6.
Y pasa el domingo y llega el lunes, la botella sigue engordando y se ha convertido en mi mayor éxito.
Reconozco que lo primero que le pregunto a mi coco al verla es si Superheterodino ha vuelto a decir algo, pero ninguno de los miles de comentarios posteriores que hay en esa titánica botella es suyo.
—¿Quieres contestar su último mensaje? —aventura Wilson, con tono travieso.
—¡Ni de coña! —gruño.
Mi coco suelta una de sus risillas aspiradas de perro pulgoso y me lanza otra pregunta:
—¿Quieres mandar un nuevo MEB a alguna isla desconocida?
—No, prefiero esperar a ver qué me llega hoy.
—¿Nos damos un paseo por la playa y lo comprobamos?
—Sí, dale.
Mi coco me muestra la orilla y veo flotando un nuevo MEB. Tiene dentro un meme absurdo que me hace reír a carcajadas.
«Ya me han roto el corazón dos veces, menos mal que soy un pulpo y tengo tres, mi sangre de pulpo es azul como la de los príncipes. ¿Me aceptas como animal de compañía?».
El mensaje lo firma David Jones y su foto de perfil está tomada en un despacho, él está detrás de una mesa llena de papeles.
La composición de la fotografía es muy patriótica, veo un calendario con la bandera, la típica muñequita de plástico con castañuelas y traje de faralaes, un cubilete lleno de bolígrafos con la silueta del toro de Osborne y el punto definitivo lo da una foto enmarcada de rey, colgada en la pared.
David Jones es un tipo atractivo, lleva puesto un polo negro del que solo se apreciaban las mangas porque una barba le tapa casi todo el pecho.
Barbanegra podría haberle ido al pelo como apodo, pero ha usado un efecto especial para que las puntas de su barba se transformen en los tentáculos de un pulpo y parece el mísmisimo Davy Jones de Piratas del Caribe .
Supongo que se llama David y ha sacado de la película la inspiración para convertirse en un pulpo barbudo, es uno con mucho typical Spanish, incluso sujeta una copa de vino con un tentáculo y con otro, un puro.
Me parto, qué personaje.
Cotilleo su perfil porque estoy segura de que encontraré muchos mensajes exactamente iguales al que me ha mandado. Apuesto a que es un cebo que usa para ligar con redes de arrastre y que lo manda a mansalva, en cientos de botellas cada día.
Sin embargo, no encuentro ninguna conversación similar y eso que busco a fondo. Tampoco tardo mucho en revisar porque su perfil solo lleva abierto unos días.
Puede que la frase de los tres corazones se le acabe de ocurrir y que vaya a empezar a usarla después de lanzármela a mí, ya veremos.
No obstante, toda mi atención se la gana la descripción de su perfil, porque me parece muy interesante y bastante creativa.
David Jones, melómano empedernido y fan enloquecido de El Canto del Loco y de Loquillo , muy #FFFF ( Feo, Fuerte, Formal …
y, además, Funcionario ). Lo de ser funcionario dicen que sobre todo funciona para ligar, que lo del sueldo fijo y el puesto de por vida es el mejor cebo y, no lo niego, a mí me tranquiliza.
Vuelvo a mirar la foto de perfil y me pregunto si será un político y ese es su despacho. No dice cuál es su profesión y hay pocos datos personales, solo indica que está soltero y en su estado civil sale una brújula, con el lema: «a son de mar, para encontrar a mi sirena».
Si yo no hubiese salido tan escaldada de mi relación con Miguel, le seguiría un poco el juego.
Quizá le contestaría a este pulpo barbudo que yo soy: un alma libre, una sirena, un papel, una paloma sin nido…
Que es parte de una canción de Dani Martín, el cantante de El Canto Del Loco , un grupo que yo adoro y que por lo visto él también, no como mi ex que los odiaba.
Precisamente, al pensar así me doy cuenta de que no dejo de acordarme de Miguel por cualquier tontería. Todavía no lo tengo superado y eso evita que conteste el mensaje de David Jones con la intención de prolongar la conversación.
Aunque sí que me planteo ser muy sincera y contarle que mi corazón está en un cofre, escondido en el fondo del mar, como el del verdadero Davy Jones.
—Wilson, ¿ves como no hace falta que active el modo Cupido? Me llegan pretendientes sin pedirlos.
—Y este en concreto es muy afín a ti, Hannah .
—Me preocupa más con qué fin llega a mí —bromeo, reutilizando sus palabras—. Se lo voy a preguntar directamente.
Me tomo mi tiempo y le contesto al llegar la tarde, cuando no tengo mucho más que hacer en el bar.
«¿Qué hace un pulpo como tú en una isla como esta? ¿No ves que soy cocinera? ¡Huye, insensato!».
Su respuesta no se demora más de unos segundos.
«Los pulpos somos así, buscamos pareja y nos entregamos en cuerpo y alma; sobre todo en cuerpo porque las hembras nos comen vivos. ¿Estás interesada?».
No tengo ni idea de cómo se reproducen los pulpos y le pregunto a Wilson si es verdad. Mi coco me explica que muchas hembras funcionan como las mantis religiosas y las viudas negras, incluyendo en sus hábitos de apareamiento lo de darse un buen festín con el macho.
—Los pulpos —prosigue Wilson— tienen un tentáculo llamado hectocótilo y lo utilizan para inyectar el esperma en la hembra mientras la abrazan.
