Capítulo 14. El ruido
El ruido
Desde el Pozo nosotros no teníamos capacidad ninguna de poder saber qué estaba ocurriendo, pero era obvio que aquel descubrimiento había agitado el avispero.
Los guardias estaban encima de nosotros como hacía tiempo que no ocurría, nos habían hecho redoblar turnos y estábamos agotados, francamente no sé qué objetivo tenían exigiendo más producción aquí abajo, nosotros ya teníamos suficiente con sobrevivir aquí día tras día como para tener objetivos de producción.
La situación era tan asfixiante que apenas había podido volver a hablar con Jassim sobre nuestro gran hallazgo, no había podido volver a escaquearme a mi cámara a revisar los regalos que nos trajo Hamso.
Pero el recuerdo de aquel día rebotaba en mi cabeza a cada palada de carbón que cargaba en las carretas, la emoción, la vida, y esos ojos, esa mirada, había visto por fin a Kael.
Sé que Jassim me contó que ese hombre no podía ser mi hijo, que 30 años de adoctrinamiento y dogma de acero lo habían transformado en un ser sin alma.
Pero eso no pudo evitar que notase algo especial al verlo, algo brilló en sus ojos grises, ¡iguales a los míos!
, estaba seguro de que él también lo había notado.
En mi cabeza imaginaba mil veces que él sabía quién era yo y que me abrazaba, era todo lo que necesitaba para poder olvidar aquella oscuridad y los trabajos doblando turnos.
Me pregunto por qué no nos arrestó en ese momento, ¿qué le tenía tan abatido?
Al verlo, no me pareció que encajase con la descripción cruel y sin alma que Jassim me dio sobre él. Más bien, me pareció que estaba atormentado, quizás conoció a Hamso, él fue un Guardia Gris también...
Me hubiera gustado poder abrazarlo.
Alan y Jassim, llevaban semanas sin volver a hablar, habían sido ubicados a distintas vetas del Pozo y ambos estaban ansiosos por poder volver a la cámara de Alan.
Jassim, observaba todos los movimientos que se estaban realizando, sabía que eran operaciones de custodia, como las llamaba Vorak, y se ejecutaban cuando quería matizar su control sobre la colonia.
Ocasiones en que había poca comida o esperaba algún cambio que pudiese afectar al orden de la montaña.
¿Pero hasta qué punto preocupaba la llegada de Hamso a los Custodios y a Vorak?
Kabil ya les habría explicado y documentado de cinco modos distintos que el exterior aún no era habitable, por lo que no entendía tanto revuelo.
¿O sería que no estaban tan seguros de sus cálculos?
Él había estado más lejos que nunca en ese túnel y se moría por volver.
La curiosidad de ingeniero por descubrir la matemática y el origen de las cosas le hacía dar mil vueltas sobre varias hipótesis que justificasen el origen de la brisa que recorría el túnel 12, sobre todo a esa altura a la que llegaron Alan y él.
Es cierto, que Hamso murió por la radiación o por la ceniza volcánica respirada durante los días que estuvo fuera, pero también es cierto que aguantó con vida más tiempo de lo normal y que probablemente también estuviese altamente deshidratado y hambriento.
¿Pudiera ser que las condiciones afuera no fuesen tan radicales como habían calculado?
Necesitaba volver a ese punto del túnel 12…
Cuando de repente,
Boomb, boomb boomb…
Tres estruendos en el Nivel III, encogieron la tranquilidad del Pozo, las carretas se cayeron vertiendo el carbón recogido de la mañana, y más de uno se tiró al suelo esperando que la caverna se les cayera encima.
Alan estaba cerca de Emro en ese momento, que pareció no escuchar nada, como de costumbre, estaba escuchando su mundo interior y no se percató de los estruendos.
Alan lo agarró y lo aguantó junto a la pared de roca por si había algún desprendimiento.
Jassim se mantuvo inmóvil.
Jassim: [observando hacia arriba] son voladuras, ¿están excavando un nuevo túnel?
Conocía esas explosiones, las había programado él mismo cientos de veces cuando abrieron los túneles del Nivel III y cuando ampliaron la zona.
Alan: [sobrecogido y sujetando a Emro] ¡Se nos cae la caverna encima! ¡Jassim ponte a cubierto!
Jassim: [murmurando] ¿Pero por qué motivo querrían abrir un nuevo túnel?
Las voladuras no se volvieron a oír, Jassim permanecía quieto tratando de escuchar hasta el más mínimo detalle, como si pudiese convertirse en un murciélago y volar hasta allí arriba a ver qué ocurría.
Pero lo que se escuchaba era sonido de palas, paladas y más paladas de los extractores del Nivel III.
Jassim: [sobresaltado] ¡No están abriendo un túnel nuevo! ¡Lo están tapando!
Alan y Emro, observaban a Jassim cómo hablaba solo y divagaba por los braseros del Pozo como buscando algo más de luz para observar qué ocurría 25 metros más arriba.
Alan: [gritando en susurro] Jassim, Jassim, ¿qué demonios pasa arriba?
El ingeniero se acercó despacio, dubitativo, pero completamente seguro de lo que estaba sucediendo.
Jassim: [pensativo] ¡Lo están cerrando, Alan están cerrando el túnel 12!, las explosiones no eran para abrir otra boca, eran para conseguir roca y poder tapar el túnel 12 definitivamente.
