La Promesa en Cayo Levantado (El Banco de la Medianoche nº 2) El mall galáctico
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El mall galáctico

—Gaia, ¿vamos al mall galáctico o al mall cósmico? —preguntó Electra mientras flotaban sobre la órbita de las Pléyades.

—Al galáctico —respondió Gaia sin pensarlo dos veces—. Ahí venden unos bikinis exóticos que me encantan. Como vamos a bajar a la Tierra con cuerpos humanos, ese es el mejor lugar para encontrar todo lo que necesitamos.

—¿Y ya decidiste cómo será tu avatar?

Los ojos de Gaia brillaron de emoción.

—¡Claro! Quiero que, con solo verme, la gente sienta seguridad, tranquilidad… y un poquito de misterio. Quiero una presencia fuerte, pero elegante. Alguien que transmita confianza sin necesidad de hacer demasiado ruido.

Electra arqueó una ceja.

—Vaya… Lo tienes todo fríamente calculado.

—Eso sí —añadió Gaia—. No quiero parecer una persona desesperada por llamar la atención.

Electra no pudo contener la risa.

—¡Gaia, por Dios! Estoy casi segura de que vas a escoger un cabello rojo fuego. ¿Y todavía dices que no quieres llamar la atención?

Gaia hizo un adorable puchero.

—¡Amorcito! Yo dije que no quiero llamar demasiado la atención. Pero ¿qué puedo hacer? Es mi naturaleza estelar. Soy hermosa de pies a cabeza. Aunque intente pasar desapercibida… siempre voy a atraer algunas miradas.

Electra negó con la cabeza, divertida por el ego incorregible de su amiga.

—¿Y tú? —preguntó Gaia—. ¿Cómo será tu avatar?

—Todavía no lo he decidido. Creo que lo descubriré cuando vea el indicado.

—Eso nunca me pasaría a mí —respondió Gaia con una sonrisa orgullosa—. Yo llevo siglos imaginando cómo me gustaría verme si algún día caminara entre los seres humanos.

Electra soltó una carcajada.

—Lo sé. Tú siempre has tenido muy claro quién eres.

—¡Pues entonces deja de hablar y vámonos pal mall! ¡Estoy demasiado ansiosa!

—¡Jajaja! ¡Vamos! ¡Nos esperan quince días de vacaciones inolvidables!