Después del acto sexual, la hembra suele comerse al macho, que moriría igualmente porque son animales semélparos.
Se reproducen una vez en la vida y luego se mueren.
—¿Las hembras también se mueren?
—Al dar a luz —contesta Wilson.
Uf, eso es duro y triste, pero me encanta saberlo.
Que Wilson me de datos como ese me entretiene muchísimo. No necesito ver videos del tipo cincuenta cosas interesantes explicadas en un minuto porque mi coco suelta muchas más perlas a lo largo del día y casi ni me da tiempo a asimilarlas.
Me planteo utilizar mis flamantes nuevos conocimientos sobre la reproducción de los pulpos para contestar a David Jones de una manera graciosa, dejándole claro que Henry Cavill es el único ser de la tierra que podría dejarme embarazada solo con darme un abrazo.
Posiblemente, Henry podría conseguirlo solo con una mirada, pero no quiero abrir fuego con vocabulario sexual.
Si lo hago, este MEB se llenaría de todo tipo de mensajes obscenos, muchos más de cincuenta y seguro que en menos de un minuto, así que contesto sin cargar las tintas.
«No estoy interesada, señor pulpo, ya lo siento. Si quieres que seamos amigos, puedes quedarte por aquí y no te cocinaré. ¿Estás interesado en mi amistad?».
«Vale, vamos a ver qué sale de esto».
Ese «vale, vamos a ver qué sale de esto» no me ha gustado nada. Podría interpretarse como un «vale, me quedo por aquí a meterte fichas a ver si cuela y te la meto un día».
Uf, me suena totalmente así y soy cristalina con mi respuesta.
«Pulpo, sé sincero y dime: ¿tú cueces o enriqueces? ¿Vienes con la intención de calentarme la cabeza, para ver si caigo en alguno de tus ocho brazos, o de esto realmente puede salir una buena amistad?».
«Una buena amistad… o lo que surja».
¡Ahí está! Lo sabía.
¿Lo que surja?
—Si es que son todos iguales, ¡se le veía venir!
—¿Qué pasa? —pregunta Wilson, siempre atento e interesado en comprender mis reacciones—. ¿Qué se veía venir? ¿No ha dado una respuesta adecuada?
—Es una respuesta manida y muy aburrida. ¡Un poco más de lo mismo! Dice que quiere amistad, pero no deja de tirarme la caña.
—No lo entiendo —carraspea Wilson.
—Creo que David Jones tampoco lo entenderá. Se lo voy a explicar mejor.
Busco un gif de Piratas del Caribe 2, en el que los tentáculos de un monstruo marino hunden un barco, y se lo envío con un mensaje explícito.
«¿Una buena amistad o lo que surja? Ese tipo de frases me inclinan a elegir lo que surja… del fondo del mar. ¡Liberad al Kraken!».
A Wilson le da la risa y a mí también.
Supongo que ese será mi último mensaje en esta botella, el pulpo dirá alguna gilipollez de ofendidito o me ofenderá o las dos cosas.
Después, lo bloquearé o me bloqueará.
Sin embargo, pasa un buen rato y David Jones no contesta. Otros usuarios sí lo hacen y también son más de cincuenta en menos de un minuto, porque ahora mi isla tiene más tráfico que nunca y me he vuelto muy popular.
Algunos comentarios me llaman sosa, cortarrollos, engreída y demás fruslerías de ese estilo. Otros apoyan que no le de cuerda, por ser pesado y seguir insistiendo cuando ya le he dicho que no me interesa.
No me molesto en leer los mensajes, me los lee Wilson y yo me concentro casi más en el sonido de que produce al cortar el cuchillo que tengo en las manos.
Zas, zas, corto patatas en rodajas y me relajo de lo lindo. Zas, zas, zas.
Me tranquiliza pelar y cortar patatas por el soniquete que acompaña cada acción, es delicioso. Amo el suave deslizar del filo al entrar en la médula de la patata y el golpe seco contra la madera que viene después.
¡Anda, una patata que tiene el corazón hueco! Sí, igualito que mi ex.
Uf, zas, zas, zas.
Corto el resto de las patatas imaginando que le estoy clavando el cuchillo a Miguel en el corazón y que lo tiene hueco, no sangra ni nada.
Necesito pelar bastantes patatas para preparar una tortilla española bien grande. Un cliente ha llamado por teléfono hace un rato y ha encargado una de tamaño familiar.
No solemos tener pedidos telefónicos, excepto los jueves que en el menú del día ponemos pollo asado con patatas vinagreta y pimientos, que siempre es un éxito. Muchas familias del barrio lo encargan para llevar y se acercan a recogerlo.
Echo un chorro generoso de aceite de oliva en la sartén y espero a que se caliente mientras voy preparando unos aperitivos sencillos: boquerones en vinagre y anchoas con tomate natural.
Cuando ya me he olvidado del dichoso David Jones, reaparece de repente y Wilson me lo hace saber al momento, leyéndome su respuesta.
«Lo del liberar al Kraken suena muy sexual y me parece buena idea, pero no puedo hacerlo. Me cerrarían la cuenta por escándalo público».
Seguro que se referirá a que no puede mandarme una fotopene y me alegro de que la política de uso de Ancla2 sea tan estricta que el pulpo no pueda enseñarme su tentáculito hectocótilo .