La reina templaria y el custodio de Carracedo Capítulo 71 Janua Hominum #2
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Capítulo 71 Janua Hominum #2

Borja, con un reflejo de camarero veterano, interceptó la emoción de Luis antes de que los clientes del fondo se giraran. —Muchas gracias, Don Julián. No sabe el favor que les hace —dijo Borja recuperando la libreta y haciéndonos una seña para que volviéramos a nuestra zona de la barra.

Una vez allí, Borja se apoyó en el mostrador, bajando mucho la voz. Su expresión se había vuelto seria, casi solemne.

—Escuchadme bien. La "Puerta de los Hombres" no es una puerta de madera y clavos al uso, chicos.

Es un término técnico de los antiguos constructores, especialmente de los que custodiaban el Camino.

Existían dos puertas: la Janua Coeli, o Puerta de los Dioses, en el solsticio de invierno; y la Janua Hominum, la Puerta de los Hombres, vinculada al solsticio de verano.

Es un punto de entrada. Un momento en el año donde surge un fenómeno astronómico y desde tiempos remotos se cree que el velo entre los mundos es más fino.

Como pasa en San Bartolomé, en el Cañón del Río Lobos, para que me entendáis.

—Sancha no daba puntada sin hilo —murmuró Luis—. Cuando entendamos todo lo que quiere decir en su conjunto, sabremos qué paso dar. Está claro que es una indicación.

—Y, ¿cómo funciona en San Bartolomé, en el Cañón del Río Lobos? —pregunté yo. Conocía el lugar, de las excursiones del colegio. Me moría de ganas de entender lo que Borja acababa de soltar.

Borja se sirvió un poco de vino y se puso serio, como si estuviera dando una clase magistral.

—En la ermita de San Bartolomé hay una cruz templaria grabada en una baldosa en el suelo de la nave de la iglesia.

Durante el solsticio, la luz pasa directamente por el óculo de la ventana, que tiene un rosetón calado formando una pentalfa inscrita en un círculo.

Es un diseño donde las líneas se entrelazan de forma continua, evocando un nudo infinito típico de los motivos celtas.

El efecto es mágico: los rayos del sol atraviesan ese ventanal circular y, como si fuera un láser, iluminan exactamente la baldosa grabada.

Los freires del císter y los caballeros templarios durante su presencia en la península ibérica no elegían los sitios al azar.

Eran maestros en astronomía y sabían que la ubicación y la orientación determinaban la energía del sitio.

Cada piedra, cada grabado, cada capitel, cuenta una historia o carga con una simbología que no está ahí por estética.

— El solsticio de verano es el 21 de junio. —Apuntó Luis son seguridad.

—Si y no, Luis. Os explico. En el siglo XII, cuando se reconstruyó el monasterio de Carracedo, la Iglesia católica todavía utilizaba el Calendario Juliano.

Debido a un error de cálculo de ese calendario romano, el solsticio de verano se había ido desplazando hacia adelante y en la época de la Infanta Sancha el solsticio astronómico real caía exactamente el 24 de junio, la víspera de San Juan.

Por eso, en la Edad Media, la fiesta pagana del solsticio y la fiesta cristiana de San Juan coincidían de forma milimétrica en el mismo día.

Por lo tanto, aunque el solsticio oficial de nuestro calendario actual (el Gregoriano) sea el 21 de junio, en caso de que hayan construido un Portae Hominum o puerta de los hombres allí y el rayo de sol se alinee de forma exacta,  el fenómeno sería estrictamente el 24 de junio, el día de San Juan.

—¿Y qué significa para los templarios un nudo infinito de 8 en vez de 5? —pregunté entonces, pensando en el calado del rosetón del Mirador de la Reina y en mi propio broche—. ¿Qué sería entonces un "octógono"?

Borja me miró fijamente. —Un rosetón con una estructura de 8 lóbulos entrelazados de forma infinita se denomina octalfa. Algunos vi en la carrera en dibujos, pero es súper, súper raro encontrar un nudo de ocho que sea unicursal, es decir, de un solo trazo en el óculo de una iglesia.

Saqué el broche de mi familia y lo puse sobre la barra. Borja lo observó como si la joya le estuviera hablando.

—Así es, esto es —dijo señalando las curvas—.

Una octalfa. Durante el siglo XII, los nudos infinitos fueron centrales en la decoración románica.

Eran símbolos de eternidad: sin principio ni fin, como la naturaleza de Dios.

Pero también funcionaban como protección espiritual; se creía que estos diseños "atrapaban" las influencias negativas en su complejidad, como una red de protección contra el mal.

Borja se inclinó más hacia nosotros, entusiasmado.

—Para los Templarios y los Cistercienses, el número 8 era el número de la "nueva creación", el octavo día, el día de la Resurrección.

Pero el octógono va más allá. Es la solución al problema de la cuadratura del círculo.

Representa el estado intermedio entre el Cuadrado —la Tierra, lo material, los cuatro elementos— y el Círculo —el Cielo, lo espiritual—.

Para un iniciado, situarse bajo un octógono o una octalfa era estar en un espacio que no pertenecía ni al mundo físico ni al divino, sino a un umbral de transmutación.

—Como la iglesia de Eunate en Navarra —añadió Luis—, que es famosa por esa planta octogonal.

—Exacto —prosiguió Borja—. Esas iglesias poligonales servían como observatorios simbólicos. Algunas presentan alineaciones exactas con los solsticios. El octógono funcionaba como un mapa del orden cósmico en la Tierra.

Borja miró el reloj y luego hacia la puerta. —¿Has visto todo lo que sabe Borja, reinita? Este tío es un fenómeno —dijo Luis dándome un codazo.

—Bueno chicos, tengo que seguir trabajando —cortó Borja—. He de preparar más tapas ya que ahora viene un grupo grande. Espero que os haya ayudado. Y eso que no nos hemos parado a mirar el resto de la inscripción; cualquier duda, volved y lo miramos.

—¡Gracias Borja! —dijimos casi al unísono.

—Te invito a unos torreznos en el bar de Xavi—me dijo Luis mientras abría la pesada puerta de salida—. Para que se te pase el disgusto del pelo.

Salimos rumbo a la Antigua. Aunque la ligera brisa refrescaba el ambiente, mi cabeza ardía como un fogón.

El broche de plata de mi abuelo y la marca de mi piel era un símbolo sagrado, mágico, protector.

El óculo de piedra del Mirador de La Reina del monasterio de Carracedo contuvo el mismo diseño durante siglos, ahora destruído y olvidado.

"La verdadera luz es el espejo de Sancha". Espejo de Sancha. Agua, luz, piedra… verdad.