14.
Me lo pienso de verdad.
Me planteo en serio si me apetece quedar con el pulpo y hoy tendría tiempo para hacerlo, porque es mi día libre, pero ganas… ninguna.
Recordando lo que me contó mi coco sobre el sistema reproductivo de los cefalópodos, contesto con humor, para que el rechazo no suene tan frío.
«Lo siento, no me atrevo. Los abrazos de los pulpos son muy peligrosos, dejan a las hembras embarazadas».
«Me has pillado, mi intención es tener pulpitos contigo cuanto antes» bromea o al menos espero que lo diga en broma.
«Eso es imposible por dos razones de peso: una, que no nos vamos a abrazar; dos, que llevo un DIU y no me puedo quedar embarazada».
«¿Por qué llevas un DIU si no tienes pareja?».
La personalidad pulpolicía le sale a flote y me siento en otro interrogatorio, pero al menos es una botella privada esta vez.
Creo que voy a explicarle que me puse un DIU de larga duración y que dura unos ocho años en el útero y, además de prevenir embarazos, reduce el dolor y el sangrado menstrual.
«No me lo voy a quitar hasta que no deje de hacer efecto y, por suerte, me quedan años todavía. Hace que la regla no me duela, por eso lo mantengo».
«Activas el modo Cupido, llevas un DIU… No sé si estás siendo sincera conmigo cuando dices que no quieres estar con nadie».
La verdad es que esa respuesta me molesta, así que me pongo a la defensiva.
«Eres libre de creer lo que quieras, como yo lo soy de decir y hacer lo que me dé la gana sin tener que dar explicaciones a nadie, porque no estoy con nadie».
«Perdona, no me entiendas mal, no te estoy pidiendo explicaciones.
Me parece raro lo del DIU y me ha dado diudas , lo siento.
Te he dicho lo que pensaba de verdad porque confío en ti y somos amigos, así que me puedes contar lo que quieras o nada en absoluto.
Sé que tienes muchos pretendientes en Ancla2 y pienso que en la vida real tendrás más todavía, por eso me cuesta creer que sigas soltera».
«Pues ese es mi plan».
El pulpo tarda un poco más de lo habitual en contestar. Cuando lo hace, el tono ya no es inquisitivo.
«Lo respeto. Perdona si a veces se me cruza el cable profesional, desconfío y hago preguntas de más».
«No hay problema», respondo, algo más tranquila, y vuelvo a bromear. «Pero te aviso, como se me cruce a mí el cable profesional, lo mismo me da por cocinar pulpo a la gallega».
«Pillo la indirecta. ¿Seguimos siendo amigos?».
«Amigos», confirmo.
«De los que no se abrazan, pero se quieren a distancia».
Sonrío y le mando un emoji sonriente.
«Disfruta de tu día libre», me contesta poco después y me sabe a despedida, así que yo también me despido.
«Cuídate mucho, hablamos pronto».
Dejo la botella del pulpo flotando y me quedo unos segundos mirando el mapa de las islas a mi alrededor, que son precisamente con las que más interactúo.
—Oye, Wilson —murmuro—, ¿puedo entrar de polizón a ver un perfil ahora que soy premium?
—Por supuesto, dime que active el modo y después indica a quién quieres visitar.
—Activa el modo polizón y vamos a la isla de Superheterodino.
Mi coco me lleva en menos de un segundo y compruebo algo que ya sabía, Din también tiene activado el modo Cupido y su apodo se ve atravesado por una flecha del amor.
—¿Deseas consultar el índice de afinidad? —pregunta Wilson, siempre dispuesto a meter el dedo en la llaga—. Solo tienes que pulsar en el apodo.
—No lo quiero saber.
Es la verdad, me da igual que la máquina piense que somos compatibles o no.
—Él ha visitado tu isla hace poco, supongo que eso sí lo quieres saber.
Mi coco sabe cómo picarme la curiosidad, así que le pregunto cuándo y fue mientras yo hablaba con el pulpo.
Wilson me explica que Din sabía que yo estaba en línea hasta que he desaparecido de su radar al activar el modo polizón, luego me deja claro que no puedo enviar mensajes privados en ese modo.
Salgo de la isla de Superheterodino, regreso a la mía y me pongo en modo Holandés Errante de nuevo, pero solo porque quiero mandarle a Din la foto en la que salgo escondida detrás del mastín de Soraya.
Esa en la que prácticamente solo se me ve la coronilla.
Utilizo eso para hacer un chiste malo y le envío la foto con un audio.
—Para que no digas que he desaparecido y no se me ve el pelo.
Él no tarda en contestar.
—¿La cabecita rubia que asoma por detrás del perro es la tuya?
—Efectivamente.
Su siguiente audio empieza con una risita contenida y alegre.
—¿Y qué ha hecho que esa cabecita cambie de idea y se haga premium de repente? No me digas que te tomaste en serio lo de que te iba a mandar una foto de mi careto.
—¡Qué pretencioso eres, Superheterodino ! No lo he hecho por ti, pero ya que lo dices… ¿Me la mandas?
Me apoyo el móvil en el pecho y dejo escapar el aire despacio, sonriendo e imaginando su respuesta. Me va a dar largas, fijo que recula, no creo que me mande nada…
Pero me equivoco.
