La Revolución Amarilla Capítulo 16. El ángel caído #3
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Capítulo 16. El ángel caído #3

Y Magnus... Magnus salió de su módulo, desconcertado, casi atropellado por la multitud y a medio colocarse su túnica para taparse por completo. Era demasiado pronto, estaba empezando su ritual diario, cuando vio el Sol.

Escuchó la música.

♪ I found an island in your arms Country in your eyes Arms that chain us Eyes that lied Break on through to the other side Break on through to the other side Break on through yeah, all right ♪

Y entonces fue cuando algo se rompió dentro de él, o se reparó, o ambas cosas. Magnus caminó hacia el foro, allí se congregaban casi todos los Custodios, apilándose en círculos en torno a aquello, se arrodillaban y clamaban como si fuese la señal que esperaban.

Hacía treinta años que no veía algo tan real en esa montaña.

Al agacharse y tocar la tiza amarilla, el pigmento impregnó sus manos, cubriendo el gris de sus dedos.

Se restregó el color por la cara y la cabeza, se despojó de la túnica y recuperó su esencia: el hombre que lideraba masas con su sola presencia, sin necesidad de capuchas.

Mientras todos se arrodillaban y rezaban lo que sabían, Magnus entró al Salón del Consejo y se dirigió lo más rápido que podía hacia las escaleras de la Torre. Cada peldaño que subía iba mirando por los huecos de la Torre y cada vez podía ver más grande aquel Sol.

Cuando por fin llegó al final de la Torre, se asomó por la última ventana, donde se fijaba el altavoz de las plegarias. Y allí estaba, era espléndido, era totalmente amarillo y cerró los ojos, y la música no paraba de sonar

♪ Gate is straight Deep and wide Break on through to the other side Break on through to the other side Break on through, break on through Break on through, break on through ♪

Y recordó la motivación que le llevó a convertirse en político, en querer ayudar a los demás, pero, sobre todo, la energía que se desprendía al vencer en cada debate.

Él era un hombre lleno de confianza y de pasión, ¿cómo se había convertido en esto?

Ahora era aquello contra lo que siempre luchó, era un cacique de masas grises, y sintió vergüenza a la par de ira consigo mismo, y decepción y se acordó de la gente que le apoyó y que ya no existían.

Y entonces la vio, era Alice y su hijo, corriendo hacia él para abrazarle, sonriendo y danzando al son de la música, y Magnus, simplemente, se dejó llevar hacia ellos.

Y se abalanzó solo unos centímetros para tocarlos, pero fue suficiente para notar que volaba, que ya no le pesaban los pies y que era libre.

Y cayó. Y voló. Cuatro pisos, tres segundos de caída libre. Durante los cuales Magnus no sintió, miedo, sino paz. No arrepentimiento, sino alivio. No desesperación, sino esperanza.

CRASH.

Impactó justo en el centro del sol amarillo rompiendo su cráneo contra la piedra. Su cuerpo encorvado finalmente quedó recto, con los brazos extendidos como alas, su túnica gris extendiéndose, y su sangre roja mezclándose con el amarillo de la tiza.

Los Custodios gritaron, se apartaron, pero no podían apartar los ojos del ángel caído en el centro del Sol. Por primera vez en veinticuatro años Magnus sonreía.

Laboratorio de Kabil — 05:51 horas

Kabil estaba frente a los monitores, doce pantallas, de las que solo nueve funcionaban, y en las nueve que funcionaban...solo se mostraba Caos y más caos. Kabil no veía los soles, porque Torbe los había pintado en puntos ciegos, en lugares que Jassim conocía y que las cámaras no capturaban.

Kabil: [para sí mismo, voz subiendo] ¿Qué...? ¿Qué están mirando? [tocando monitores] ¿Qué ven que yo no veo?

Ajustó gafas compulsivamente una y otra vez sin entender absolutamente nada.

Kabil: [caminando entre monitores] Variables... múltiples variables simultáneas... Monitor 4, Kael se mueve... hacia Nivel I... ¿por qué? [monitor 2] Extractores se arrodillan... ¿ante qué? [monitor 3] Custodios gritan... ¿de qué?

La música continuaba filtrada por conductos y llegando incluso a su laboratorio.

♪ You know the day destroy the night... ♪

Kabil: [alterado] ¡La música de nuevo! ¿Cómo? ¿De dónde? [pausa] ¿Quién? ¿Quién...?

Monitor 3 mostró algo nuevo, era un cuerpo en el Foro al que los Custodios rodeaban, con sangre visible incluso para la calidad baja de la cámara.

Kabil: [acercándose a pantalla] ¿Qué es eso? [zoom mental, sin zoom técnico] Alguien cayó... o saltó... [procesando] Desde la Torre. [pausa] ¿Quién?

No podía ver rostro desde el ángulo de cámara, pero podía ver una túnica gris, de un custodio muerto en mitad del Foro.

Kabil: [histérico] Suicidio. En el momento de caos máximo. Correlación o causalidad. [pausa] ¿Qué vieron? ¿Qué escucharon? ¿Qué los hace actuar así?

De repente el monitor 4, Kael ya no estaba en Balcón, había salido de cámara, hacia Nivel I.

Kabil: [comprendiendo] Va hacia Vorak. [pausa] Por Amara, por el Código negro ejecutado esta noche. [pausa, procesando] Kael lo descubrió. [pausa más larga] Y ahora va a confrontar.

Se quedó mirando pantalla vacía donde Kael había estado, este era un error que habría sido completamente evitable, ahora tenía que sostener la tormenta.

* * *

Escalera Nivel II a Nivel I — 05:54 horas

Kael subía corriendo, como alma que lleva el diablo, sediento y cargado de ira, y esta vez tenía un punto en concreto hacia dónde dirigirla. Llevaba su bastón de metal en mano derecha y un escudo de ira en la mano izquierda.

Al llegar al Nivel I pudo ver a los Custodios corriendo hacia Foro y el sol gigante en el suelo, entendió que esto era algo orquestado, pero ahora mismo no tenía la cabeza para hipótesis...

Vio el cuerpo en el centro, pero ni aun así se detuvo su corazón que lo llevaba en volandas hacia Amara. Su destino, hacia los módulos habitacionales. Hacia Nivel I-Este-04. Hacia Vorak.

Dante: [desde atrás, corriendo para alcanzarlo] ¡Señor! ¡Espere!

Kael: [sin detenerse, sin girarse] Apártate, Dante.

Dante: [alcanzándolo, agarrando brazo] Señor, no puede...si confronta a Vorak así... le degradará... o peor...

Kael: [deteniéndose bruscamente, girándose, ojos ardiendo] ¿Peor? [risa amarga] ¿Qué es peor que esto? ¿Qué ser traicionado por el hombre que me crió? ¿Que perder lo único que importaba? [apartando brazo de Dante] Ya no tengo nada que perder. Así que apártate o únete, pero no me detengas.

Dante lo soltó porque no podía y en el fondo no quería sostenerlo, y Kael continuó hacia la confrontación que rompería todo, o repararía todo, o quizás ambas cosas.

Y detrás de él, la música continuaba, los soles brillaban y toda la montaña...

no, toda la maldita montaña... despertaba a base de color y música.