Capítulo 17. Un halcón en la oscuridad #2
Kael: [enloquecido] ¡ERES UN MONSTRUO! ¡MENTISTE DURANTE TREINTA AÑOS! ¡ME ROBASTE A MI PADRE! ¡ME ROBASTE A AMARA! ¡LO ROBASTE TODO!
Se lanzó directo a Vorak con las manos extendidas, buscando su cuello, su venganza, buscando cualquier cosa que doliera tanto como a él le dolía el pecho. Pero los Guardias fueron más rápidos, tres lo agarraron y lo sujetaron.
Kael: [luchando, gritando] ¡SUÉLTENME! ¡VORAK! ¡COBARDE! ¡TIRANO! ¡TE VOY A… !
Vorak levantó la mano y con un gesto simple y sencillo, ordenó su final. Uno de los Guardias golpeó a Kael en la base del cráneo con su bastón, y todo se volvió negro.
Nivel I-Oeste-12 — horas después...
Amara estaba sentada en una silla de madera.
Tenía las manos atadas detrás de la espalda, con una mordaza en la boca y los ojos vendados.
No podía ver, ni podía hablar, tan solo podía escuchar, y escuchaba una voz que conocía pero que nunca había escuchado así.
Era una voz monótona, sin inflexión, pero con rabia debajo, rabia fría y calculada.
Kabil caminaba con pasos medidos alrededor de ella, simulando a un tiburón cuando rodea a su presa justo antes de atacar.
Kabil: [con frialdad camuflando rabia] Reproductora 007, ¿Amara verdad? Marca asignada a los trece. Padres muertos, sin familia. Sin valor excepto tu útero. [pausa] Y aun así... aun así conseguiste hacer algo que nadie más ha logrado en treinta años.
Dejó pasar el silencio para que la muchacha pudiese asimilar la situación.
Kabil: [continuando] Conseguiste que el Jefe de la Guardia Gris olvidara quién es. Conseguiste que solicitara asignación única, violación directa del protocolo. Conseguiste que enloqueciera, que rompiera con el orden. Que se volviera... [buscando palabra] … una grieta.
Amara intentó hablar a través de la mordaza, pero era imposible.
Kabil: [ignorándola] No. No hables. Solo escucha. [pausa] Porque necesitas entender algo. Las mujeres... las mujeres siempre destruyen proyectos con su forma de jugar con los hombres. Destruyen a través de emociones. Embrujan a hombres valiosos... con sonrisas, con promesas vacías.
Pasos más cercanos.
Kabil: [más bajo] Jassim era el hombre más brillante que conocí, un ingeniero visionario que ayudó a construir este lugar. Era perfecto, funcional y valioso. Y luego conoció a una mujer. Malik.
Kabil: [recordando] Yo tenía once años cuando lo vi cambiar. Jassim era mi mentor, mi amigo. Me enseñaba matemáticas, ingeniería, me mostraba cómo funcionaba el mundo. [pausa] Y luego ella apareció.
Kabil: [respirando más fuerte] Y desde ese día...
desde ese maldito día... Jassim cambió. Ya no era mi mentor.
Era... de ella, su tiempo era de ella, sus pensamientos eran de ella.
Incluso cuando estábamos trabajando, su mente estaba con Malik.
[pausa] Ella lo destruyó. Lo convirtió en algo menos de lo que era.
Kabil: [volviendo a voz monótona, controlada] Igual que tú estás destruyendo a Kael. [pausa] Él era perfecto. Soldado ideal, el Jefe de Guardia impecable que mantenía el orden, que ejecutaba el protocolo a la perfección. Era... confiable.
Kabil: Y luego tú. Una noche contigo y solicita asignación única. Rompe el protocolo de treinta años. Se vuelve impredecible, se convierte en una variable no calculada. [pausa] un error en mi sistema.
Se acercó más, realmente odiaba todo lo que generó Amara en el corazón de Kael, una vez más veía reflejadas las mismas emociones, las mismas grietas y errores que le persiguieron en su pasado y que ahora amenazaban su proyecto.
Kabil: [susurro frío] Las mujeres nublan las mentes de hombres valiosos. Los convierten en algo emocional. Irracional. Inútil. [pausa] Y mi proyecto, mi experimento de treinta años, no puede permitir eso.
Kabil: [alejándose] Así que esto termina aquí. Kael aprenderá. Como Jassim aprendió. Como todos aprenden eventualmente. Que las emociones son debilidad y que el sistema está por encima de todo. Que unidades como tú... son solo funciones, sin emociones, solo funciones.
Kabil se alejó de ella, tras soltar su soliloquio de ira y se dirigió hacia la puerta. Mientras Amara, seguía intentando entender la gravedad de su asunto con Kael, tan solo quería poder verlo otra vez…
Kabil: [antes de salir] Permanecerás aquí hasta que Vorak decida qué hacer contigo. Y Kael... Kael aprenderá a olvidarte. [pausa] O será destruido, como Jassim casi fue destruido, igual que todos los hombres que permiten que mujeres los embrujen.
La puerta se cerró y Amara se quedó sola, en la oscuridad, atada y amordazada.
Sola con pensamientos aterradores. ¿Dónde estaba Kael?
¿Qué le habían hecho? ¿Qué le harían a ella?
, y lágrimas empaparon la venda sobre sus ojos.
Porque por primera vez en días, desde que Kael la había prometido, se sentía completamente desesperanzada.
