La Revolución Amarilla Capítulo 2. Nivel I Sector de los Custodios #3
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Capítulo 2. Nivel I Sector de los Custodios #3

Vorak soltó la taza de café y miró hacia la distancia, parecía que pudiese dibujar la escena en su mente.

Vorak: Era un túnel oscuro, parecía interminable. Alguien corriendo por él, o arrastrándose. No estaba claro. Al final... luz, pero no luz de lámparas, luz diferente, más... cálida.

Kabil procesaba la información a la par que trataba de psicoanalizar a Vorak, por segunda vez en pocos minutos.

Kabil: Sueño de claustrofobia. Común en habitantes de largo plazo de espacios cerrados. [pausa] El túnel representa un deseo subconsciente de escape. La luz representa un mundo exterior idealizado.

El comentario enervó a Vorak, no le gustaba ser diagnosticado como a un simple mortal, sus sueños no eran delirios, eran visiones.

Vorak: [enojado] ¿Idealizado? No era claustrofobia lo que sentía, necio; era inquietud. ¿Quién o qué vendría corriendo por un túnel a mi montaña?

Silencio.

Varios Custodios dejaron de comer, no era común en esa mesa una subida de tono.

Magnus: Mi Lord... seguro que la preocupación por cuidar de tus siervos le hizo tener esos sueños.

Tanta condescendencia empezaba a impacientar a Vorak.

Vorak: Pregunta teórica. Doctor. Han pasado treinta años desde la erupción. [pausa] ¿Qué sabes del exterior? ¿Realmente?

Kabil: [dejando tenedor] Los datos son limitados.

Última expedición con retorno exitoso fue hace dieciocho meses.

Expedición 46. Dos supervivientes de ocho.

Reportaron: temperatura exterior promedio -12°C.

Ceniza volcánica cubriendo todo en radio de 200 kilómetros.

Radiación residual 3,7 veces sobre nivel seguro. Cero signos de vida vegetal o animal.

Vorak: [insistiendo] Y Expedición 47, ¿cuándo?

Se notaba plausiblemente el interés del Capitán por las expediciones, quizás por añoranza o simplemente por aburrimiento.

Pero Kabil no podía evitar pensar en que los cálculos que realizaba sobre las mediciones del exterior no terminaban de encajar.

Aunque esto es algo que nunca podría filtrar, o al menos no por ahora.

Kabil: Para la próxima expedición, la expedición 47, debiéramos enviar diez miembros, en dos grupos de cinco, para aumentar probabilidades… Eso debería aumentar más el porcentaje de éxito, en torno a un 18 %.

Vorak: Un 18 % es algo más razonable; y, si enviamos a gente más joven y capacitada, seguro que podrás aumentar tu ratio.

Kabil: [ajustando gafas] Sí. Es probable, pero aún es estadísticamente insignificante.

La conversación empezaba a tensar significativamente al primer Custodio, al cual todo aquello que supusiera cambios que alterasen el Orden, le resultaba inquietante.

Magnus: [tenso] ¿Por qué pregunta esto, mi Lord? ¿Por qué tanta atención al mundo exterior?

Vorak: [mirándolo] Porque en treinta años, cuarenta y seis expediciones han salido. Y solo diecinueve personas han vuelto moribundas. ¿Qué pasa con los que no vuelven? ¿Mueren inmediatamente? ¿O encuentran algo que... que los hace quedarse?

SILENCIO ABSOLUTO.

Kabil: [después de diez segundos] Pregunta peligrosa, Comandante.

Vorak: [impaciente] ¿Por qué?

Kabil: Porque implica posibilidad de exterior habitable. Y esa posibilidad, si se esparce, genera esperanza. Y la esperanza sin base genera inestabilidad. Vimos esto en año 12, cuando un rumor de una "ciudad sobreviviente al norte" causó un motín que mató a catorce personas.

Vorak: [fríamente] Lo recuerdo. Ejecuté a los cabecillas.

Kabil: Exacto. Entonces sabe por qué esta conversación es problemática.

El desasosiego se apoderaba de Magnus por momentos.

Magnus: [golpeando la mesa suavemente con bastón] Mi Lord, doctor. Terminemos el desayuno sin especulaciones filosóficas. [pausa] Tenemos trabajo.

Vorak: [asintiendo] Puede que no sea el lugar adecuado. [pausa, endureciendo el tono] Pero no me gusta tener nada al azar: si hay algo, quiero saberlo.

Magnus: [pausa, luego más bajo] Pero ya que menciona... he notado inquietud. Entre algunos Custodios.

El interés de Vorak se fijó en otro punto de control, algo que le perturbaba más de lo que aparentaba.

Vorak: [mirándolo] ¿Qué tipo de inquietud?

Magnus: [bajando más la voz] Preguntas sobre el sistema, sobre... la equidad de raciones, sobre la duración de nuestra estancia aquí. Nada abiertamente, nada confrontativo, pero... susurros incorrectos.

Aquí era donde el portador de toda la información de la montaña se sintió atacado en su propia materia.

Kabil: [interviniendo] ¿Nombres?

Magnus: [intrigante] En algunos casos son conversaciones generalizadas, pero si tuviese que centrar mi mirada en alguien…

Amir Díaz, nuestro Asesor Espiritual, ha estado filosófico.

Elena Ramos, Archivista, preguntó sobre registros de mortalidad y, el más incisivo, Rahman…

Rahman Chen, preguntó cuándo consideraríamos salir.

Vorak se levantó de golpe, vertiendo el café...

Vorak: [enfadado] ¡Maldita sea! Si hay algo que deba saber, necesito que se me comunique cuanto antes, ¡entendido!

Ambos asintieron en silencio.

Vorak: [mirándolos] Por esto odio bajar a este nido de ratas...

El desayuno terminó, y cada uno volvió a sus funciones. Vorak se marchó pensativo hacia sus aposentos; la compañía había conseguido que le sentase mal el almuerzo.

Llamó a un escolta.

Vorak: [enervado] ¡Tú! ¿Dónde está Kael?

Guardia: [cuadrándose] Mi Lord, el Jefe de la Guardia está en el Pabellón de Acero. Revisión matutina de tropas.

Vorak: Llévale este mensaje.

Vorak entregó una nota lacrada con su sello, el cual era un anillo sin ningún símbolo.

Guardia: [asintiendo, corriendo] ¡Sí, Comandante!