Capítulo 16. El ángel caído #2
Únicamente dos horas en su litera y ahora...estaba de pie en el borde del Balcón mirando hacia Nivel II abajo, con la sensación terrible de que algo había pasado, pero sin saber qué.
Voz desde atrás:
Guardia: [joven, nervioso] Señor. Hay... hay alguien aquí que insiste en verlo.
Kael: [sin girarse] ¿Quién?
Guardia: [dubitativo] Una Recolectora, una mujer vieja. Dice que tiene algo suyo. Los otros Guardias intentaron echarla, pero... ella insiste, dice que es urgente.
Kael se giró, visiblemente molesto, no existía nada ahora mismo tan importante como para que su atención se desviase del Internado.
Kael: [impaciente] ¿Qué quiere?
Guardia: [vacilando] No lo dice. Solo... [mostrando mano] tiene esto.
En la palma del Guardia, la Insignia de una línea negra en metal plateado. La que le había dejado a Amara. El mundo se detuvo.
Kael: [nervioso] ¿Dónde la consiguió?
Guardia: Dice que la encontró. Que... que tiene que dársela en persona.
El silencio se cortaba entre el guardia y el Halcón, hasta el punto de que se mostraba incómodo.
Kael: [visiblemente descolocado] Tráela.
Oñara se acercó caminando con esa seguridad de quien navega en la oscuridad sin necesitar ojos mientras los Guardias la miraban con desconfianza y se apartaban a su paso. La anciana llegó al borde del Balcón donde Kael estaba, mirándola con recelo, con desconfianza e intriga.
Oñara: [sin temor] Jefe de la Guardia Gris. ¡¡El Gran Halcón que protege la colonia!!
Kael: [girándose completamente, mirándola] ¿Quién eres?
Oñara: [sonrisa pequeña] Nadie importante. Solo una vieja ciega que recoge agua. [pausa] Y que ve cosas que otros no ven.
Kael: [extendiendo mano] Mi insignia.
Oñara: [sin moverse] Primero escucha. Luego decides si la quieres de vuelta.
Kael apretó mandíbula, pero asintió.
Kael: [tono firme] Habla.
Oñara se acercó al borde del Balcón, mirando hacia abajo como si pudiera ver.
Oñara: [destapándose ligeramente la cara] Esta noche, sombras oscuras recorrieron la montaña. Dos sombras con botas negras y capas grises. Bajaron del Balcón a las dos de la madrugada. Fueron al Internado. [pausa] Y salieron con un tesoro.
Kael: [tenso] ¿Qué tesoro?
Oñara: [girándose hacia él] Una muchacha joven, vestía túnica blanca. Un largo cabello negro y… tatuada en el antebrazo 007. [pausa] Tu tesoro, Halcón.
Kael dejó de respirar, no podía ser verdad, solo se durmió dos horas, le habían traicionado desde dentro, no existía otra opción.
Kael: [susurro] Amara...
Oñara: [asintiendo] La llevaron arriba. Al Nivel I. Código negro. [pausa] Y en el camino, ella dejó rastro. [sacando insignia, extendiéndola] Esto, para que supieras, o simplemente para olvidarte… no lo sé, solo soy una ciega.
Kael tomó la insignia clavado en el suelo del Balcón, mirándola como si fuera la evidencia de un crimen.
Kael: [quebrándose] ¿Cuándo?
Oñara: Hace tres horas. Quizás menos. [pausa] La llevaron al Nivel I. Pero... ¿cuántas personas en Nivel I tienen autoridad para un código negro?
Kael cerró los ojos comprendiendo. Vorak… su padre, el que le había dado todo, ahora le había quitado lo único que le importaba.
Kael: [abriendo ojos, lágrimas de rabia contenida brillando] ¿Por qué me dices esto?
Oñara: [sonrisa triste] Porque alguien tiene que empujar, gran Halcón. Y tú... tú tienes razón para empujar más fuerte que nadie. Tu tesoro está arriba. En una jaula que no merece. [pausa] ¿Qué vas a hacer?
Él miraba la insignia y la apretaba en su puño, tan fuerte que casi la funde.
Kael: [con impotencia y rabia] No lo sé.
Oñara: [tocando su brazo brevemente] Sí lo sabes. Solo tienes miedo de admitirlo. [pausa] Pero el miedo es bueno. Significa que todavía eres humano. [retirándose] Úsalo, Halcón, usa esa humanidad y rompe la jaula.
Se alejó, desapareció en las sombras dejando a Kael solo con su insignia en la mano, con la verdad en su corazón y con una decisión implacable formándose.
Balcón de la Guardia — 05:22 horas
Kael caminó directamente hacia las literas, buscando bruscamente con ojos que ardían, hasta que encontró a Dante. Litera 47, durmiendo, o fingiendo dormir, Kael le agarra de una pierna y le baja al suelo de un tirón. Dante que esperaba la reacción, consigue amortiguar el golpe con su almohada.
Kael: [enfurecido] Dante. Levántate.
Dante se sentó rápidamente en su cama, nunca había visto a su jefe así, no era el Kael pragmático y justo, estaba enervado.
Dante: [sentado en la litera] Señor, yo...
Kael: [interrumpiendo] ¿Dónde estabas a las dos de la madrugada?
La tensión iba en aumento a medida que el resto de los guardias se iban percatando de la situación. Marco también se había unido a Dante, ambos sabían que esto llegaría solo que no esperaban que fuera tan pronto.
Dante: [después de pausa larga] Cumpliendo órdenes, señor.