El Pozo Oscuro — horas después
Oscuridad, calor y olor. Esas fueron las primeras tres sensaciones que Kael experimentó
Oscuridad tan profunda que dolía. Calor húmedo que se pegaba a piel como aceite. Olor a azufre, carbón, sudor concentrado, humanidad en su punto de quiebre.
Intentó moverse, pero no pudo porque cadenas de metal alrededor de sus tobillos y muñecas se lo impedían, estaban fijadas a la roca, como si pudiese escapar de aquel lugar…
Abrió los ojos y solo puedo apreciar cuatro luces anaranjadas flotando en la oscuridad como fantasmas, que le susurraban su nombre. Figuras encorvadas y esqueléticas que se movían como sombras.
El dolor en la cabeza aún perduraba y el mareo junto con la sensación de querer vomitar su alma.
Kael: [mareado] ¿Dónde...?
Voz Desde La Oscuridad: [suave, amable] Bienvenido al fondo del mundo. Una figura se acercó, iluminada por la tenue luz de un brasero cercano. Era un hombre viejo, esquelético con cabello blanco y barba descuidada y con ojos azul grisáceo, extraordinariamente claros, como los suyos.
Alan estaba sentado ya un par de horas junto a Kael, mirándolo, no podía hacer otra cosa.
Había soñado con este momento durante miles de noches, y estaba sucediendo, no como él hubiese querido, pero allí estaba él, su hijo.
Quería abrazarlo, besarlo, llorar y contarle, pedirle perdón…
pero no podía. Ni siquiera sabía si Kael lo entendería.
Como bien le dijo Jassim, este hombre distaba mucho del niño que le quitaron.
Kael luchaba por asimilar lo ocurrido, en su cabeza muchas hipótesis para un solo destino. Empezó a entender lo ocurrido, le habían degradado, y aquel horrible lugar que olía a muerte, no podría ser otro lugar que el Pozo Oscuro.
Kael: [procesando, memoria regresando] Tú... tú estabas en el túnel, cuando encontré a Hamso. [pausa] Los dejé ir. Pensé que eran extractores, pero… eras tú y...
Desde la izquierda, apareciendo en escena, pero guardando más las distancias con Kael, Jassim se acercó. Con sesenta y seis años y encorvado por el Pozo, pero sus ojos todavía estaban afilados, aún era reconocible.
Jassim: [voz baja] Y yo.
Kael: [reconociéndolo] Jassim, el ingeniero. Vorak… te degradó hace meses.
Jassim: [asintiendo] Porque cuestioné el programa genético. Porque le dije a Kabil que estaba jugando a ser Dios. [pausa] Y los dioses no toleran la herejía.
Tercera Voz: [más suave, musical] Y yo solo soy el viejo loco que toca música.
Emro apareció, al otro lado de Kael, estaba casi ciego debido a tantos años en el Pozo, pero aún sonreía.
Emro: Aunque ahora tengo música real de nuevo. Gracias a Hamso. [sosteniendo el radio Sony] ¿Quieres escuchar?
Kael miraba a su alrededor tratando de reconocer donde se encontraba, ¡esto tenía que ser un sueño! Y empezó a fijarse en personas, gentes que él mismo había conocido, gentes para las que él mismo firmó sus traslados aquí.
Entonces se detuvo en Alan, esos ojos, no existían en toda la montaña otros iguales.
Kael: [concentrándose] El Pozo. Estoy en el Pozo. Y tú... tú eres Alan…Vorak... me dijo que eras...
Alan: [interrumpiendo gentilmente] Tu padre. Sí. [pausa] He esperado treinta años para decírtelo.
Por fin Alan entendió que aquel era el momento que estaba esperando durante más 20 años, y ese saco de huesos que apestaba a inframundo, llorando como un colegial, abrazó al gran Halcón en la oscuridad.
Kael: [asombrado] Illana... mi madre... murió dándome a luz.
Alan: [asintiendo, lágrimas en ojos] Sí. Era la mujer más hermosa que existió. Cabello rubio como el Sol, sus ojos azules como el cielo de verano y una sonrisa… que hacía que el mundo pareciera menos oscuro. [pausa] Y te amaba, antes de conocerte, antes de verte, ella ya te amaba.
Kael: [cerrando ojos] Vorak me dijo que le usó. Que lo sedujo para conseguir billetes al búnker.
Alan: [enfadado] Vorak miente. Illana lo conoció, sí. Le pidió ayuda, sí. Pero nunca... le prometió amor. Nunca se acostó con él. Eso fue fantasía de Vorak. Obsesión que construyó en su cabeza porque no podía aceptar que ella me amaba a mí.
Jassim: [añadiendo] Vorak siempre reescribe la historia. Siempre lo ha hecho. Cuando la realidad no coincide con la narrativa que necesita... la cambia en su cabeza hasta que cree su propia versión.
Kael: [abriendo ojos] Pero ella murió, y él me crió.
Alan: [asintiendo] Sí. Y durante seis años...
durante seis años te vi crecer desde la distancia.
Trabajando en la construcción del Nivel I.
Viéndote caminar con Vorak, aprendiendo a hablar, a correr.
[pausa, voz quebrada] Y no podía acercarme porque Vorak lo prohibió, dijo que si te hablaba alguna vez... te mataría.
Kael: [susurro horrorizado] ¿Qué?