Es una medida que sin duda sería popular entre el asentamiento del Nivel III y el Nivel II, todo el mundo odiaba el túnel por donde se decía que susurraba La Magna.
Pero Jassim sabía que detrás de aquella medida había algo más, algo que preocupaba a Kabil y a Vorak…
Alan: [sorprendido] ¿Pero por qué lo cierran?
, ¡tú lo viste! Corría aire por ese túnel, había circulación, era un aire más puro que cualquier cosa que se respire aquí dentro.
Ese túnel viene del exterior, Hamso lo confirmó, ese fue su sacrificio, ¡eso fue lo que quiso mostrar a todos!
Por eso dio la vuelta a toda la montaña, para volver por esa boca y demostrar que se podía salir.
Jassim: [gesto de resignación] Por eso lo hacen amigo, temen que se corra el rumor de la hazaña de Hamso, este sistema no permite el hueco a los mártires.
No quieren que nadie se adentre, porque sería como abrir un pasillo en el laberinto de ratas de Kabil, y esa opción, esa variable, lo que pueda hacer la gente si descubren que Hamso volvió, es impredecible y es un riesgo que Vorak no quiere correr. Por eso lo cierran Alan.
Alan: [visiblemente enfadado] ¡No lo podemos permitir! ¡La gente tiene que conocer la verdad!
Jassim: [decepcionado] ¿Y qué sugieres, Alan?, ¿se lo decimos a los guardias? ¿Que nos dejen subir por el montacargas y se lo contamos a todos en el Nivel III?, somos fantasmas aquí abajo.
Alan: [decidido] Pues seamos fantasmas entonces…
Alan aprovechó que los guardias volvían por el montacargas al Nivel III, habían terminado su turno, agarró su pala, y tomó rumbo al túnel donde trabajaba y donde estaba su cámara secreta.
Emro lo siguió, quizá por miedo o porque se le había parado la música, pero le gustó el brillo en los ojos que desprendía Alan.
Jassim, miró a los lados, todos se iban ya a por su ración de la tarde y a descansar, no iba a dejar que Alan fuese solo a la cámara, así que los siguió apresurado.
Alan sostenía una pequeña lamparita de aceite y en la penumbra los tres amigos se adentraron aún más si cabe, en la montaña, caminaron diez minutos hasta que llegaron al lugar donde estaba la hendidura en la que Alan se introduce para mover la roca que daba acceso a su cámara.
Habían llegado jadeando, con la lámpara de aceite de Alan proyectando sombras enloquecidas en las paredes de roca mientras corrían.
Diez minutos de carrera desesperada desde los braseros del Pozo hasta la cámara secreta.
Diez minutos sin que ninguno hablara porque las palabras requerían aliento y el aliento era necesario para moverse.
Hasta Emro, que normalmente se movía como si caminara bajo agua, que tarareaba constantemente melodías que solo él escuchaba, que parecía habitar otro plano de existencia, había corrido, porque algo en los ojos de Alan le había dicho que esto importaba.
Jassim había sido el primero en atravesar la hendidura estrecha que llevaba a la cámara.
Se había deslizado de lado, girando hombros en el ángulo exacto que recordaba de semanas atrás, sintiendo la roca fría y húmeda raspando su túnica raída.
Alan le había seguido, moviéndose con la familiaridad de quien había hecho este viaje 8.
030 veces en veintidós años. Emro había entrado último, ayudado por manos que lo guiaban en la oscuridad porque sus ojos medio ciegos apenas distinguían formas en la penumbra.
Dentro de la cámara, Alan colocó la lámpara en el nicho que conocía sin mirar.
La llama temblorosa iluminó el espacio minúsculo. Dos metros por dos metros. Las paredes cubiertas de marcas. 8.030 líneas verticales agrupadas en conjuntos de cinco. Nombres tallados. Dibujos toscos. Frases en idiomas que se mezclaban.
Y en la pared este, escrito en letras grandes con carbón:
" ESTO NO ES NORMAL. HUBO TIEMPO ANTES. HAbrÁ TIEMPO DESPUÉS ."
Los tres permanecieron de pie, respirando pesadamente, recuperando aliento.
Jassim: [finalmente, voz todavía agitada] Necesitamos... verificar... el túnel 12.
Alan: [asintiendo, ya moviéndose hacia la pared donde sabía estaba la abertura] Por aquí. El pasaje que encontramos... debería conectar...
Se arrodilló palpando la roca con sus manos temblorosas de agotamiento, de anticipación, de miedo.
Encontró el agujero que habían excavado tres semanas antes.
Treinta centímetros de ancho. Oscuridad absoluta del otro lado y acercó la lámpara.
La luz penetró el pasaje estrecho revelando...
el pasaje que excavaron semanas atrás. ¡Seguía aquí!
Con su brisa renovada que erizaba cada centímetro de su cuerpo.
El bloqueo era solo en la boca del túnel 12 arriba en el Nivel III.
No habían sellado las conexiones, ahora, no podrían salir al Nivel III desde allí y eso hizo desvanecerse la esperanza que creció en los últimos días.
Seguían estando presos, entre el Pozo y ahora, el exterior desconcertante al que guiaba el final del túnel 12.
Alan: La cerraron completamente. La entrada visible.