Kael: [acercándose, amenazante] ¿Qué órdenes?
Dante: [mirando alrededor, viendo que otros guardias despertaban, observaban] Señor, quizás deberíamos hablar en privado...
Kael: [gritando ahora] ¡Aquí! ¡Ahora! ¿Qué órdenes?
Marco: [interviniendo] Código negro, señor. Del Comandante Vorak.
Todo el Balcón se quedó quieto. Trescientos cincuenta Guardias ahora completamente despiertos y atentos.
Kael: ¿Código negro? ¿De qué?
Dante: [respirando hondo] Traslado de Reproductora 007. [pausa] A módulo en Nivel I. Asignación directa y permanente.
Kael se destensó ligeramente, comprendió que esos dos jóvenes no tenían otra opción, y que se estaba excediendo con ellos.
Kael: [tono frío] ¿A quién?
Dante: [mirando al suelo] El código no especificaba nombre señor, solo... módulo Nivel I-Este-04.
Kael: [procesando] Ese es... [comprendiendo]
Kael retrocedió. Ese módulo, solo era utilizado por una persona en toda la colonia, era un módulo que estaba vacío siempre, pero algunas veces mantenía escolta, y era porque su dueño estaba de visita… el Comandante.
Como si le hubieran golpeado, su padre, su mentor y el hombre que le había criado. Le había traicionado. Había tomado a Amara mientras él dormía, como un vulgar ladrón.
Las piernas de Kael fallaron, pero le dejaron salir del barracón y dirigirse hacia el borde del Balcón. Cayó de rodillas con sus manos en puños contra el suelo de metal, golpeando una vez y dos veces y tres veces.
CLANG. CLANG. CLANG.
Dante: [acercándose rápidamente, quitándose capa gris] Señor... [cubriéndolo con capa] la gente está mirando...
Pero Kael no escuchaba, solo sentía rabia, dolor, traición e impotencia y entonces...
05:47 horas
La música comenzó.
♪ You know the day destroy the night
Night divides the day Tried to run Tried to hide Break on through to the other side Break on through to the other side Break on through to the other side... ♪
De nuevo esa música que alteraba los sentidos y las emociones, desde todas partes con volumen al máximo y simultáneamente. El murmullo de toda la montaña levantándose, esta vez sonaba al despertar no al anochecer y todos salían de su sueño al ritmo de ese sonido que activaba sus cuerpos y mentes.
Pero esta vez, había algo más…
-DANTE: [titubeando] Señor… ¿qué es eso? mirando hacia abajo del balcón en dirección al Nivel II.
Kael, levantó la mirada despacio y miró hacia el fondo, hacia abajo…
- KAEL: [entrecortado] pe … pero qué demonios!
Era un gran círculo pintado en la pared de roca que había al fondo del Nivel II, en la pared de los invernaderos y los huertos verticales de las grietas…
pero era especial, ninguno podía describirlo, era algo que jamás habían contemplado, y no por el símbolo, una especie de circulo con líneas perpendiculares que parecían brotar de él.
Lo que no podían explicar, era el color, era intenso, brillante, evocador, inspiraba energía.
Entonces Kael lo entendió todo, ese símbolo, era un Sol, el mismo Sol que dibujó Hamso en el barro, estaba aquí, ¡era un fantasma!
¿Quién podría haber pintado eso? Hamso estaba muerto, ¿alguien más había visto el Sol?
¿Qué le estaban ocultando Vorak y Kabil?
Kael estaba completamente reseteado.
Mientras tanto, las gentes se congregaron enfrente mirándolo perplejas, los hijos de la montaña no sabían cómo describir lo que estaban viendo en medio de ese gris eterno…
y los que quedaban de los primeros habitantes, simplemente, lloraban sin poder sujetar su corazón que se encogía entre dolor, pena y emoción.
-RECOLECTOR MAYOR: [de rodillas y emocionado] es el SOL [gritaba] UN SOL GIGANTE.
Dos metros de diámetro, amarillo brillante, con diez rayos que se extendían dramáticamente.
Y debajo, una firma
ϕA
En el Nivel III, de modo similar al Nivel II, otro gran Sol había aparecido en la pared donde se apostaban las cámaras de Kabil, justo en medio, enfrente de la bocana de los doce túneles, como una recepción a los extractores que vengan de las doce bocas.
Y los extractores, mudos, ya no tienen hambre, no estaban cansados, ahora solo querían mover sus huesudos cuerpos al son del ritmo endiablado del órgano mientras observan ese enorme Sol que los acogía.
Ningún lugar de esta montaña se iba a librar del fantasma amarillo, y el Nivel I no iba a ser excluido de su obra. En el Foro, justo en medio, en el suelo, donde los ojos de Brujo no llegan porque observan las puertas del Consejo, pintado durante la noche mientras los Custodios dormían.
Un Sol masivo, tres metros de diámetro, era imposible de ignorar, visible desde Torre del Consejo, desde todos los módulos habitacionales, desde todas partes. Y la gente lo vio.
Los Custodios salían de sus módulos apresurados, se dirigían hacia el foro donde les esperaba para juzgarlos por sus pecados el que se fue, el que murió. Un gran Sol de amarillo tiza, en el lugar donde se tomaban decisiones, donde se recitaba Dogma.
Custodio Amir: [cayendo de rodillas] Es señal... señal divina...
Otros dijeron: [uniéndose, arrodillándose] El Sol... el símbolo sagrado...
Elena: [llorando] Treinta años... treinta años de gris... y ahora esto...