuando los Guardias los acorralen. Y podemos... distraerlos.
Dante: [confundido] ¿Cómo?
Jassim: [explicando] Hace semanas que trabajo en una función especial, un acto definitivo que volviese loco a Kabil y despertase a toda la montaña.
Sabéis que Torbe se cuela por todos los pasajes y conductos que conectan los túneles de la montaña. Hace unos días, me comentó que había visto unos grandes ventiladores. Entonces entendí que lo que estaba viendo eran los conductos de ventilación, ¡mi sistema respiratorio! ¡Yo lo creé!
Se me ocurrió que, si podíamos acceder a la respiración de la montaña, era algo que debíamos aprovechar.
Los Soles que Torbe pintaba, eran solemnes, pero fáciles de borrar, necesitábamos expandir el amarillo por cada rincón de la colonia.
Me propuse fabricar el polvo amarillo, usé una mezcla de roca pulverizada, carbonato, talco, mica…
y la pigmenté a partir de la tiza machacada.
Teníamos poca cantidad, pero el efecto que crease podría perdurar durante días, acabaríamos con el gris y el color se quedaría grabado en las mentes de la gente.
Le dije que lo colocara en conductos de ventilación, pero…
aún teníamos un problema, en su día, fabriqué un control remoto para activar la ventilación, era un mecanismo sencillo, apagado y encendido, que se usaría en modo de emergencia si hubiese que apagar el sistema de ventilación repentinamente.
Kabil jamás lo usó, ni sabe dónde está, ya que todas mis cosas se quedaron guardadas en un pequeño caseto de chapa que hay al lado del laboratorio de Kabil, en el rincón donde yo solía trabajar y guardar mis pequeñas creaciones y que por supuesto, me aseguraba de que Kabil no vigilase con sus cámaras.
Torbe tenía que aprovechar cuando Kabil no estuviese, para acercarse al caseto y robar el control remoto…
el momento perfecto llegó, cuando nuestro amigo Kael encolerizó y Magnus se puso a volar, Kabil tuvo que salir de su madriguera y nuestro fantasma. [pausa] Lo consiguió.
Acordamos una señal para que activase el control, la haremos sonar en el momento preciso.
Kael: [comprendiendo] Cuando active la ventilación... el polvo será soplado por todos los conductos.
Jassim: [asintiendo] Cayendo por todos los niveles como una lluvia amarilla, cegando y distrayendo. Creando el caos que Vorak no puede calcular.
Emro: [levantando radio] Y yo activaré la señal. [sonrisa] Una última canción. La mejor.
Alan: [a Dante] ¿Puedes conseguir armas? ¿Bastones? ¿Algo?
Dante: [asintiendo] Hay una armería pequeña cerca del montacargas. Robé las llaves, dejaré la puerta abierta para que podáis acceder cuando abráis el túnel 12.
Kael: [determinado] [a Jassim] Y muéstrame ese pasaje. Tenemos que ampliarlo. Ahora.
Los seis se movieron hacia la cámara secreta de Alan, el mismo pasaje que Alan y Jassim habían excavado semanas atrás en el túnel 12.
Rumbo a la esperanza de que su plan pudiese distraer lo suficiente a los guardias como para que los extractores pudiesen escapar.
Necesitaban anular el sistema el tiempo necesario para dar ventaja a las gentes de la colonia, si eran capaces de contener a los guardias por un tiempo, tendrían una oportunidad de frenarlos.
Jassim: [mientras trabajaban excavando] Cuando Torbe active ventilación, tendrán minutos de confusión total. Ese es nuestro momento. Abrimos túnel 12 desde afuera. Dejamos que los Extractores escapen y atacamos a los Guardias desde dos frentes.
Kael: [cavando] Y Vorak y Kabil estarán en Nivel III. Supervisando. Serán vulnerables.
Alan: [mirando a su hijo] qué piensas hacer, Kael, ¿vas a matarlo?
Kael: [pausa larga] No lo sé. [pausa] Es un monstruo, pero... me crió… necesitamos que sea juzgado y tenemos que rescatar a Amara.
Cuatro horas después, el pasaje estaba abierto.
Los veintisiete hombres del Pozo estaban armados, algunos con bastones robados, otros con picos, palas, y otros solo con veneno y con venganza en sus venas.
Y esperaban con impaciencia la señal, la música, la orden que necesitaban para cambiar su destino.
Eran seres de ultratumba, desterrados al abismo, al olvido y ahora volverían a emerger como un castigo del averno.
Brecha al Pozo — Nivel III — 09:15 horas
Vorak arrastraba a Torbe junto a la brecha, donde el agujero que descendía veinte metros al Pozo se hacía más ancho y donde acababa de ordenar:
¡LANCEN BOMBAS!
Cuatro Guardias lanzaron contenedores llenos de pólvora y de aceite y material inflamable que cayeron durante veinte metros impactando contra los braseros del Pozo.
EXPLOSIÓN.
BOOOOOM.
Fuego y llamas subían por la brecha como un volcán en erupción, haciendo que el calor, el humo y el olor a azufre ascendieran por la brecha: el Pozo estaba ardiendo.
Vorak sostuvo a Torbe sobre el borde, el niño miraba abajo. Veinte metros de caída le llamaban rumbo al infierno de fuego.
Vorak: [enloquecido] Ahora, fantasma amarillo, conviértete en polvo. [pausa] Como todos los que me desafían.
Torbe: [luchando, pies pateando aire] ¡No! ¡Suéltame!
Vorak se preparaba para soltarlo cuando… música.
♪ This is the end, beautiful friend... ♪ ♪ This is the end, my only friend, the end... ♪
La canción más larga, la más épica, la más apropiada, sonando a VOLUMEN MÁXIMO desde todos los conductos y desde todas las direcciones.
Vorak: ¿Cómo...? ¡Ese aparato del infierno estaba en el Pozo! ¡Debería estar quemándose!
Torbe sabía que esa era la señal, lo que estaba esperando, aquello que habló con Jassim, y se sintió aliviado. Al ver ardiendo el Pozo, por un instante no pudo evitar pensar que Alan y los demás no lo habían conseguido, pero la música sonó de nuevo, y el plan seguía para adelante.
Metió la mano en su bolsillo y sacó un pequeño dispositivo, como un control remoto. Lo había adquirido del laboratorio de Kabil, tal y como le ordenó Jassim. Tenía un botón rojo, el polvo amarillo estaba ubicado según lo planeado.
Torbe: [sonrisa a través del miedo, miró a Vorak] Este es el FIN... [presionando botón]
CLICK.