La Revolución Amarilla Capítulo 11. Hallazgo inesperado #4
56%

Capítulo 11. Hallazgo inesperado #4

Alan: [emocionado] Hemos llegado, lo hemos conseguido, ¡hemos salido del Pozo! ¡Podremos sacar a todos de ese horrible lugar!

Jassim: [contenido] Alan, se más prudente, primero de todo necesitamos saber dónde estamos, tenemos que encontrar unas marcas que fui dejando cada veinte metros, si no las vemos, significa que estamos lejos de la entrada del túnel y no nos dará tiempo a encontrar lo que venimos buscando.

Alan: ¡al cuerno! ¡Con lo que nos contó Oñara, salgamos de aquí!

Jassim: [calmando a Alan] No sería buena idea, lo más probable es que no sobreviviéramos, no tengo claro que el exterior sea habitable, ningún explorador ha sobrevivido más de unas semanas desde su regreso, los pocos que han regresado.

La temperatura es gélida, la ceniza lo cubre todo y se mete en tus pulmones hasta que los convierte en piedra, y luego está la radiación, que se pega a tu piel y como una maldición te persigue si consigues sobrevivir al resto de males.

Alan: [abriendo los ojos lo máximo que podía] ¿Y si está cambiando? Tus notas, el aire, es mucho más puro que lo que respira el mismísimo Vorak dentro de su lujoso búnker. ¿Y si Kabil se equivoca?

Jassim: [resignado] Kabil será muchas cosas, pero no suele equivocarse en sus cálculos, créeme, lo conozco bien.

A no ser… que no se esté equivocando, que necesite más tiempo para su maldito experimento, que esté bloqueando la salida al exterior para poder finalizar su proyecto de continuidad genética, su granja de ratas humanas.

Eso sí me pudiera cuadrar, pero necesitamos pruebas.

Está bien, no perdamos más tiempo, yo iré para este lado y tú para el otro lado, andaremos al mismo tiempo veinte pasos cada uno, en ese momento hablaremos, si no se ha encontrado ninguna señal, volveremos a andar otros veinte metros, si en ese momento no vemos nada…

estaremos demasiado lejos de la boca del túnel y nos veremos obligados a volver.

Ambos pusieron espalda contra espalda e iniciaron la cuenta, como si de un duelo se tratase, caminaban paso a paso contándolos simultáneamente en voz alta.

Uno, dos, tres… quince, … dieciocho, ¡¡diecinueve y… veinte!!,

Jassim: ¡¡HAY ALGUNA MARCA!!

Alan: POR AQUÍ NADA… sigamos contando otros veinte.

Uno, dos, tres… quince, … dieciocho, ¡¡diecinueve y… veinte!!,

Jassim: [visiblemente cansado] Por mi lado no hay marcas Alan, me temo que...

Alan: ¡¡LA TENGO!! ¡¡Una MARCA!!

Alan la había encontrado, hoy era su día de suerte, el lado de Alan era el que estaba próximo a la salida de la montaña, Jassim corrió hacia él y se abrazaron.

Jassim: [entusiasmado] ¡Lo tenemos! ¿Vamos a señalizar la salida; este será nuestro secreto Alan, ¿lo entiendes? Podremos entrar y salir a nuestro antojo, pero de momento no podemos contarlo ni mostrarlo, no podemos poner en peligro al resto.

La parte principal de la aventura comenzaba ahora, debían darse prisa en llegar a la bocana del túnel antes que la Guardia Gris, fuera lo que fuese que hubiese llegado del exterior estaba allí esperándolos…

Agotados y aumentando el paso a la velocidad que les permitía su edad y su energía, se fueron aproximando poco a poco, Jassim ya era consciente de donde estaban, iban contando los pasos de veinte en veinte y sabía exactamente por qué parte del túnel estaban caminando.

