Capítulo29 #3
Erik sostuvo la mirada de mi padre durante un largo instante.
— Larsson posee esta isla que nos es desconocida, cuenta con su bruja y con la ayuda de ese elfo de fuego.
— Arion —dije—. Un príncipe élfico que hace todo esto para reclamar su propio trono en su cultura. Aun así, es una amenaza, y quiere a Skadi . Ella posee un poder que él necesita, y siento que nos falta comprender mucho. Esa isla guarda demasiados secretos.
—Como la maldita voz de Guardahuesos —gruñó Celine , mientras se masajeaba las sienes—. ¿Cómo no supimos que tenía una voz del mar?
—Ha estado bien protegido gracias a Fione.
—Robar magia… — Gavyn se frotó los ojos y parpadeó varias veces—. Eso es peligroso. ¿Crees que podría beber tu sangre y sobrevivir, Erik ?
—Siempre podemos drogarlo y averiguarlo —dijo Sander , y, a decir verdad, sonó menos a broma que a genuina curiosidad.
— Thorvald no pudo soportar mi sangre —respondió Erik .
—Es curioso —añadió Celine —. El maestro de la tierra estaba cubierto de tu sangre cuando te sacó de allí, y no le ocurrió nada.
Mi padre se dejó caer en la silla, cruzando los brazos sobre el pecho.
—No es ninguna hazaña. Sabía que no debía metérmela en la maldita boca. He visto de lo que es capaz su sangre, ¿recordáis? Se libró toda una guerra contra el joven rey del Eterno.
—Aun así, corriste el riesgo —susurré—. Fuiste tú quien detuvo su canto antes de que l e hiciera daño, Daj.
Mi padre tragó saliva.
—Se estaba apagando. Tú estabas sana. No tenía sentido dejar que se desangrara.
Erik se fijó con atención en la veta de la mesa, y los demás guardaron silencio.
No era solo lo que mi padre hacía ver. Podía fingir indiferencia cuanto quisiera, pero Valen Ferus había impedido que el rey eterno perdiera demasiada sangre porque le importaba Erik y su capacidad para seguir respirando.
Por mí o por el propio rey, no importaba. Mi padre ya no representaba ninguna amenaza para Erik Cantasangre. Ya no.
Erik finalmente se acomodó en su trono, los tendones de su cuello tirantes.
—Incluso magullado, Larsson estará en alerta para proteger lo que le queda. Aun así, lo conozco. No querrá que lo vean derrotado por la pérdida de Hesh y Livia .
—Entonces más nos vale preparar las puertas —dijo Tait en voz baja, mirando a Gavyn —. Cada casa. Larsson se enfrentará a Erik . No nos dará mucho tiempo para presentarlo como la peor opción entre dos reyes.
Erik vaciló.
—Esto no tiene por qué afectar a los reinos de la tierra. Hesh ha sido detenido. Narza permanece para proteger vuestras fronteras…
—¿Espera, qué? —Lo miré.
—Te lo explicaré después, amor —dijo Erik , volviéndose hacia Stieg y luego hacia mi padre—. Vinisteis a ayudar en el rescate de Livia , y lo habéis hecho.
Jonas gruñó con vigor, interrumpiendo al rey.
—Dioses, no me digas que esto va a ser un discurso sobre cómo ya no necesitamos arriesgarnos y podemos volver a nuestras cómodas vidas.
Erik fulminó al príncipe con la mirada. Jonas hizo lo propio, entornando los ojos ante la oscuridad que ocultaba tras su ligereza.
—¿Qué pasa, Cantasangre? —dijo—. Escuchaste al rey del pueblo de la Noche.
Esto ahora es el reino de uno de nuestros miembros de la realeza; Liv es de la familia.
Nos tendrás, quieras o no quieras. Y, ojo, esperaré mis propios aposentos privados en tu palacio una vez me convierta en héroe laureado del Eterno.
Apreté el antebrazo de Erik .
—¿Serpiente?
—¿Alondra?
—No tienes que cargar con el odio en soledad —susurré—. Ya no. Lo compartiremos contigo, a tu lado.
Erik besó el dorso de mi mano.
—Entonces será mejor que empecemos a planear cómo matar a mi hermano.
—Antes —intervino mi padre. Entre sus dedos sostenía una caracola pálida—. Hay alguien que lleva mucho tiempo esperando hablar con Livia .
—¿Qué es esto? —pregunté cuando mi daj se acercó y dejó la caracola en la palma de mi mano.
—Póntela en la oreja.
Con una ceja arqueada, llevé la caracola a mi oído y aspiré con brusquedad.
—¿Hola? ¿Daj? N o te oigo. Oye, bruja del mar, esto no funciona.
—¿ Rorik …? —Me cubrí la boca con la mano.
La voz de mi hermano, salvaje y vibrante, resonó dentro de la caracola: distante, apagada, como si hablara a través de uno de sus cojines de plumas, pero inconfundible.
—¿ Livie ? — Rorik aspiró con fuerza antes de soltar una avalancha de palabras atropelladas—.
Siento no haberte rescatado, pero tienes que saber que sí salvé a Cantasangre.
Me colé en esa habitación como un maldi…
quiero decir, como un Rave, y lo liberé.
Jo y Alek dijeron que era la única forma de recuperarte, así que supongo que, bueno…
te rescaté un poco. Livie , ¿cómo es el Eterno?
¿Está todo el tiempo bajo el agua? ¿Hay peces enormes con dientes afilados? ¿Cómo son los sirénidos…?
— Ror . —Me reí, interrumpiendo su temblorosa verborrea.
Las lágrimas me ardían en los ojos.
—Eres el Rave más valiente que conozco.
Mi hermano hizo una pausa; su voz se volvió más suave, como si hablara con alguien cercano.
—Oye, Livie , la bruja del mar… —Bajó la voz hasta convertirla en un susurro rasposo—. Siempre se me olvida su nombre. Está preguntando dónde estás en el Eterno.
—Estamos en el palacio, en la ciudad real.
Rorik dudó.
—Dice que vayáis a la cala de Oline . No sé qué significa eso, pero dice que todos deberíais ir y que Cantasangre deje caer un poco de sangre en el agua.
Apostaría a que va a hacer un hechizo. Livie , lanza hechizos salvajes.
¡Le puso la cara azul a Alva durante toda una campanada cuando me robó las malditas botas!
Bajé la caracola.
— Ror dice que deberíamos ir a la cala de Oline . ¿Dónde está?
Erik se tensó.
—El refugio de mi madre —dijo en voz baja—. Nuestra cala, alondra.
El corazón me golpeó con fuerza el pecho. Nuestra cala: el lugar oculto donde le había dicho al rey eterno que era mío. La noche en que abrimos nuestros corazones el uno al otro. La noche en que los asesinos de Larsson intentaron separarnos.
— Ror —dije con suavidad—. Dile que estaremos allí pronto.