La Revolución Amarilla Capítulo 17. Un halcón en la oscuridad #3
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Capítulo 17. Un halcón en la oscuridad #3

Alan: [continuando] Y luego, cuando tenías seis años, cuando Illana llevaba muerta seis años... Vorak me desterró aquí, al Pozo. Para que nunca pudiera contarte la verdad, para que nunca pudieras saber que tu padre estaba vivo. [pausa] Para que fueras solo de él.

Kael: [lágrimas cayendo] Veintidós años. Veintidós años aquí abajo.

Alan: [asintiendo] Marcando los días en la pared de mi cámara secreta. Y esperándote porque sabía que algún día... algún día Vorak te traicionaría también. [pausa] Como traiciona a todos.

Kael: [mirándolo] ¿Por qué?

Alan: [sonrisa triste] Porque amas igual que yo amé a tu madre. Y Vorak... Vorak no puede permitir el amor. El amor crea lealtades que compiten con su autoridad. Si no, ¿por qué estás aquí?

Jassim: [asintiendo] Exacto. Vorak no teme una rebelión violenta. Teme la irrelevancia, que dejes de necesitarlo. Por eso destruye lo que amas, para que solo lo tengas a él.

Padre e hijo se fundieron en un abrazo que hizo que en aquel mísero lugar donde había más libertad que en todo el resto del mundo, una sonrisa se le esbozara a cada uno de los condenados. Pero Kael, que empezaba a recobrar la cordura, no podía evitar acordarse de ella.

Kael: [después de minuto largo] ¿Dónde está Amara?, Vorak no permitió una asignación única para mí y me la arrebató, luego me envió aquí por ella, para hacerme sufrir, para borrar mi historia.

Alan: [negando] No lo sabemos. Pero... si Vorak es consistente con su patrón... no le hará daño físico. La usará como cebo, para que aprendas una lección y recuerdes cada día que él tiene control.

Emro: [suavemente] Pero hijo... ahora mismo... no hay nada que puedas hacer por ella. Estás encadenado en el fondo del Pozo. Solo puedes... sobrevivir y esperar.

Kael: [nervioso] No puedo esperar. Ella está sola, asustada, y yo... yo prometí...

Alan se acercó a su hijo, y poniéndole la mano sobre su hombro.

Alan: Sé lo que es prometer y no poder cumplir. Prometí a tu madre que te cuidaría. Que te vería crecer. Que te enseñaría quién eras. Y pasé veintidós años sin poderlo cumplir. Pero ahora estás aquí y puedo contarte. Puedo darte algo que Vorak nunca pudo. Verdad.

Kael: [mirándolo a través de lágrimas] ¿Qué verdad?

Alan: [sonriendo] Que eres hijo de un amor real.

No de una mentira ni de manipulación. Tu madre era Illana nos amábamos genuinamente.

Construimos planes de futuro juntos. Íbamos a criar a nuestro hijo en mundo nuevo.

Y cuando ese mundo murió... cuando la erupción llegó...

hicimos lo imposible por salvarte. [pausa] Ella se sacrificó para que tú vivieras.

Kael: [sollozando ahora] No merecía esto...

Alan: [abrazándolo] Nadie merece esto. Pero estamos aquí, juntos, por primera vez en treinta años. Y eso... eso es algo que Vorak no puede quitarnos.

Tras ese momento tierno y con Kael todavía limpiándose las lágrimas, Emro, que parecía un niño con zapatos nuevos, intervino.

Emro: [entusiasmado] ¿Sabes qué creo que necesitas ahora?

Kael: ¿Qué?

Emro: [sonriendo,] Música.

Emro levantó la radio y presionó PLAY.

♪ You know the day destroy the night... ♪

Y la música llenó el Pozo de nuevo, por segunda vez en ese día y esta vez... Kael escuchó, realmente escuchó.

♪ You know the day destroy the night... Night divides the day Tried to run Tried to hide Break on through to the other side Break on through to the other side Break on through to the other side ♪

Y algo dentro de él... algo que había estado apretado tenso y roto… se aflojó. Aquellos ancianos decrépitos vivían con más libertad de mente y de acciones que en cualquier lugar de la colonia.

¿Pero cómo era posible que pudiesen hacer sonar ese aparato desde el Pozo Oscuro?

Había tantas cosas que Kael no entendía, y, sobre todo, que devoraban internamente su conciencia. Al fin y al cabo, era difícil para él escapar de la túnica gris del Halcón para asumir que todo lo que ha hecho y vivido hasta ahora era un error, una mentira.

Kael: [relajado] Me siento... tranquilo, como si pudiese hacer cualquier cosa aquí.

Alan: [sonriendo] Eso es porque así es. [pausa] Aquí abajo, en el lugar más bajo de la montaña, donde no tienes nada... eres más libre que nunca has sido arriba.

Jassim: [añadiendo] Porque ya no tienes que fingir. Ya no tienes que ser Jefe de Guardia. Ya no tienes que servir sistema que te destruye. Aquí puedes ser solo... Kael, un simple y sencillo ser humano.

Kael: [cerrando ojos, dejando que la música lo lavara] Humano.

Sí. [pausa] Por primera vez en mi vida...

me siento humano. Hamso, lo vio, sé que lo vio, él no sabía que era eso, no podía saberlo, nunca lo vio antes…

pero lo supo dibujar… el Sol, lo dibujó en el barro, lo vi cuando lo encontré.

No supe cómo reaccionar… ahora ya sí sé… ¡Sé lo que tengo que hacer!

Y los cuatro se quedaron juntos, padre e hijo reunidos después de treinta años, un ingeniero abandonado y un viejo músico que habían encontrado familia en el infierno, en el fondo del Pozo, donde paradójicamente, por primera vez Kael era libre.