Tendrían que ser astutos y sigilosos como hobbits, si no querían llamar la atención, aunque eran horas muy tempranas, en la montaña siempre hay muchos ojos, esperaba que Oñara les hiciera trabajo de disuasión en el Nivel III, pero era demasiado suponer.

Se aproximaban al último tramo de 20 metros y la bocana se veía a lo lejos, esta era la parte más peligrosa y Jassim detuvo a Alan que corría como si tuviese cuarenta años. Para Alan este era el momento más emocionante de sus últimos 30 años y estaba hiperventilando.

Jassim le sostuvo, y lentamente se fueron aproximando, justo antes de los últimos diez metros, Jassim recordaba que había un recodo, por lo que sería el lugar ideal para detenerse y observar, ya que desde la entrada no podrían ver que había tras esa primera curva del túnel y la oscuridad sería su aliada.

Alan y Jassim, se acurrucan en la curva, y se asoman con cuidado hacia la bocana, Alan apenas puede ver bien la salida, hay más luz de la que ha visto en veinte años y sus ojos grises no pueden procesarla, retira la mirada rápidamente, pero con rabia.

Jassim: [entornando los ojos y limpiando sus gafas] hay algo en la bocana! No se aprecia bien, pero, parece que hay algo en el suelo.

Alan: [volviendo a mirar, esta vez más claramente] ¿algo o alguien? Maldita sea Jassim, tenemos que acercarnos más.

Despacio, se van aproximando pegados a la pared del túnel, buscando su oscura protección como un depredador en la sombra, acechando su presa.

Y entonces...

Aparece, tumbado boca arriba, como si hubiese querido hacer un último esfuerzo para llamar la atención, en un suspiro de necesidad de ser un humano que necesitaba ser recordado.

Es un cuerpo, alguien habría llegado por el túnel desde el exterior, como si de un extraterrestre visitando la Tierra se tratase, la emoción era cortante, tanto Jassim como Alan no podían expresar palabra, hasta que llegaron a unos cinco metros de él, aún no se distinguía bien el cuerpo, debido a una extraña niebla que se formaba en la salida del túnel 12, probablemente provocada por la condensación del aire al contraste con el interior de la montaña.

Pero fue suficiente, Alan se acordó...

Alan: [voz entrecortada] Reconozco esas botas y su punta de acero, él amaba sus botas, es mi gato con botas, ha vuelto del infierno…

Es Hamso... mi amigo.

Alan sintió de repente todo el cansancio acumulado del día y las rodillas le temblaron hasta el punto de que lo único que buscaba era arrodillarse ante el cuerpo de Hamso.

Había vuelto, no sabían cómo, pero lo consiguió, y en lugar de volver por la puerta principal del búnker, regresó por el otro lado de la montaña, ¿por qué daría ese rodeo?

Jassim se hacía miles de preguntas en un solo instante, su cerebro procesaba toda la información del momento como un ordenador de última generación. Hamso consiguió dar la vuelta, hizo caso a su consejo… pero entonces, pudo aguantar mucho más tiempo del esperado en el exterior.

Alan se apresuró a adelantarse para acercarse al cuerpo de Hamso, pero en ese momento, Jassim lo detuvo

Jassim: [susurro repentino] ¡Alto! ¡Espera! ¡Sssshh!

Hamso no estaba solo, Jassim lo pudo divisar a tiempo, o eso pensó él…

Era inconfundible, ese traje perfecto color gris, las insignias en las solapas, sus botas negras y ese porte, conocería esa silueta hasta en el mismísimo infierno.

Habían llegado antes que ellos, era el jefe de la Guardia Gris, Kael, sin duda era eficaz y eficiente y tenía ojos en todas partes, si les reconocía, estaban perdidos.

Pero algo no cuadraba con su semblante, parecía estar solo o acompañado por una pequeña escolta, estaba, postrado ante el cadáver, con una rodilla en el suelo y la mano derecha en el pecho de Hamso. Kael estaba visiblemente compungido.