Todavía con el teléfono sobre el pecho, recibo una notificación de respuesta y la voz de mi coco suena un poco mitigada cuando me avisa de que he recibido una fotografía.
Como de costumbre, la analiza antes de que yo la abra y me pone en sobre aviso:
—Es una foto de un hombre, al que se le ve media cara.
No tardo ni un segundo en levantar la pantalla y abrir el archivo.
Superheterodino me ha enviado un primer plano de su cara, pero se ha puesto una loncha de jamón serrano en los ojos, así que solo veo su sonrisa y que tiene un hoyuelo en la barbilla.
Si es él de verdad, es bastante guapo.
—Si tuviese lonchas de mojama —repone, divertido—, habría copiado mejor tu idea. Me parece una mala imitación y solo por eso no me la pongo de perfil.
—Si te la pusieses de perfil, ligarías más —lo increpo.
—¿Lo dices por experiencia propia?
—Lo digo porque tienes activado el modo Cupido, eso significa que quieres ligar y ahora sí que te hablo desde la experiencia: los guapos que no presumen de cara en su perfil suelen ser los casados.
Din vuelve a reírse y su audio empieza con una carcajada.
—Gracias por considerarme guapo, pero con lo que dices has dejado claro que no tienes mucha experiencia en el modo Cupido. ¿No has visto que tengo subidas muchas fotos en las que se me ve la cara? La que te he mandado, la he hecho solo para ti.
Me manda el emoji que saca la lengua y guiña un ojo; yo le mando el que tiene un monóculo en plan detective.
—Gracias por el consejo, ¡voy ahora mismo a cotillear todas tus fotos!
Lo digo y lo hago.
Entro en su perfil con muchísima curiosidad y abro la galería de fotos de su palmera. Ahora puedo ver muchas más fotografías que antes, eso es cierto, y Wilson me confirma que solo son accesibles a las mujeres que también han activado la flecha del amor.
En la primera foto que encuentro, Din está sentado en el bordillo de una acera, con la espalda apoyada en una persiana metálica bajada, supongo que será la del taller y es demasiado genérica como para saber si es un taller que yo pueda tener cerca.
Además, me fijo sobre todo en él.
Lleva vaqueros gastados, una camiseta negra y una chaqueta de cuero. Está riéndose y acariciando a Patán, el chuchillo está tumbado a su lado.
La segunda foto debe de ser desde dentro del taller. Hay herramientas, un coche levantado en un elevador al fondo y Din aparece con una rueda entre los brazos. Lleva una camiseta sin mangas y se le ve un tatuaje en el antebrazo, es algo geométrico, nada de dragones ni calaveras.
La tercera foto es un selfi, tomado desde arriba, con el brazo en alto.
Se le ve sentado en el sofá, descalzo, aunque parece estar en una casa, lleva el mono de trabajo todavía puesto.
Su perro está dormido en su regazo y Din no sonríe, mira a cámara con una expresión tranquila.
Tiene ojeras suaves y el pelo un poco revuelto.
Está cansado y no se ha puesto ningún filtro para disimularlo.
Creo que esta es la foto que más me gusta, es la más real de todas.
Ninguna parece creada con IA, no me refiero a eso, sino a que es la más sincera porque no sale especialmente guapo, sino auténtico.
Me alegro de que no tenga fotos en el gimnasio ni delante de un yate ni en el espejo de un baño. En la mayoría, sale con el perro y el centro de atención es Patán.
Me da la sensación de que se hace fotos con él porque le gusta tenerlas de recuerdo y no para subirlas aquí.
Me tiro casi una hora viendo sus fotos y me da igual que Din sepa que las he visto, él prácticamente me ha dado permiso para hacerlo; de hecho, me ha dado la idea.
Cuando cierro la galería, me entra un nuevo audio suyo.
—Veo que has entrado en modo cotilla profesional. Has visto todas mis fotos y no le has dado like a ninguna, así que mi ego me obliga a preguntarte si te gustan o no.
Le contesto con ironía.
—Tú ego piensa que me gustan, no disimules, lo que quieres es que mi ego lo admita.
—¿Lo admite?
—Sí.
—Me cae bien tu ego y tu alter ego también, pero me gustaría saber cómo eres de verdad y no solo cómo es Hannah Mojama .
Tú todavía no has subido ninguna foto tuya —dice en tono de reproche—.
¿Aplicas la misma lógica a las mujeres guapas que activan el modo Cupido y no suben fotos?
Porque si es así, según tu teoría, tienes que estar casada.
—A mi ego le encanta que pienses que soy guapa, pero no lo pienso demostrar con fotos porque he activado el modo Cupido sin querer.
Se hace un silencio tan largo que me da tiempo a poner una lavadora y, cuando responde, estoy tendiendo la ropa en el balcón.
—No lo entiendo, ¿cómo lo has podido activar sin querer?
Suspiro.
—Yo tampoco lo entiendo, pero es lo que ha pasado.
Me hice premium, mi coco me preguntó si quería todas las funciones adicionales, incluyendo las que se pagan aparte, pero tienen un período de prueba gratuito, y al decir que sí…
Cupido se activó. Ahora, tengo un mes gratis y estoy obligada a quedarme hasta que termine, luego lo desactivaré.